Valuación financiera ecológicamente sustentable. Una necesidad inmediata - Núm. 101, Mayo 2020 - Revista Contaduría Pública - Libros y Revistas - VLEX 844157032

Valuación financiera ecológicamente sustentable. Una necesidad inmediata

Autor:Javier Pardo Guey
Cargo:Alumno del Programa de Contaduría Pública y Estrategia Financiera del Instituto Tecnológico Autónomo de México. Revisiado por la Doctora Sylvia Meljem Enríquez de Rivera. Directora del Departamento Académico de Contabilidad del Instituto Tecnológico Autónomo de México
Páginas:76-78
 
EXTRACTO GRATUITO
Valuación financiera ecológicamente sustentable
Una necesidad inmediata
Javier Pardo Guey
Alumno del Programa de Contaduría Pública y Estrategia Financiera del Instituto Tecnológico Autónomo de México
Revisiado por la Doctora Sylvia Meljem Enríquez de Rivera
Directora del Departamento Académico de Contabilidad del Instituto Tecnológico Autónomo de México
Introducción
¿De dónde proviene el valor de las empresas? Habrá muchas voces
financieras que respondan que proviene de su capacidad de generar
flujos de efectivo, pero algunos más dirán que de su eficiencia ope-
rativa. Otras personas, en cambio, señalarán que el valor proviene de
su personal o de la capacidad de adaptarse a las nuevas tendencias y
retos en el ambiente económico y empresarial en el que se desarrollan
las diferentes industrias. Sin duda, podríamos decir que en realidad
se trata de una mezcla de muchos factores y no puede ser visto des-
de una sola dimensión. Los diferentes profesionales de las finanzas,
seguro responderán de manera convencida con la primera respuesta:
el valor de las empresas resulta de su capacidad de generar flujos de
efectivo en el futuro. Incluso, generalmente, se hace referencia a una
frase común en el argot financiero: cash is king (el efectivo es el rey).
Vivimos, sin duda, en un mundo sumamente complejo y con cambios
qua avanzan a tasas exponenciales. Las relaciones comerciales cada vez
son más complicadas, la tecnología ha modificado la forma en la que ha-
cemos negocios y las empresas se encuentran mucho más vulnerables
a riesgos reputaciones que pueden destruir el valor de las compañías en
un abrir y cerrar de ojos. Pero hay un cambio que afecta a todos los ne-
gocios del mundo y que según la ONU1 es el “mayor desao de nuestro
tiempo”: el cambio climático. De acuerdo con esta misma organización,
desde 1880 a 2012 la temperatura del planeta ha aumentado 0.85 grados
Celsius y el límite permitido de aumento en nuestro planeta, para seguir
siendo un lugar sostenible para la mayoría de las especies que lo habi-
tamos, es de 1.50 grados.
La valuación de las empresas ha seguido la misma metodología desde
hace muchos años, desde la forma en la que se enseña hasta la forma
en la que se pone en práctica en el mundo financiero-empresarial. Es
responsabilidad de los profesionales de las finanzas, incluidos los Con-
tadores Públicos, hacer uso de prácticas de valuación que consideren la
dimensión ecológica, con el fin de asignar más valor a aquellas empre-
sas que contribuyan al sano desarrollo de su actividad empresarial en
nuestro planeta tierra, nuestro único planeta.
Métodos comunes de valuación
Dos son los métodos favoritos de enseñanza para la valuación de em-
presas de cualquier alumno que tenga alguna materia de finanzas du-
rante su carrera profesional:
> Flujos descontados.
> Valuación por múltiplos.
Claro que se han desarrollado y enseñado métodos mucho más sofistica-
dos como valuación por opciones reales, pero los primeros dos siguen sien-
do los más populares y a los que los libros de texto le dedican una mayor
cantidad de páginas. La valuación por múltiplos se basa en el supuesto de
que el valor de una empresa proviene de cómo el mercado percibe el valor
de otras empresas del mismo sector o por transacciones de compra de em-
presas similares. El método de valuación por flujos descontados es mucho
más complejo. Se necesita, con base en una serie de supuestos, pronosticar
los flujos de efectivo generados por los ingresos y utilizados por los egresos,
pago de impuestos, inversión en activo fijo y capital de trabajo, para obtener
de esta manera los flujos netos de un determinado periodo.
