Violencia y destrucción en una periferia urbana: el caso de ciudad Juárez, México. - Vol. 21 Nbr. 2, September 2012 - Gestion y Politica Publica - Books and Journals - VLEX 635453973

Violencia y destrucción en una periferia urbana: el caso de ciudad Juárez, México.

Author:Aziz Nassif, Alberto
 
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Violence and Destruction in an Urban Periphery: The Case of City of Juarez, Mexico

INTRODUCCIÓN

Durante las décadas de 1980 y 1990 la región del norte de México fue un interesante laboratorio sobre movimientos democratizadores en el país. Dos novedades caracterizaban el dinamismo político y económico de ese territorio: la democracia electoral y la industria maquiladora de exportación. Dentro de todo el conjunto, Ciudad Juárez, Chihuahua, fue la expresión más acabada de estos cambios que, en aquel momento, muchos pensamos como una anticipación de lo que pasaría después en otras partes del país.

En unos años la dinámica fronteriza chihuahuense--que había sido un modelo profusamente estudiado como expresión de cambios en el desplazamiento de la industria y en la descolocación de las empresas que buscaron la mano de obra barata para montar el ensamble maquilador--se ha visto asolada por la violencia; una violencia inmisericorde, donde las bandas del narcotráfico sostienen una lucha a muerte. En ningún sitio se ha visto, en forma más contundente, el fracaso de la estrategia del actual gobierno federal.

Estados Unidos no tuvo que ir muy lejos para ver que en su frontera estaba el espacio para establecerse y abaratar costos. Ciudad Juárez tenía una historia particular que giraba en torno a una complementariedad negativa con el poderoso vecino. Desde los años de la prohibición del licor en Estados Unidos, en Ciudad Juárez se instalaron plantas que producían licor; lo que no se podía hacer allá, se hacía de este lado de la frontera. Lo mismo sucedió con el juego, la prostitución y la droga.

La convocatoria del seminario que generó este texto quiere trabajar "periferias urbanas y transformación comunitaria". Se entiende a las periferias como "aquellos enclaves territoriales y sociales que concentran procesos de degradación, desatención de los poderes públicos y desinterés-marginación del capital privado" (Seminario cidob, 2011). La hipótesis es que estos lugares, que se caracterizan por la ausencia institucional y el abandono, son espacios propicios para la "innovación y la creatividad. Es en este tipo de áreas urbanas donde acostumbran producirse las experiencias más innovadoras de participación social, innovación cultural y artística, constitutivas de lo que podríamos llamar nueva institucionalidad--alternativa a la dominante--orientada a la promoción de procesos de transformación de la cotidianidad comunitaria" (Seminario cidob, 2011).

Lo que pretendo hacer en este trabajo es poner a prueba esta hipótesis; considero que Ciudad Juárez presenta los elementos para investigar qué sucede en una ciudad que ha sido azotada por una guerra que la destruye. Hace un año, una de las voces reconocidas de Ciudad Juárez (Tere Almada) escribió un texto en donde planteaba la situación de la ciudad, el título era "Juárez se nos muere de tristeza" (Almada, 2010). Con datos del Colef y del Instituto Municipal señalaba:

Juárez se nos cae a pedazos, 116 mil viviendas vacías (la cuarta parte de las de la ciudad), se calcula que (entre 2008 y 2009) alrededor de 100 mil juarenses se ha ido a vivir a El Paso, Texas (principalmente los de mayores ingresos económicos), muchos otros han regresado a sus lugares de origen o se han ido a otras ciudades de México. Sólo en la industria maquiladora se han perdido más de 80 mil empleos en estos dos años, producto de la recesión estadounidense; de los que quedan, 20 por ciento se encuentra en paro técnico [...] 10 mil pequeñas y medianas empresas han cerrado producto de la extorsión y las amenazas; más de 600 mil juarenses están hoy en situación de pobreza [...] Se hablaba de la cancelación del espacio público, de alrededor de 7 mil huérfanos y de las viudas de esta guerra, de la soledad con que se vive el horror, de la destrucción de las familias, de las úlceras en niños pequeños y personas que han sido atendidas con inflamación cerebral, producto del estrés máximo, pero sobre todo se hablaba del miedo, un sentimiento permanente en la población juarense. Los datos pueden variar, por ejemplo, hace unos meses el presidente municipal terminó su periodo y su balance de números catastróficos de sus tres años de gobierno fue: 7 mil muertos, 10 mil huérfanos, 250 mil emigrados, 10 mil negocios cerrados, 30 mil empleos perdidos, 25 mil viviendas abandonadas (Proceso, 2010).

Los datos son abrumadores y la pregunta es cómo y por qué se llegó a esta situación. Por supuesto, la pregunta rebasa los límites de este trabajo. Pero, ¿qué ha pasado con la sociedad, con las organizaciones que están frente a un reto gigantesco? ¿Qué ha pasado con la capacidad de organización, con la participación ciudadana, con la vida política? La crisis de Ciudad Juárez, una ciudad destruida por una guerra en contra del narcotráfico y del crimen organizado, es un punto de partida para entender la historia y el contexto, para ver diagnósticos y propuestas y, sobre todo, para revisar las hipótesis del seminario en un espacio límite, porque como me dijo una activista de Ciudad Juárez: "estamos en un lugar donde nadie tiene garantizada la vida".

