El idealismo alemán. Immanuel Kant - Núm. 27, Enero 2016 - Iuris Tantum - Libros y Revistas - VLEX 717054129

El idealismo alemán. Immanuel Kant

Autor:Fernando Nañez Delgadillo
Cargo:Alumno de la Facultad de Derecho, Universidad Anáhuac México
Páginas:281-311
 
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IurIs TanTum no. 27 2016-2017
EL IDEALISMO ALEMÁN. IMMANUEL kANT
FernanDo nañez DelgaDillo*
Porque si perece la justicia, carece ya de valor
que vivan hombres sobre la tierra.1
La antropología kantiana es una antropología pragmática que pone su fun-
damento en una autoconciencia. Es el sujeto el que se conoce a sí mismo en su
subjetividad, en efecto, toda la obra kantiana es un intento de exponer la antro-
pología humana, las tres grandes preguntas: ¿Qué puedo conocer? (crítica de la
razón pura) ¿Cómo debo obrar? (crítica de la razón práctica) ¿Qué puedo esperar?,
se resumen en esta única pregunta: ¿Qué es el hombre?
La ley kantiana nace de una necesidad moral, pues en la pregunta ¿Cómo
debo obrar? La respuesta siempre vendrá en imperativo: debes. Bajo esta razón
práctica es necesario admitir algunos postulados tales como la libertad, el alma y
Dios, sin los cuales este deber no tendría sentido, es aquí donde nace el impera-
tivo categórico: el imperativo del deber universal. Esta será pues la ley natural:
la razón práctica que manda a la voluntad libre.
Kant hace por ende una separación de la moral y la ley y con ello de las dos
instituciones que representan a cada una: Iglesia y Estado, la división entre ley
interna y ley externa trae consigo un nuevo orden donde la ley interna se relega-
rá sólo a la moral y la ley externa sólo a la ley civil coactiva.
En el presente capítulo presentaremos el pensamiento kantiano en lo que
atañe al fundamento de los derechos humanos y sus consecuencias en el derecho
práctico, así pues comenzaremos por exponer los pilares en los que Kant basa la
dignidad humana,siendo estos: la autoconciencia y libertad. Las consecuencias de
esta dignidad en el derecho práctico las dividiremos en consecuencias dentro del
derecho privado y derecho público, nalizando entonces con una visión conse-
cuente en el derecho internacional.
1 LA AUTOCONCIENCIA (SELBSTANSCHAUUNG)
Kant en su antropología pragmática comienza dando luz sobre la base y
fundamento de la persona humana. En efecto es la capacidad de poder represen-
* Alumno de la Facultad de Derecho, Universidad Anáhuac México.
1 IMMANUEL KANT, La Metafísica de las costumbres. Metaphysik der Sitten (1787), Editorial Tecnos,
Madrid 1999 3° edición, n° 331-332, § 49 E-I, pág.166-167.
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tarse a uno mismo como un “yo” aquello que hace al hombre superior a todo el
resto del orbe, pues este último (el orbe) carece de racionalidad. Es pues el inte-
lecto aquella facultad por la cual nos conocemos a nosotros mismos y somos
personas, como un ser diverso en grado y dignidad.
El hecho de que el hombre pueda tener una representación de su yo le realza
innitamente por encima de todos los demás seres que viven sobre la tierra. Gracias
a ello es el hombre una persona, y por virtud de la unidad de la conciencia en
medio de todos los cambios que pueden afectarle es una y la misma persona, esto
es, un ser totalmente distinto, por su rango y dignidad, de las cosas, como son los
animales irracionales, con los que se puede hacer y deshacer a capricho.2
En la cuarta parte del “opus postumum” explica la posición de si y del objeto.
La autoconciencia se explica en el enunciado: yo soy consciente, el individuo como
primera persona (yo) se representa a sí mismo como un objeto de su intelecto en
tercera persona (él), haciendo de tal modo posible el conocimiento sobre sí mismo.
Yo soy consiente
de mí mismo como sujeto pensante
de mí mismo como objeto de mi intuición
La autoconciencia de la intuición y del pensamiento, se conjuga en una repre-
sentación, esta es la conciencia, y el imperativo al cual el intelecto se somete (co-
nócete a ti mismo) es el principio de hacer un concepto del propio sujeto como
objeto de la intuición, o así mismo de subordinarlo a eso.3
Es este autoconocerse un a priori indispensable como condición de posibi-
lidad de la experiencia, es pues una facultad natural del hombre, no es un juicio
pues este necesita dos conceptos que se unan en una cópula, en el yo soy, el su-
jeto y el objeto son idénticos pues el predicado se encuentra en el mismo sujeto,
por lo tanto el enunciado es mera intuición.
Yo pienso (cogito) yo soy conciente de mí mismo (sum). Yo, el sujeto, hago de mí
un objeto (apprehensio simplex) y este acto no es aún un juicio, es decir no es aún
una representación de la relación entre un objeto con el otro, no es un juicio: Yo
soy pensante (iudicium); y aún menos un raciocino: yo pienso por lo tanto existo
(cogito ergo sum).4
2 LA LEY NATURAL
Kant en las lecciones de ética expone la denición de ley, esta es toda for-
mula que exprese la necesidad universal de una acción. El ejemplo más evidente
es el de la ley física, concerniendo estas a la naturaleza. La ley natural práctica
2 IMMANUEL KANT, Antropología en sentido pagmático. Aleanza Editorial, Madrid 1991, §1 pág. 15.
3 IMMANUEL KANT, Opus postumum. Editori laterza, Bari 1984, pág. 281.
4 Ibíd., pág. 301-302.

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