Posteriormente, estos flujos se descuentan (se traen a valor presente)
usando una tasa que refleje la estructura de capital de la empresa, así
como cierto nivel de riesgo, al que pueda estar expuesta la empresa que
se está valuando, y se le agrega un valor terminal que considera flujos
generados y erogados por periodos mucho más futuros.
Es cierto que en pocas ocasiones el valor calculado por alguno de estos
métodos da como resultado el valor real en el que se concretan negocia-
ciones para la compra de las compañías, pero sin dudarlo juegan un pa-
pel de gran importancia, como punto de partida, para las negociaciones
y la toma de decisiones de inversión. Las técnicas de valuación enseña-
das en las universidades y utilizadas en la práctica, implican un proceso
en el que lo más importante es estimar cuánto más van a crecer los
ingresos de las empresas en los años siguientes. Un punto sensible de
las valuaciones por flujos descontados es que mucho del valor asignado
puede provenir del cálculo del valor terminal, mismo que se calcula, la
mayoría de las veces, como una perpetuidad.
La perpetuidad financiera es una de las fórmulas más sencillas utilizadas en
los cursos básicos de finanzas y matemáticas financieras:
Detrás de esta “inocente” y sencilla fórmula se esconde la siguiente
sumatoria:
Donde:
FLE: Último flujo de efect ivo libre calculado sin perpet uidad
r: Tasa de descuento, costo de capital promedio ponderado
g: Tasa de crecimiento a perpetuid ad
Esta suma considera flujos hasta el infinito; es decir, el supuesto clave
del valor terminal por perpetuidad es que los flujos siguen creciendo de
manera indefinida. Esto no va muy acorde con lo que se mencionó antes
y mucho menos con los datos poco esperanzadores de los organismos
internacionales encargados del monitoreo de la situación medioam-
biental. Muchos académicos debatirán que, aunque la perpetuidad asu-
me flujos de manera infinita, su valor es mínimo cuando están descon-
tados a valor presente. Esto es cierto para los flujos de muy largo plazo,
pero en su conjunto pueden ser una proporción muy importante del
valor obtenido por medio de este método de valuación. Incluso, es muy
común encontrar artículos académicos que sugieren que es de suma
relevancia afinar los supuestos del valor terminal para dar sustento al
trabajo de valuación que se presenta, ya que es probable que una parte
importante del valor calculado provenga de esta.
Reportes financieros integrados
Una de las herramientas con las que cuentan los inversionistas son los
reportes financieros integrados que incluyen información de las en-
tidades económicas siguiendo los marcos regulatorios de diferentes
organizaciones no gubernamentales. Normalmente, los profesionales
de las finanzas obtienen sus datos de los diferentes estados financie-
ros, así como de información pública que se pueda obtener de la em-
presa en la que están trabajando. Los datos de los reportes financieros
integrados le sirven a los valuadores para conocer la estrategia de las
empresas y conocer si su modelo de negocios es sostenible en el fu-
turo. Claro que su enfoque principal, en este sentido, es analizar si la
empresa es capaz de seguir generando flujos a partir de una ventaja
competitiva y si la estrategia es capaz de cambiar y adaptarse a las
nuevas tendencias del sector en el que se desarrollan.
Los reportes financieros integrados también incluyen las estrategias y
compromisos que tienen las empresas con el medio ambiente, y cada vez
es más común encontrar en los mismos datos acerca de la emisión de
carbono y los esfuerzos que realizan para disminuir su huella ecológica.
¿Por qué no utilizar esta información para incluirla en las metodologías
de valuación financiera?
Perpetuidad sustentable
Según se explicó, la perpetuidad financiera se ha vuelto un método casi
mecánico de enseñanza y en muchas ocasiones de valuación en la indus-
tria financiera. En contadas circunstancias es claro para los estudiantes de
finanzas que la perpetuidad no es un instrumento adecuado de valuación
para valores terminales: valuación de minas o proyectos que explícitamen-
te indican que solo podrán generar flujos de efectivo durante un periodo
muy específico de tiempo, como la valuación de patentes de medicamen-
tos. En la mayoría de los otros casos, el valor terminal se calcula con una
perpetuidad o un múltiplo de mercado con los datos computados para
el último periodo antes de que se estime el valor terminal del proyecto
o empresa a ser valuada.
Para este artículo, se incluirá un simple ejemplo didáctico de valuación fi-
nanciera para ilustrar el poder que puede tener el uso de una perpetuidad.
