Tipología de los sistemas políticos. La observación y el abordaje sistémico de la vida política y de los fenómenos políticos. La variedad de los sistemas políticos. Requisitos de un análisis sistémico de la política y los políticos - La democracia en la era de la globalización - Libros y Revistas - VLEX 737442965

Tipología de los sistemas políticos. La observación y el abordaje sistémico de la vida política y de los fenómenos políticos. La variedad de los sistemas políticos. Requisitos de un análisis sistémico de la política y los políticos

Autor:Pamela Lili Fernández Reyes
Cargo del Autor:Doctora en Derecho Universidad Complutense de Madrid
Páginas:17-43
 
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En el volumen de la primera obra colectiva dedicada en homenaje al académico y catedrático desaparecido de entre nosotros en los inicios del verano de 2011, Pablo Lucas Verdú (1923-2011), que editara, con ocasión de su septuagésimo cumpleaños, en la primavera-verano de 1984 la “Revista de política comparada” -publicación conjunta de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, y del Departamento de Teoría del Estado y Derecho Constitucional de la Universidad Nacional de Educación a Distancia-, quien fuera profesor adjunto en la cátedra de Derecho Político que regentaba desde 1948, con largos periodos in absentia, el maestro complutense Francisco Javier Conde García (1908-1974), de esta Casa de estudios, controvertido editorialista del diario “Madrid” durante la etapa final como director de la publicación de Rafael Calvo Serer (1916-1988), y posteriormente catedrático y profesor emérito de las Universidades Literaria de Valencia y Juan Carlos I de Leganés, Juan Ferrando Badía (1926-2007), ofreció como contribución a este “Liber amicorum” un cuidadoso estudio dedicado a la toma en consideración de la “Tipología de los sistemas políticos”.1

Sabido es que el sintagma sistema político –que ya cuenta con una cierta historia, pese a haber emergido en tiempo muy reciente2- hasta el extremo de que ha llegado a convertirse en un lugar común, (en una verdad aceptada que no exige prueba especial),3 comparece con bastante frecuencia en los títulos de tratados, cursos,

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compendios, antologías, monografías, ensayos, artículos, notas críticas y noticias de libros sobre política comparada y ciencia política.

En el pasado, y sobre todo, en los primeros textos que la acogieron, se utilizaban con preferencia abrumadora otras expresiones del tipo “gobierno”, “régimen”, “nación” o “Estado”, para referirse a lo que, a partir de los años sesenta del pasado siglo, comenzó a denominarse de una manera generalizada, al menos en el mundo noroccidental, sistema político.

En otro no menos importante volumen, en este caso de los profesores Gabriel Abraham Almond (1911-2002), y G. Bingham Powell, “Comparative Politics: A Developmental Approach”4, ambos tratadistas destacan que cuando se impone el sintagma sistema político la modificación terminológica objeto de nuestra consideración no puede explicarse, ni atribuirse tan solo a un simple cambio de nomenclatura o denominación, ni a un mero reflejo de una moda doctrinal que se impone por conformismo oportunista, micetismo o acomodación, (que las hay) y más bien, por el contrario, la terminología adoptada en la actualidad, en contraste con la que se había asentado en el pasado, reflejaría una manera inédita y hasta por completo novedosa, de considerar los fenómenos políticos, en concordancia con la realidad situacional de los entonces nuevos tiempos, ignorar su procedencia, destinación y condicionamientos histórico-temporal, supondría impedir una correcta valoración-interpretativa.5

Tal vez, para entenderlo, sería preferible no remitirse de forma indirecta a los autores, sino citar in extenso a los propios politólogos Almond y Powell que tanto han contribuido a la acogida y al desenvolvimiento del sintagma sistema político con su prosa clara y precisa, y su ajustada expresión: “En ciertos casos, los términos nuevos designan realidades ya conocidas; en otros, por el contrario, se refieren a actividades y procesos que antes no se consideraban ni como partes, ni como aspectos de la política. El concepto de sistema político ha adquirido gran difusión, porque pone el acento sobre la gama total de actividades políticas de una sociedad, con independencia de su ubicación en la sociedad y del tipo de formación social en que se producen tales actividades.

¿Qué es el sistema político? ¿Cómo se definen sus límites? Muchos politólogos se han ocupado de estas cuestiones, y aunque el lenguaje que emplean en sus definiciones difiere notablemente, no obstante existe un cierto consenso. La asociación del sistema político con el monopolio del uso legítimo de la coacción física en la sociedad,

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es un elemento común a la mayor parte de las definiciones del sistema político. David Easton (1917-2004) habla, por ejemplo, de la adjudicación autoritaria de valores; Harold Dwight Lasswell (1902-1978) y Abraham Kaplan (1918-1993) en “Poder y sociedad: un marco para la investigación política”, (1951) por su parte, nos hablan de lo que denominan severas privaciones; y Robert Alan Dahl (1915-2014), quien fuera presidente de la Asociación Americana de Ciencia Política,6 prefiere hablar de poder, norma y autoridad. Todas estas definiciones de sistema político hacen hincapié en la justificación del mismo, en su legitimidad y en el rígor de las sanciones, en el poder legal de castigar, y obligar a la práctica conductas debidas.