En el punto más alto de la crisis de violencia y muerte, con la matanza, a manos del crimen organizado, de 16 jóvenes-niños (14-18 años) en una fiesta en la colonia Villas de Salvárcar, el 30 de enero de 2010, empezó a desatarse una dinámica social que detonó una transformación en la forma en que la sociedad empezó a mirar el conflicto. El aislamiento empezó a romperse y los términos de interlocución entre la ciudad y el gobierno federal tuvieron que modificarse. En el desarrollo de este trabajo haremos una primera aproximación de lo que pasó antes y después de Salvárcar, como una matanza que detonó cambios importantes en la crisis de Ciudad Juárez.

Los asesinatos no han terminado, tampoco se ha logrado cambiar la estrategia del gobierno federal, pero algo cambió en la sociedad; no se ha ido el miedo, pero se sabe que es vital imaginar que hay un futuro diferente, sobre todo ahora que el consenso es que el modelo maquilador, motor de la economía fronteriza en las dos últimas décadas, está agotado. La distorsionada presencia del Estado es un inductor de violencia, primero con su estrategia de extracción de recursos fiscales y después con su estrategia de guerra contra el narcotráfico.

La violencia, como señala el especialista Michael Wieviorka, (1) ha cambiado, no es un evento espontáneo, sino una compleja construcción social. Hoy en día es un tema de debate público y hay grupos de víctimas por todas partes. Según el autor hay al menos tres formas clásicas o familias en las ciencias sociales para entender la violencia: el sentido común, que ve la violencia como una conducta de crisis, producto de una frustración o agresividad; la segunda es una forma contraria, la violencia como un recurso previamente calculado, es una acción instrumental, dentro o fuera del sistema político, con el fin de conseguir un objetivo, y con la perspectiva de que no es cualquier recurso, porque modifica las cosas; la tercera habla en términos de cultura, la relación entre cultura y violencia, donde el sistema social, la educación, la familia, establecen interacciones para producir violencia.

Según Wieviorka existen otras formas de entender el complejo tema de la violencia, como la mirada que apunta a la dificultad de que un sujeto se transforme en actor, porque existe una pérdida de sentido. En el caso contrario está el uso de la violencia para encontrar un sentido, una recarga de sentido a través de la violencia, como sería el caso de los miles de jóvenes que se enrolan en las pandillas y después en el crimen organizado, en el narcotráfico, como sicarios, porque en su entorno faltan oportunidades, escuela, empleo. En este mismo sentido se puede entender el terrorismo islámico. Por otro lado, está la violencia químicamente pura, por el simple placer de ser violentos; o la violencia como supervivencia, cuando se trata de usarla por cuestiones de vida o muerte.

En este caso consideramos que en Ciudad Juárez se encuentran todos los tipos de violencia referidos, desde las formas clásicas, hasta las que desarrollan los grupos delictivos. Hay violencia calculada, como recarga de sentido y como supervivencia, como veremos en el desarrollo de este trabajo.

Para poner a prueba la hipótesis voy a desarrollar dos argumentos: el primero tiene que ver con la idea de que las violencias se construyen, y lo divido en tres partes: a) las características de la crisis de un modelo de ciudad, b) la deficiente presencia del Estado y c) los esquemas que agravan la crisis de violencia que se vive en Ciudad Juárez. El segundo argumento es entender las respuestas de la sociedad civil organizada frente a esta crisis. Al final establezco algunas conclusiones y perspectivas.

Una hipótesis alternativa que vamos a desarrollar es que la débil presencia del Estado, más el modelo de ciudad y su condición fronteriza, crearon las condiciones para que se construyera una violencia múltiple que ha destruido Ciudad Juárez. La innovación y la creatividad no se han producido. Para fundamentar los argumentos nos basamos en documentos, en reportes de investigación realizada, en entrevistas con informantes clave y en un material que condensa el diagnóstico de un conjunto de organizaciones sociales sobre la ciudad y la violencia.

LAS VIOLENCIAS SE CONSTRUYEN: LA CRISIS DE UN MODELO DE CIUDAD

Durante los años noventa Ciudad Juárez cobró relevancia, incluso a nivel internacional, por un acontecimiento infame: desde 1993 continuamente aparecían casos de mujeres asesinadas, cientos de casos, tantos que se hablaba ya de "las muertas de Juárez". Un fenómeno trágico, que mostró un deterioro importante en el tejido social en torno al modelo maquilador, sobre todo por la masiva contratación de mano de obra femenina y joven. El Estado, por su parte, mostró sus debilidades y un altísimo nivel de impunidad frente a estos feminicidios. (2)

Fue una iniciativa...

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