Pensemos en una tienda de retail con los siguientes ingresos, gastos y
flujos libres de efectivo por los siguientes 5 años, y su respectiva perpe-
tuidad, considerando una tasa de crecimiento del 5% anual y una tasa de
descuento de 10%.
Figura 1: Ejemplo didáctico de valuación
Como se puede observar, 80% de la valuación proviene de la per-
petuidad calculada a partir del último flujo de efectivo, sin consi-
derar otros muchos más factores a futuro. ¿Qué pasaría si se toma
en cuenta el agobiante dato de la ONU y solo se incluyen flujos de
efectivo hasta el periodo 30? La valuación de la empresa cae a 154.6
millones; es decir, la valuación de la perpetuidad cae en 31%, seguro
que a los inversionistas les importaría saber un dato de tal magnitud.
Entonces, la pregunta es: ¿deberían usarse perpetuidades para valuar
empresas? Después de leer y conocer los poco alentadores datos de
organizaciones no gubernamentales y de la ONU, parecería que no.
Podríamos usar perpetuidades, claro, que estén adaptadas al nuevo
mundo en el que vivimos. La historia de los mercados nos ha dado lec-
ciones de que podemos cambiar la forma en la que le damos valor a las
empresas y conviene hacerlo antes de que el planeta nos lo demande.
Una alternativa para el uso de perpetuidades podría ser usarlas, pero
con un sistema de ponderación. Esto significa que se podría seguir
calculando la perpetuidad, pero ser “disminuida” por algún factor. Este
factor sería calculado a partir del desempeño ecológico de cada una de
las empresas que están siendo sometidas al proceso de valuación. Uno
de los indicadores que podrían ser utilizados con mucha facilidad sería
la proporción de la energía eléctrica que es limpia, contra el total de la
energía eléctrica total usada por la empresa. Cada vez las compañías
son más transparentes con esta información y si en algún momento el
mercado comienza a considerar este tipo de información relevante para
sus valuaciones, sin duda las compañías querrán no solo mejorar sus
indicadores, sino hacerlos totalmente públicos.
Por ejemplo, siguiendo el factor de energía limpia antes mencionado,
supongamos que la empresa de nuestro ejemplo de valuación solo
genera (o en su defecto adquiere) 40% de su energía total de fuentes
renovables. Una posible solución para usar una perpetuidad, conside-
rando la gran incertidumbre de los flujos de efectivo a largo plazo, sería
ser multiplicar la perpetuidad por este factor. Siguiendo esta lógica, se
obtendría lo siguiente como nuevo valor de la empresa:
Valor Presente Flujos 1-5 40.9
Valor Presente Perpetuidad Ponderada (49%) 66.2
Valor Empresa 107.0
El valor de la empresa ficticia disminuiría de 206.3 millones a 107.0 mi-
llones. Una disminución global de la valuación de 48.1%, ya que también
los flujos posteriores a los 5 años iniciales se verían afectados por la
ponderación del factor utilizado.
El factor de energía eléctrica es una de las muchas variantes que po-
drían ser utilizadas en las valuaciones del futuro. También podrían uti-
lizarse otras que consideren las emisiones de gases de efecto inverna-
dero, la cantidad de residuos plásticos que se generan por el producto
elaborado u otras consideraciones de índole ecológico. Otra propues-
ta de cómo hacerlo es utilizar una serie de indicadores para formar un
sistema de calificación. Actualmente, existen instituciones financieras
que otorgan “calificaciones” de cumplimiento en las categorías de
desempeño social y ecológico. Estas calificaciones se podrían utilizar
para llevar estos indicadores a algo mucho más significativo que solo
publicidad para las empresas y que de verdad tengan un impacto en
la valuación de estas.
Un sistema de perpetuidades ponderadas, como el comentado, po-
dría resultar algo sencillo de utilizar y, por lo mismo, sonar como una
respuesta muy simplista, pero hoy en día es dicil conocer si algunas
empresas serán sustentables para los siguientes años. Las perpetui-
dades financieras son un estándar en la industria de la valuación, y
estas deberían de convertirse en un estímulo, al ser ponderadas con
factores sustentables para aquellas empresas que tengan el compro-
miso de hacer algo para permanecer en el tiempo.
UNIVERSITARIO
76
CONTADURÍA PÚBLICA
77

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA