Aproximación, unificación y/o armonización entre distintos sistemas políticos, sus discursos y narrativas legitimadores - La democracia en la era de la globalización - Libros y Revistas - VLEX 737442973

Aproximación, unificación y/o armonización entre distintos sistemas políticos, sus discursos y narrativas legitimadores

Autor:Pamela Lili Fernández Reyes
Cargo del Autor:Doctora en Derecho Universidad Complutense de Madrid
Páginas:61-68
 
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La aproximación, unificación y/o armonización entre los distintos tipos específicos de organizaciones y sistemas políticos, así como de sus sistemas de legitimación, ha venido siendo objeto de consideración cuidadosa por parte de los tratadistas de Antropología, Ciencia Política, Filosofía Política, Política Comparada y Sociología Política, desde tiempos bien remotos, a partir del estudio comparativo, la identificación, el análisis de las diferencias y similitudes que presentan en su estructura, desenvolvimiento y evolución los diversos órdenes políticos: la singularidad o universalidad de las formas políticas; la diferenciación entre lo que corresponde a circunstancias singulares, o por el contrario, la universalización de las instituciones que se inspiran en los mismos principios.

De la misma forma que al Derecho comparado como disciplina académica y como aplicación práctica de un saber, se le atribuyó en el curso del primer tercio del siglo XX como fin último y verdaderamente esencial, la aproximación progresiva de los distintos sistemas jurídicos de los que entonces -cuando dominaba una perspectiva etnocéntrica- se calificaban como países civilizados, el acercamiento entre las legislaciones sujetas a comparación, extrayendo de su aparente diversidad el fondo común de las instituciones, de los conceptos latentes y de los principios comunes “que permiten, como una lejana perspectiva u objetivo avanzar hacia la consiguiente unificación del derecho”, el examen y el conocimiento comparativo de los distintos sistemas políticos a veces se ha considerado que tenía como mira más remota la unificación de todos ellos en torno a un modelo común.

La búsqueda de elementos participados entre los diversos sistemas políticos ha sido una constante de la literatura comparada, hasta el extremo de que si bien trata de un problema antiguo, que hoy es objeto de consideración bajo una luz nueva. Jean Blondel,1 concluyó tras varias décadas de enseñanza e investigación del estudio comparado de las distintas formas de gobierno, a partir de los sistemas de

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gobierno existentes, que las ciencias políticas en este ámbito se orientaban hacia el análisis sistemático de los problemas, hacia la identificación de las variables fundamentales, así como hacia el descubrimiento de aquellas condiciones que favorecían a unas formas específicas de gobierno más que a otras.

Este problema se aborda a través de la toma en consideración de las fuentes primarias y secundarias de conocimiento de las sociedades analizadas. Su tratamiento ofrece una de las más fuertes líneas de investigación abiertas a los estudiosos en el presente.

La dificultad de practicar experimentos en las llamadas ciencias débiles, en las denominadas ciencias no duras, y en concreto dentro de estas en la ciencia política, han determinado que la comparación, el método comparativo, funcione en este ámbito como un sucedáneo válido de lo que el método experimental supone en el ámbito de las ciencias físico-naturales o ciencias duras.

En el ámbito de la experiencia jurídica, la comparación se aplica de ordinario tanto a la actividad, como al resultado de la actividad que consiste en comparar los objetos en el discurso jurídico. Así lo entendía el profesor de la Universidad de Lódz, Jerzy Wróblewski2 al analizar los tres tipos de objetos que son susceptibles de compararse en el discurso jurídico: las reglas y las instituciones tomadas en consideración como conjuntos de reglas; las decisiones de los litigios, que determinan las consecuencias de los hechos probados; y los sistemas jurídicos concebidos, ya sea de una manera formal (la estructura), ya sea de una manera sustancial (el contenido, los principios), ya sea como parte de un sistema sociopolítico (los tipos o las “grandes familias” o “grandes culturas” de los derechos).

En todo caso, la comparación en el ámbito del derecho es tratada o bien como elemento de una investigación en el marco de la teoría del derecho, de la dogmática jurídica y/o de la historia del derecho, ya sea como disciplina especializada en el ámbito de lo que se llama, con mayor propiedad, el Derecho comparado o el análisis comparativo del derecho.

Con cierta frecuencia se han podido identificar características básicas muy afines y compartidas presentes en sistemas y regímenes políticos bien diferentes. De tal manera que sistemas políticos tradicionales y sistemas políticos innovadores, participan con harta frecuencia de características que los aproximan, aunque pueda parecer chocante. En este caso, sistemas políticos tradicionales y sistemas políticos innovadores combinan en grados diversos una serie de elementos y de componentes idénticos, o al menos muy parecidos. El gran ciclo histórico conocido con el nombre

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de la antigüedad comprende en su más amplio origen, una pluralidad de pueblos y orígenes. Nos centramos en Grecia y Roma que ocupan el puesto central y señero de tan largo ciclo histórico.3Desde Platón y Aristóteles, y aún antes –según la visión tradicional no habría sido Platón ni Aristóteles, sino Sócrates, el fundador de la Filosofía política, para ser más preciso, de acuerdo con M. T. Cicerón, Sócrates habría sido el primero que “hizo descender la filosofía desde el cielo a la tierra”, quien la estableció en las ciudades, la introdujo además en los hogares y la obligó a interrogar la vida y las costumbres de los hombres, así como a indagar el discernimiento de lo bueno y lo malo- el objeto del saber político no ha sido básicamente otro sino la dilucidación, identificación, y análisis de la constitución perfecta, en aras a la concepción del arquetipo como modelo regulador de la actividad política. De tal manera que no puede sorprendernos que, para quienes entienden que, la democracia constituye el gobierno más conforme con la naturaleza humana, y con la autonomía personal, asuman la creencia de que dicho modelo debiera extenderse y tratar de universalizarse.4

Es...

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