A manera de colofón - Racionalidad y argumentación jurídica legislativa - Libros y Revistas - VLEX 681912777

A manera de colofón

Autor:Gonzalo Santiago Campos
Cargo del Autor:Maestro en Derecho por la Facultadad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México
Páginas:45-47
 
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Serie Roja
III. A manera de colofón
Es imposible encontrar una ley que por sí misma pueda dar
solución a los problemas sociales actuales (sean políticos, económicos,
culturales o jurídicos), sin embargo, sí es posible que una sola ley,
defectuosa, pueda aumentarlos. El trabajo legislativo debe contribuir
para remediar los conflictos de nuestra sociedad, y la mejor manera
de hacerlo es crear buenas leyes, esto viene a ser sólo el primer paso
para buscar su solución, pero un paso necesario a fin de encontrar el
remedio.
Así pues, no habría duda en considerar que un adecuado
–racional– procedimiento legislativo debe dar como resultado normas
a través de las cuales sea reflejada la realidad en todos sus aspectos:
económico, político, social, por medio de las cuales se aporten
soluciones a problemas actuales, pero sobre todo, no genere más de los
ya existentes.
Es indispensable tener presente que la vinculación del juez a
la ley, conlleva una necesaria relación de la racionalidad jurisdiccional
a (un mínimo de) la racionalidad legislativa. Además, encontramos un
fundamento común de racionalidad entre legislación y jurisdicción
(entiéndase como actividad jurisdiccional).
El procedimiento a través del cual se consiga dotar de un
mínimo de racionalidad a las normas, y contar con un legislador
racional, permitirá disminuir la magnitud con que se aprecia la
racionalidad judicial, pues en la medida que decae la idea de la
racionalidad legislativa aumenta la preocupación por la del juzgador.
Además, resulta de mayor trascendencia la concepción del legislador
racional, pues sin éste, “nada hay (ni procedimientos, ni mecanismos ni
controles) que haga racional la ley, con lo que cualquier racionalidad
posible habrá que confiársela al juez, aunque sea a costa de sustituir
el mito antiguo [del legislador racional]por el nuevo mito del juez
racional”.96
Estamos con Díez Ripollés cuando considera que “la
96García Amado, Juan Antonio, op. cit., p. 11.

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