El modelo mexicano de desarrollo: balance y alternativas - Quinta sección - México en el mundo: inserción eficiente - Libros y Revistas - VLEX 691750065

El modelo mexicano de desarrollo: balance y alternativas

Autor:Héctor Guillén Romo
Páginas:218-248
 
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El modelo mexicano de desarrollo: balance y alternativas
Héctor Guillén Romo*
Del desarrollo “hacia adentro” al desarrollo “hacia afuera”
El desarrollo “hacia adentro”
A partir de los años cuarenta, México siguió un modelo de “desarrollo hacia adentro” con el propósito
de edifi car un sector industrial para satisfacer las necesidades del mercado interno. El inicio de la polí-
tica proteccionista mexicana puede situarse en 1947 cuando el gobierno mexicano comienza a estable-
cer restricciones cuantitativas a las importaciones y a sustituir con tarifas ad valorem las especifi cas
existentes (Cárdenas, 1999: 64; Bulmer-Thomas, 2000: cap. 9).
Aunque el FMI favorecía la política hacia el exterior como solución a los problemas de los países
latinoamericanos la CEPAL defendía el desarrollo hacia adentro. Los argumentos en favor del desarro-
llo hacia adentro o de lo que se conoce como la industrialización sustitutiva de importaciones (ISI)
pueden clasifi carse en argumentos de orden externo y de orden interno (Cardoso y Helwege, 1993:
90-97; Guillaumont, 1985: 166-168).
Los argumentos de orden externo en favor de la ISI se basan en una crítica de la teoría estática de
la especialización y de los efectos dinámicos esperados de las exportaciones. A este respecto se desta-
caba la inestabilidad de los precios de los productos primarios, el deterioro de los términos de intercam-
bio de los países subdesarrollados y los défi cits de la balanza de pagos. Entre los argumentos de orden
interno en favor de la ISI se destacaban el desempleo, la industria naciente, la naturaleza dinámica de la
dotación de recursos y la integración de la economía.
En México argumentos como los mencionados fueron utilizados durante la década de los cin-
cuenta y de los sesenta para aumentar las tarifas arancelarias, extenderlas a un número cada vez ma yor
de bienes y fi nalmente sustituirlas por restricciones cuantitativas a la importación. Así, a medida que
surgían empresas nacionales o multinacionales extranjeras dispuestas a producir los bienes importa-
dos se cerraban las fronteras para impedir la importación de dichos bienes. Los bienes de capital o los
intermedios que no se producían internamente había posibilidades de adquirirlos en el exterior. En
q
q
* Universidad de París 8, Departamento de Economía y de Gestión.
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estas condiciones, a principios de los setenta todos los bienes importables estaban sujetos a alguna
barrera arancelaria o no arancelaria y la mayor parte estaba sujeta a controles cuantitativos.
Diversos estudios sobre la ISI mostraron que esta alcanzó más rápidamente el sector de bienes
de consumo que el de bienes intermedios y este último más rápidamente que el de bienes de capital.
De hecho, la sustitución de importaciones fue una fuente de crecimiento en algunos sectores de
tecnología simple que requirieron mercados estrechos y que gozaron generalmente de una protec-
ción elevada. Una vez que estos sectores se “ocuparon” el crecimiento comenzó a enfrentar obstácu-
los como oportunamente lo hizo notar la literatura sobre el desarrollo incluyendo la misma CEPAL.1 Se
trataba de una industrialización limitada, superfi cial, sin que se establecieran vínculos hacia atrás.
La limitación de la sustitución a ciertos sectores o actividades situados generalmente al fi nal
de la cadena productiva sin que el proceso se prosiga hacia atrás, hace que la actividad industrial
permanezca dependiente del exterior para su aprovisionamiento en bienes de capital y en bienes
intermedios. Se produce más bien una sustitución entre importaciones de tipo diferente que sustitu-
ción de las importaciones. A fi nal de cuentas, debido a la evolución de la estructura de la demanda,
puede acontecer que el coefi ciente global de importación no disminuya o incluso que aumente.
La dependencia que de lo anterior resulta no es inferior a la antigua. En efecto, la falta de divisas
provocada por las difi cultades de la balanza de pagos puede detener la producción o generar una
subutilización del equipo (Nafi nsa-CEPAL: 49; Ibarra, 1971: 164) de tal suerte que no sólo la oferta
disminuya, sino que el empleo sea inestable y los costos de producción aumenten.
Los efectos del proteccionismo se hacen sentir sobre la estructura productiva, la estructura
social, la distribución espacial de la población y las relaciones industriales:
Efectos sobre la estructura productiva. La estructura productiva resulta generalmente de
una cierta estructura de la protección que orienta la producción hacia los sectores protegi-
dos. La utilización de restricciones cuantitativas acentuaba el papel de la protección en
materia de asignación de recursos. Como señalan J. Bhagwati y A. Krueger (Bhagwati, 1978;
Krueger, 1973) este papel difi ere del de las tarifas, ya que en general las licencias de impor-
tación sólo son cedidas por el gobierno a los utilizadores reales y no pueden ser revendidas.
Así, con el otorgamiento de licencias el gobierno decidía la estructura de la producción no
sólo entre categoría de bienes sino entre productores. Entre los bienes se facilitó la impor-
tación de los que se consideraban esenciales y se puso un freno a las importaciones de
1 (Conceiçao Tavares, 1964; Prebisch, 1963; Little, Scitovsky y Scott, 1970). En el caso de México, la Nacional Financiera y
la CEPAL fueron las primeras instituciones que llamaron la atención sobre el agotamiento de la primera fase de la subs-
titución de importaciones y las debilidades asociadas a la escasa integración vertical de los eslabonamientos industria-
les, sobre todo en la fabricación de bienes de capital, y a los rezagos en materia de productividad y competitividad in-
ternacional (Nafi nsa- CEPAL, 1971).

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