La unidad nacional - 1959 - Alacena de minucias (1951-1961) - Libros y Revistas - VLEX 686544745

La unidad nacional

Autor:Andrés Henestrosa
Páginas:616-617
 
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ANDRÉS HEN ESTROS A
de los blancos. No he encontrado su nombre en mis notas, sea que lo haya
olvidado, sea que no lo haya escuchado jamás. Pero recuerdo que algunos le
daban, riendo, ante mí, el nombre de Didz aza, es decir, la Zapoteca, en esta
lengua. Recuerdo también que cuando la advertí por primera vez, quedé
tan impresionado de su aire soberbio y fiero, de su rico vestido indígena, tan
análogo a aquel bajo el que los pintores representaban a Isis, que creí ver a
esta diosa egipcia o a Cleopatra en persona. Esa tarde llevaba una enagua de
tela rayada color verde-agua, simplemente enrollada en torno a su cuerpo,
ceñida en sus pliegues, estrechándole la cadera hasta algunos dedos debajo
de los senos; un huipil de gasa de seda encarnada, bordada de oro, especie de
camisola de mangas cortas le cubría la espalda y el erguido busto, adornado
con un gran collar de monedas de oro unidas por los bordes y encadenadas
unas con otras. Sus cabellos separados sobre la frente, que entretejidos con
largos listones azules, formaban dos espléndidas trenzas, le caían sobre el
cuello; otro huipil, de muselina blanca de brocado, enmarcaba su rostro, con
los mismos pliegues y de la misma manera que la calántica egipcia. “Lo repito,
no vi jamás una imagen más deslumbrante de Isis o de Cleopatra”, dice el
malicioso abate.
¿Quién era esa mujer que así provocó los entusiasmos del abate? Me aventuro
a creer que fuera la famosísima Juana Catarina Romero, amiga de Porfirio Díaz.
1o. de marzo de 1959
La unidad n acional
Por oportunas, porque en un momento dado traducen con puntualidad un an-
sia o una necesidad colectivas, ciertas frases pasan a la historia sin empolvarse
nunca, acomodándose a los tiempos con el mismo destino que tuvieron al
nacer. Cosa semejante ocurrió con la llamada que antes que nadie hizo don
Benito Juárez a la unidad nacional. México estaba entonces en lucha contra
las invasiones extranjeras, y la invocación del patricio tenía un profundo y an-
gustioso sentido. Varias veces se ha escuchado después, a lo largo de un siglo,
la misma llamada. Acaso la más significativa haya sido cuando entramos en
guerra contra el nazifascismo y el general Manuel Ávila Camacho convocó a
los mexicanos a la unidad nacional.

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