Escuadrón 201. Héroes del Pacífico - Fuerza aérea mexicana. La aviación militar un siglo de historia (1915-2015) - Libros y Revistas - VLEX 684099585

Escuadrón 201. Héroes del Pacífico

Autor:Iván Ríos Gascón
Páginas:135-160
 
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ESCUADRÓN 201
HÉROES DEL PACÍFICO
Iván Ríos Gascón
Dos años después del estallido de la Segunda Guerra Mundial (septiembre de 1939), México, que
hasta entonces se mantenía neutral en la contienda,1 adoptó una clara posición al romper relaciones
diplomáticas con Japón, Alemania e Italia, los países del Eje, a consecuencia del ataque del 7 de di-
ciembre de 1941 a Manila, Honolulu, Pearl Harbor y el Campo Hickman.
Dicha postura implicó que el país adoptara las medidas pertinentes para un estado de guerra,
cuya resonancia se hizo concreta el 12 de enero de 1942, fecha en que Estados Unidos y el resto de
las naciones americanas en combate, fueron decretadas por la administración de Manuel Ávila Cama-
cho como no beligerantes, autorizando la permanencia de sus buques en mares nacionales. La solida-
ridad mexicana se reafirmó con la presencia del 35º Regimiento de Caballería y una Compañía del
13º Batallón de las Fuerzas Armadas en la conmemoración del natalicio de George Washington del 22
de febrero de 1942.
La participación activa de México en el campo de batalla fue ocasionada por el hundimiento del
navío petrolero Potrero del Llano, frente a las costas de Miami, Florida, provocado por el submarino
alemán U–564, que causó catorce bajas en la tripulación. Si bien, algunas voces especularon que
1. En 1939, el presidente Láza ro Cárdenas declaró: “La n ación entera se une conmigo par a lamentar profundamen te el hecho
de que un grupo de g randes estados, por una circ unstancia y otra, haya n recurrido a la lucha arm ada […] Ante el estado de guer ra
existente el gobier no que presido declara su resolución de per manecer neutral en la contiend a […]” Luis González y Gon zález, Los
días del preside nte Cárdenas, pág. 255. Citado por An tonio Campuza no Rosales en “El e scuadrón 201 de la Fuerza Aé rea Expedic ionaria
Mexicana”, Historia de los Ejércitos Mexicanos, I nstituto Nacional de Estud ios Históricos de las Revoluciones d e México, México, 2014,
pág. 4 94.
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aquel ataque del 13 de mayo de 1942 fue perpetrado por una nave estadounidense, años después se
comprobó que el agresor fue, efectivamente, un sumergible germano.
El gobierno mexicano emitió la siguiente nota diplomática a través de Suecia, nación que tenía a
su cargo el cuidado de los ciudadanos mexicanos y de sus bienes dentro de los territorios del Eje:
“Si para el próximo jueves 21 México no ha recibido del país responsable de la agresión una satisfacción
completa, así como las garantías de que le serán debidamente cubiertas las indemnizaciones por los da-
ños y perjuicios sufridos, el Gobierno de la República adoptará inmediatamente las medidas que ex ige el
honor nacional.”2
La nota no sirvió de nada. Alemania declinó recibirla e Italia y Japón no la contestaron. Todo lo con-
trario. Las tres naciones interpretaron el pronunciamiento como un ultimátum y el acoso volvió a
ocurrir el 20 de mayo con el ataque al buque Faja de Oro, un día antes que venciera el plazo fijado
por el gobierno mexicano. La agresión del submarino alemán U–106 contra el Faja de Oro cobró la
vida de diez marinos.
Ante este panorama, no había lugar a dudas de que el país se hallaba en un ambiente de franca
hostilidad, y el 28 de mayo el presidente acudió al H. Congreso de la Unión con el propósito de con-
seguir la aprobación del decreto de guerra. En aquella emblemática comparecencia del día en que, por
cierto, en el cine Magerit de la Ciudad de México se estrenó la película estadounidense La legión sin
patria (International Squadron) —alusiva a una escuadra de pilotos en la Segunda Guerra Mundial,
dirigida por Lothar Mendes e interpretada por Ronald Reagan, James Stephenson y Olympe Bran-
da—, Manuel Ávila Camacho dijo:
México, que tras de expresar su simpatía por la causa del pueblo chino, se había opuesto a la guerra de
Etiopía y había tendido su mano desinteresada y amiga a la España republicana; Méx ico, que protestó
2. José Rogelio Álvar ez, Enciclopedia de México, citado por A ntonio Campuzano Rosale s, op.cit. pág. 496.

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