Variaciones posmarxistas sobre el 'derecho a tener derechos' de Hannah Arendt - Núm. 12, Julio 2014 - Redhes. Revista de Derechos Humanos y Estudios Sociales - Libros y Revistas - VLEX 638194829

Variaciones posmarxistas sobre el 'derecho a tener derechos' de Hannah Arendt

Autor:Matías Cristobo
Cargo:Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba, República Argentina
Páginas:145-166
RESUMEN

El marxismo "clásico" entendió los derechos humanos como derechos formales (burgueses), debido al supuesto carácter abstracto y limitado de la emancipación política producida con las revoluciones francesa y americana. Pero a la luz de la crisis que tuvo lugar en la izquierda tradicional hacia la década del 70 del siglo pasado, una serie de autores del campo marxista francés comienza a repensar el ... (ver resumen completo)

 
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VARIACIONES POSMARXISTAS SOBRE EL “DERECHO A TENER DERECHOS” DE HANNAH ARENDT1 Matías Cristobo2Resumen: El marxismo “clásico” entendió los derechos humanos como derechos formales (burgueses), debido al supuesto carácter abstracto y limitado de la emancipación política producida con las revoluciones fran-cesa y americana. Pero a la luz de la crisis que tuvo lugar en la izquierda tradicional hacia la década del 70 del siglo pasado, una serie de autores del campo marxista francés comienza a repensar el complejo de problemas compuesto por la relación entre derechos humanos, democracia, ciudadanía y política. Concretamente, nuestro trabajo se ocupa de analizar las posiciones de los continuadores de la corriente del marxismo estructuralista althusseriano: Alain Badiou, Étienne Balibar y Jaques Rancière. En este renovado interés por los derechos humanos, resulta indispensable para todos ellos partir de una discusión con las tesis expuestas por Hannah Arendt en su obra Los orígenes del totalitarismo. En consecuencia, proponemos analizar, en primer término, la conceptualización que efectúa Arendt sobre los derechos para luego dar paso a la reelaboración efectuada por estos autores. Finalmente, volcamos lo sustancial de las diversas posiciones en una breve conclusión.

Palabras clave: Derechos humanos, sujeto, posmarxismo, posfundacionalismo, política.

Abstract: The “classical” Marxism understood the human rights as formal rights (bourgeois), due to supposed abstract and limited character of the political emancipation produced with the French and American revolutions. However, in light of the crisis that took place in the traditional left to the 70s of last century, a number of authors of French Marxist camp begins to rethink the complex compound problems in the relationship between human rights, democracy, citizenship and policy. Specifi-1 Artículo recibido: 13 de mayo de 2014; aprobado: 20 de agosto de 2014.
2 Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba, República Argentina. Correo-e: matiascristobo77@hotmail.com

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cally, our work deals with analyzing the positions of the current followers of Althusserian structural Marxism: Alain Badiou, Étienne Balibar and Jacques Rancière. This renewed interest in human rights, it is essential for all of them after an discussion with the arguments put forward by Hannah Arendt in her book The Origins of Totalitarianism. Consequently, we propose to analyze, first, the conceptualization that makes Arendt’s rights after giving way to reprocessing made by these authors. Finally, we pour the substance of the various positions in a brief conclusion.

Keywords: Human rights, subjetc, postmarxism, postfoundationalism, politics.

1. Introducción

La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, sancionada luego de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, ha marcado el retorno del debate sobre este tipo de derechos. Desde aquel momento, hasta la actualidad, se han producido reflexiones desde prácticamente todas las tradiciones teóricas. En el marco de ese debate es posible trazar un recorrido particularmente rico y relevante representado por la corriente del “posmarxismo” francés. Luego del punto de inflexión que el mayo del 68 significó para la filosofía francesa, en particular para el pensamiento de la izquierda, a partir de la década del ‘70 y del ‘80 se produjo una serie de reformulaciones del planteo inicial de Marx3sobre los derechos humanos. Estas reformulaciones se nutrieron, entre otros elementos, de la crítica al modelo totalitario de la Unión Soviética, los debates sobre ciudadanía en Europa y la intervención de los Estados Unidos en países en conflicto, esto último fundamentalmente desde la década del ’90.

Circunscribiendo aún más el campo posmarxista, los derechos humanos continúan siendo objeto de reflexión de tres autores pertenecientes a la corriente del marx-ismo estructuralista althusseriano: Alain Badiou, Étienne Balibar y Jaques Rancière. Es en esta recreación de la pregunta por el significado y el sujeto de los derechos en donde encontramos la doble posibilidad de su comprensión crítica, por un lado, y su no reducción a derechos meramente formales, como fue el caso de la izquierda “clásica”, de otro.

El grupo de autores que hemos nombrado, además de ser caracterizados como posmarxistas, podrían ser comprendidos en cierto modo como pensadores “posfun-3 Recordemos que las principales críticas de Marx a los derechos humanos se hallan en su ensayo Sobre la cuestión judía (1987), escrito en el año 1843. Véase a este respecto el trabajo de Carlos Eymar, Karl Marx, crítico de los derechos humanos (1987).

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dacionalistas”, y esta es la nueva perspectiva desde la cual se efectuará el análisis. Pero lo que ahora nos interesa poner de manifiesto es que para comprender el significado actual de una política de los derechos humanos, todos ellos recurren al noveno capítulo de la obra de Hannah Arendt Los orígenes del totalitarismo (1951): “La decadencia de la Nación-Estado y el final de los derechos del hombre”. Consideremos, en primer lugar, qué dice Arendt al respecto para luego determinar los desplazamientos que realizan los autores citados.

2. Hannah Arendt: la paradoja de los derechos del hombre y los derechos del ciudadano

En el capítulo mencionado hace un momento, Arendt analiza el que para ella será el fenómeno político más actual y sintomático del período de entreguerras en el siglo XX: el surgimiento de un creciente número de víctimas agrupadas en dos tipos “especiales” de hombres, las minorías y los apátridas. Luego de la finalización de la Primera Guerra Mundial, tras el derrumbe de los antiguos imperios y una sucesión de guerras civiles, muchos hombres y mujeres debieron emigrar de sus países de origen a causa de ellas sin poder ser asimilados en un nuevo lugar. Precisa Arendt que el clima reinante en la Europa de la primera posguerra mundial era el de una descomposición de la escena política, originada por la desintegración de los dos Estados multinacionales existentes hasta ese entonces: el Imperio Austro-Húngaro y el Imperio Zarista. De acuerdo con su interpretación, estos contenían las rivalidades nacionales, pero una vez disueltos afloraron crudamente los nacionalismos:

El odio, que no escaseaba, ciertamente, en el mundo de la preguerra, comenzó a desempeñar un papel decisivo en todos los asuntos (…) Nada ilustra mejor tal vez esta desintegración de la vida política como este odio vago y penetrante hacia todos y hacia todo, sin un foco para su apasionada atención y nadie a quien responsabilizar de la situación: ni al Gobierno, ni a la burguesía, ni a una potencia exterior4.

A la par, agrega Arendt, este clima de desintegración se manifestaba más fuertemente en los países que habían sido derrotados en la Primera Guerra Mundial que en los vencedores, generando toda una serie de disputas internas y externas con las otras nacionalidades. La singularidad del fenómeno, para ella, es que junto con su patria perdieron también sus derechos humanos. En efecto, al tiempo que perdían la protección legal de sus gobiernos, tampoco recibían la del país al que eran enviados.

4 Arendt, Hannah, Los orígenes del totalitarismo, Taurus, Madrid, 1998, p. 225.

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El creciente número de apátridas iba poco a poco transformándose en una institución permanente, cuyo signo característico era encontrarse por fuera del marco de la ley. De esta suerte, las posibilidades de las minorías se reducían a vivir conforme a leyes de excepción fomentadas por acuerdos internacionales, o directamente en la ilegalidad.

La falta de leyes claras, fijas y establecidas por parte de los Estados-Nación para salvaguardar a quienes habían perdido la protección de sus anteriores gobiernos se transformó en un asunto policial. Como resultado, a medida que crecía el número de refugiados crecía simultáneamente el poder de la policía, corriéndose el riesgo de que los Estados-Nación se transformasen en Estados policiales dominados por el poder arbitrario.

Arendt comienza a apuntar a la que será su tesis central: la pérdida de los derechos del ciudadano, propios de una determinada comunidad política, afectará mortalmente a los derechos humanos. Según su pensamiento, era para todo el mundo evidente que las verdaderas libertad, emancipación y soberanía popular estaban invariablemente asociadas a la emancipación nacional. En este punto se vuelve determinante referirnos a la constitución de los nuevos Estados europeos orientales. Para Hannah Arendt las dos condiciones necesarias para fundar un Estado-Nación se hallaban en gran medida ausentes: “(…) la homogeneidad de la población y su enraizamiento en el suelo”5.

Por ello debió introducirse la figura de los “tratados de paz”, esfuerzo tendiente a mantener equilibradas las divergencias entre los tres grupos generales contenidos en los Estados: los “pueblos estatales”, es decir, a los que se les confiaba el gobierno; los demás pueblos “asociados” al gobierno y un tercer tipo de nacionalidad denominado “minorías”. “El resultado -escribe Arendt- fue que aquellos pueblos a quienes no les fueron otorgados Estados, tanto si eran minorías oficiales o sólo nacionalidades, consideraron los tratados como un juego arbitrario que entregaba a unos el mando y a otros la servidumbre”6.

En todo caso, lo que debemos retener es la idea de que sin un gobierno nacional propio no podrían existir los derechos humanos. Como prueba de lo anterior Arendt menciona los tratados creados para las minorías, ya que su misma existencia evidencia que los...

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