Federalismo, desarrollo y derechos humanos. Del fracaso mexicano a la transformación - Núm. 97, Septiembre 2017 - Alegatos - Libros y Revistas - VLEX 707644529

Federalismo, desarrollo y derechos humanos. Del fracaso mexicano a la transformación

Autor:David Chacón Hernández
Cargo:Dr. en Derecho por la UNAM. Profesor-Investigador del Departamento de Derecho, UAM-Azcapotzalco, Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI)
Páginas:531-558
RESUMEN

La intromisión del gobierno en todas las formas organización social cuestiona el espíritu del federalismo, pues para lo único que estaba proyectado era para organizar la actividad política y la distribución de competencias en los poderes del Estado. Sin embargo, si el federalismo desea ser consolidado como un sistema de vida exitoso, como una forma de organizar también la actividad económica y... (ver resumen completo)

 
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Feder alis mo, d esar rollo y de recho s hu manos . … pp. 531-558
Federalismo, desarrollo
y derechos humanos. Del
fracaso mexicano a la
transformación
David
Chacón Hernández*
Sumario: Introducc ión / I. Características del Feder alismo / II. Federalismo a la mexicana / III.
El Federalismo y el bienestar popular / IV. El desarrollo como derecho humano / V. El desarrollo
autonómico como impul so de un federalismo real / VI. Conclusione s / Fuentes de consulta
* Dr. en Derecho p or la UNAM. Profesor-I nvestigador del Depar tamento de Derec ho, UAM-Azcapotzal-
co, Miembro del Sistem a Nacional de Investigadores (SN I).
Resumen
L
a introm isión del gobierno en todas las for mas organización social cuestiona
el espíritu del federalismo, pues para lo único que estaba proyectado era para organ izar
la activida d política y la dist ribución de competencias e n los poderes del Est ado. Sin
embargo, si el federalismo dese a ser consolidado como un sistema de vida exitoso,
como una forma de organizar también la actividad económica y social de la ciudadanía,
es necesario dejar inta cto el principio de libertad y coordinación de derechos y compe -
tencias, so pena de mantene rse en el intervencionismo que ha demostrado que estamo s
más cerca de ser un Estado central ista. Para que el federalismo pro spere, el desarrollo
equitativo en todas las entidades del país debe ser un hecho palpable, de lo contrario, se
demostrará u na y otra vez más que el modelo federal mexicano es un fracaso.
Abstract
The interference of the government in all for ms of social organization questions the
spirit of federalism, since for the only thing that was projected was to organize political
activity and the distribution of compe tences in the powers of the State. Howe ver, if
federalism wishes to be consolidated as a successful life system , as a way to organi ze
the ec onomic and soc ial activity of citizenship, it is necessary to leave the principle
of freedom and coordination of rights and competences intact, otherwise in interven-
tionism that has shown that we are closer to being a centralist state. For federalism
to thrive, equitable development in all entities of the country must be a t angible fact,
otherwise, it will be shown again and again that the Mexican federal model is a failure.
532 alegatos, núm. 97, México, septiembre/diciembre de 2017
Sección Doctrina
Introducción
En los momentos en que suele analizarse el asunto de las formas de Estado y de go-
bierno, surge inmediatamente el aspecto político más que cualquier otra problemáti-
ca. De hecho, este tema se ha centrado casi exclusivamente en el ámbito de la ciencia
política y acaso en el derecho, constr iñéndose a ver los aspectos que di eren con el
Estado u nitario o centralista. Poco se ha reexionado acerca de las conveniencias
o inconveniencias que la forma de Est ado inuye en un mayor o menor desarrollo,
queriéndose vincular el aspecto de lo político con lo económico. Y todavía más, po-
co o nada se dice a la hora de buscar una necesaria relación entre el federalismo y el
bienestar social y cultural de la población de un país.
Tratando de buscar los paradigmas de mayor progreso entre las federaciones y
los Estados centralistas, tenemos ambos paradigmas con buenos ejemplos, lo que
nos indica que tal vez el asunto de la federación o de la centralización del poder po-
lítico no es el elemento que debe determinar la mejor forma de vida para los ciuda-
danos de un país.
El hecho de que en México debamos conservar una República Federal se ha vuel-
to un planteamiento histórico que le da forma y gura a cualquier argumento políti-
co; se trata de una especie de dogma atávico que no permite el día de hoy proponer
una organización centralista. No obstante, la experiencia de la misma historia nos
ha demostrado que en este país, el ejercicio material del poder político es un tanto
falso y nugatorio, pues el presidencialismo reinante desde hace muchas décadas se
ejerce en franca y absoluta contradicción con las bases de lo que es una federación.
Deseo también reexionar en este t rabajo acerca de las características del desa-
rrollo, tema en el cual los expertos se convocan a pensar en los aspectos económi-
cos más que en cualquier otro elemento. Y enfocando la problemática en conceptos
como el aumento del ingreso, acceso a ser vicios básicos, consolidación de benefac-
tores patrimoniales como camino del bienestar de la población. No obstante, en este
espacio, el desarrollo incluirá más que aspectos económicos, decantándome por una
concepción más integral que incluye aspectos sociales, culturales, así como tenencia
y conservación de bienes jurídicos indispensables, todo ello pensando, no sólo en el
bienestar material de las personas, sino en el respeto de la dignidad del ser humano.
Desde la aparición de la Declaración para el Desarrollo es posible hablar de los
elementos económicos como cuestiones esenciales de un derecho humano, precisa-
mente, al desarrollo. Es cierto que ese derecho se ubica en uno de los que podemos
llamar derechos difusos o derechos de la tercera generación, empero, el gran avance,
más allá de que pueda ser algo tangible, es considerarlo parte de una serie de bienes
jurídicos fundamentales sin las cuales una persona, ya sea individual o colectiva, no
tiene completo el goce de su dignidad.
Es previsible pensar en una fórmula en la que el desarrollo y los derechos huma-
nos son indisolubles, pero, ¿cómo incrustar el aspecto político?, es decir, ¿cómo pue-

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