Por nuestra parte, coincidimos con el pertinente análisis de Max Weber en su tantas veces convocada conferencia “La política como vocación”, cuando señala que el uso legítimo de la fuerza constituye el eje que articula la acción del sistema político, al que atribuye un peculiar carácter e importancia, y al que dota de coherencia en tanto que sistema. Solo las autoridades tienen el derecho universalmente aceptado de utilizar la coacción y de exigir obediencia mediante el uso de ésta... No afirmamos que el sistema político se refiere únicamente a la fuerza, la violencia o la compulsión, sino que su relación con la coerción constituye su cualidad más distintiva… El sistema político no es el único que elabora reglas y las aplica, pero si es el único que impone la obediencia y ejecución de estas reglas sirviéndose de la coerción… Lo que hemos dicho hasta ahora, define tan solo la mitad del sintagma sistema político, aquella parte referente al término político.

Ahora bien ¿Qué queremos decir en la expresión con el término sistema? Todo sistema implica la interdependencia de sus partes constitutivas, así como un límite específico entre el sistema y su entorno. Por interdependencia entendemos que si en un sistema se alteran las propiedades de un componente, todos los demás elementos integrantes se verán afectados. En los sistemas políticos, la aparición de los partidos de masas o de los medios de comunicación de masas modifica el comportamiento de las restantes estructuras del sistema y termina afectando a la capacidad general de este último en relación con sus contornos exterior e interior.

En otras palabras, cuando la magnitud o cualidad de una variable se altera, las otras variables se ven presionadas y concluyen transformándose; de tal manera que el sistema cambia las pautas de comportamiento o los componentes rebeldes se ven constreñidos mediante distintos mecanismos de regulación. Un segundo aspecto del concepto de sistema es la noción de límite o frontera. Todo sistema empieza en algún punto y concluye en otro. En los sistemas sociales, de los cuales los sistemas políticos son un componente especial, los problemas de límites, no son sencillos. Los sistemas sociales están constituidos por roles y no por individuos. Una familia, por ejemplo, se haya constituida por los roles de madre y padre, marido y esposa, hermano y

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hermana. La familia representa para sus miembros tan solo un conjunto de posibles roles e interacciones. Más allá del núcleo familiar, por ejemplo, en otros ámbitos: la escuela, el trabajo, o la iglesia, los miembros de la familia pueden desempeñar otros roles; en el mismo sentido, un sistema político se compone de una serie de roles que regulan la interacción entre ciudadanos, súbditos, o electores, según sea el caso, y legisladores, jueces y burócratas. Los mismos individuos que desempeñan roles en el sistema político, desempeñan a su vez otros roles en diferentes sistemas, como el económico, la comunidad religiosa, la familia y las asociaciones políticas.

Los límites de los sistemas políticos se encuentran sujetos a fluctuaciones relativamente grandes. El problema de los límites adquiere especial significación porque, por lo general, la teoría de sistemas divide los procesos de interacción en tres fases: entrada, conversión y salida. Cualquier conjunto de partes en interacción –es decir, todo sistema- que se ve afectado por factores de su ambiente, puede tomarse en consideración desde este punto de vista. Las entradas y salidas, que vinculan al sistema político con otros sistemas sociales, constituyen transacciones entre el sistema y su medio; los procesos de conversión, en cambio, forman parte del mecanismo interno del sistema político.

En el citado artículo de Juan Ferrando Badía, quien era entonces catedrático de Derecho Político de la Universidad Literaria de Valencia, analizaba el concepto de sistema político, reconociendo que tal sistema, “nacido de la actividad política, aunque goza de autonomía e identidad propia en relación con los otros subsistemas sociales, no disfruta de independencia absoluta, sino que forma parte del conjunto que propone denominar el sistema social total”.7

Argumentación que sigue fielmente la propuesta al respecto del profesor S. Bernard en un estudio publicado en Bruselas en el año 1963, donde este sociólogo belga reconoce que el análisis del sistema político solo puede verse insertado en el amplio marco que le corresponde si, al menos, se le considera, ya sea como un conjunto de variables, o como un segmento de la organización colectiva investido de una función social determinada.

Para S. Bernard resulta evidente la interrelación existente entre lo social y lo político, aunque solo sea por el hecho de que los individuos, los grupos o los factores sociales aparecen inevitablemente integrados en concretos sistemas políticos, con independencia de que tengan conciencia o no de ello.8La estrecha relación entre lo social y lo político, se manifiesta porque no existe ni individuo, ni grupo social, ni factor social que no sea susceptible de plantear problemas políticos o, que no se vincule o relacione...

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