La antigüedad - Primera parte - El Agua, ayer y hoy - Libros y Revistas - VLEX 697820057

La antigüedad

Autor:Kamel Athie Flores
Páginas:32-37
 
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Primera Parte: Pasajes para una historia del agua
12 De la Lanza G, C. Cáceres M, S. Adame y S. Hernández, Diccionario Hidrográfico y Ciencias Afines. Instituto
de Biología UNAM-Plaza y Valdés, México 1999. Manual de Manejo de Cuencas, World Visión, pp. 9-112.
delimitada por la línea de las cumbres, también llamada divisoria de aguas. Una cuen-
ca hidrográfica y una cuenca hidrológica se diferencian en que la cuenca hidrográfica
se refiere exclusivamente a las aguas superficiales, mientras que la cuenca hidrológica
incluye las aguas subterráneas (acuíferos). En fechas recientes se están utilizando con
fines administrativos, para dividir el territorio por cuencas hidrográficas.12
Ayer como hoy, la cultura del agua ha estado presente en todas las sociedades,
abarcando un espectro tan amplio como pueblos ha habido, sociedades hubo en que
jugó un papel ritual, sagrado; casos también de recreación y un papel lúdico. Existen
casos de pueblos que para valorar el agua han decretado una ‘Ley de la sed’. Es el caso
del mundo árabe, donde nadie puede morir con sed, ni el peor enemigo. Está estableci-
do que primero se le debe calmar esa necesidad y luego puede disponerse de su vida,
si se desea. Moralmente es más grave no darle agua que quitarle la vida.
1. La antigüedad
En su paso de la sociedad tribal a la organización política, de la recolección a la agricul-
tura, el hombre requirió del agua. Los grupos que vivían de los frutos silvestres, y la caza
acudían al agua de arroyos y manantiales; los grupos que se dedicaron a la agricultu-
ra lo hicieron a la orilla de los ríos, lagunas. El desarrollo tecnológico de la vida humana,
que fue pasando de la invención del fuego, la rueda, el uso progresivo de los metales, la
cerámica y el horno, entre otros fue dando paso a la formación de ciudades y civiliza-
ciones, para las que se convirtió en esencial el suministro de agua limpia. Para fundar
una ciudad las naciones consideraban, en primer lugar, la disponibilidad y pureza del
agua. Pronto se aprendió que lo ideal era que hubiese dos ríos, uno con agua limpia,
para uso doméstico, otro, para evacuar el agua sucia.
Desde lejanos tiempos la geografía planetaria ha mostrado regiones con abundan-
cia o escasez de agua y el hombre se fue adaptando a las montañas, valles, ríos y de-
siertos. Mientras el hombre dependió de la caza, pesca y recolección, no tuvo necesidad
de crear un control planificado de agua, pero llegó el momento histórico en que pudo
apreciar las posibilidades agrícolas de las zonas fluviales, con fuentes de agua distin-
tas de la lluvia; de esta manera fue desarrollando áreas de cultivo con riego, primero

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