Del sujeto epistemologico al horizonte translogico de la vida humana. Un estudio critico del problema de la fundamentacion de la logica en los primeros escritos de Heidegger (1912-1916) *. - Vol. 45 Núm. 45, Enero 1999 - Dianoia - Libros y Revistas - VLEX 52723498

Del sujeto epistemologico al horizonte translogico de la vida humana. Un estudio critico del problema de la fundamentacion de la logica en los primeros escritos de Heidegger (1912-1916) *.

Autor:Escudero, Jesus Adrian
 
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Desde el inicio de su carrera, Heidegger se dedicó con afán al estudio de la lógica y de la matemática. Entre los años 1912 y 1916, publica una serie de artículos y trabajos en los que se ocupa de diversa manera de las principales teorías lógicas de su época, tanto de la neoescolástica y el neokantismo como del realismo crítico de Külpe y la fenomenología de Husserl. Este interés precoz por temas relacionados con la lógica se inicia con sus primeros artículos sobre "El problema de la realidad en la filosofía moderna" (1912) y "Nuevas investigaciones sobre lógica" (1912), toma cuerpo en la tesis doctoral, La doctrina del juicio en el psicologismo (1913), se desarrolla en el escrito de habilitación, La doctrina de las categorías y del significado en Duns Escoto (1915) (1) y culmina finalmente en el grueso de las lecciones de Marburgo (1925-1928) (2) No obstante, desde de su conferencia inaugural en Friburgo, en 1929, su pensamiento a menudo ha sido tachado de antilogicista e irracionalista.

Frente a esta imagen algo reduccionista y proclive a soslayar la obra del joven Heidegger, el presente artículo pretende determinar la temprana posición de Heidegger respecto a la lógica y ver cómo los resultados de su investigación se van integrando en la búsqueda de un fundamento sólido del conocimiento humano, que paulatinamente se irá desplazando hacia la cuestión ontológica de la pregunta por el sentido del ser. Su búsqueda se orienta en estos primeros escritos hacia una manera de ser concreta, el ser como algo verdadero. Esta determinación se lleva a cabo en el juicio, es decir, se deja transportar al universo de lo puramente lógico. Se emprende así una revisión preliminar y necesaria de la naturaleza de la lógica en el contexto de la disputa con el psicologismo (1). Una vez demostrada la irreductibilidad de la realidad lógica y la psicológica, se plantea el interrogante por la relación existente entre la dimensión lógica del sentido y el ser de los entes (2). Responder a esta pregunta supone enfrentarse con la postrera y más alta tarea de la filosofía: una doctrina de las categorías capaz de estructurar el ámbito global del ser en sus diferentes formas de realidad. En su trabajo de habilitación, Heidegger se preguntará por el lugar que corresponde a la forma de ser del sentido en el reino del ente. Eso lo colocará por primera vez, tal como lo reconoce en el prólogo a la primera edición de Frühe Schriften, ante dos cuestiones que ya no lo abandonarán jamás: "En la forma del problema de las categorías con la pregunta por el ser, en la forma de la doctrina de los significados con la pregunta por el lenguaje." (3) Al final de su trabajo, el dilema ¿cómo es en general posible que el sentido valga respecto de los objetos? recibe una respuesta metafísica. No es posible ver la lógica en su verdadera dimensión sin el horizonte translógico en el que se fundamenta. Con esta solución ontológica, el joven Heidegger podrá despojarse de los eslabones de la concepción epistemológica del sujeto y abrirse paso hacia una comprensión temporal y dinámica de la vida humana (3).

  1. La naturaleza de la lógica

    1.1 Definición y ámbito de la lógica

    La pregunta ¿qué es la lógica? aparece como una cuestión inextricablemente entrelazada con la cuestión del ser, hasta el punto que ésta permanece opaca, incluso deviene ininteligible, si no la reconducimos al terreno de una interrogación primaria acerca del significado. No olvidemos que la pregunta por el ser se dirige fundamentalmente a esclarecer el sentido del ser, de modo que al devolverla a su contexto de origen nos sitúa de nuevo ante la problemática del juicio, de la verdad y de la constitución categorial del ser. El asunto es puesto en escena desde 1912 en las Nuevas investigaciones sobre lógica. En efecto, el objetivo de este artículo queda fijado desde la primera línea: ofrecer una reflexión critica de los principios mismos de la lógica? Después de repasar las últimas investigaciones en el campo de la lógica, que junto a Husserl incluye una notable mención a Frege y a Russell, sigue en pie la cuestión del princpio: "¿Qué es la lógica? Esta cuestión ya nos coloca ante un problema cuya solución está reservada al futuro." (5) Ciertamente los escritos de esta primera etapa, entre 1912 y 1916, se adscriben a temas del ámbito de la lógica, particularmente a la problemática de la validez como primer nivel de manifestación del ser en los juicios. (6)

    La definición tradicional y trivial de la lógica en términos de una ciencia normativa del pensamiento, una disciplina que establece las reglas que uno debe seguir para la formulación de proposiciones verdaderas, peca para el joven Heidegger al menos de una doble ambigüedad: por un lado, no queda claro si el término "pensamiento" está referido al proceso de pensar o al contenido del pensamiento; por otro lado, tampoco resulta evidente cuándo el concepto de "verdad" remite a la verdad formal o a la verdad material. Teniendo en cuenta estas acotaciones, se puede redefinir el objetivo de la lógica del modo siguiente: la lógica es una ciencia que da validez a las estructuras de sentido o formas de significación. Precisamente su disertación de 1913, presentada como una contribución crítico-positiva de la lógica, llega a una conclusión singularmente husserliana de una lógica pura del significado: los lógicos deben tratar de descubrir el significado preciso de los enunciados, luego han de proceder a determinar las formas del juicio en relación con los diferentes ámbitos de realidad para, finalmente, encuadrar estas formas en un sistema. (7) Una toma de posición que, en estos primeros trabajos, ya muestra su temprana inclinación a afrontar la lógica desde la óptica de la validez del sentido en detrimento del proceso mental de pensar. "La existencia psíquica de un concepto y el contenido ideal del concepto son dos cosas completamente distintas." (8)

    Heidegger retoma aquí, en referencia a Frege y a Husserl, la critica del psicologismo. En este contexto se enmarca el mencionado artículo, Nuevas investigaciones sobre lógica, en el que se adentra críticamente en el territorio de la lógica matemática. Heidegger adopta una postura muy próxima a Heinrich Rickert. Su distinción entre el carácter nomotético y generalizante de las ciencias naturales y el carácter ideográfico e individualizante de las ciencias históricas, lo empuja a explorar la realidad de la lógica en la esfera de la autonomía del sentido. El objeto de estudio de la lógica pura es la validez del sentido del juicio. Pero Heidegger, fiel al espíritu husserliano, no puede evitar preguntarse: "¿qué es esto, el sentido?" (9) La respuesta aparece en el capitulo final de la disertación:

    El sentido se halla en la más estrecha conexión con aquello que Designamos de manera general con pensar; pero por pensar no comprendemos el concepto amplio de representación, sino el pensar que puede ser correcto o incorrecto, verdadero o falso. A cada juicio le acompaña, pues, un sentido inmanente. La forma real y efectiva del sentido es la validez [...] Reconocimos la validez como la forma real y efectiva de la lógica; es el sentido el que vale y el que, por tanto, "encarna" la lógica. (GA 1: 172) Las investigaciones de Heidegger asignan claramente a la lógica el dominio de la validez.

    Sin embargo, la cuestión del sentido no es ajena al problema de la valoración que acompaña a toda captación del ser. ¿Acaso, se pregunta el joven doctorando, no interviene en el represantar mismo un momento axiológico? ¿Es que puede darse una captación del ser que no sea ya valorativa? La convicción profunda de que en toda aprehensión del ser concurre un acto de valoración sirve de hilo conductor para adentrarse en los trabajos de la primera época heideggeriana.

    En 1912, Heidegger argumenta que la lógica no consigue desvincularse de los conceptos y símbolos matemáticos y que, por consiguiente, no logra penetrar en los principios lógicos mismos. El formalismo de la lógica matemática, en cuanto cálculo de proposiciones, no es consciente de los problemas de una teoría del juicio. (10) Y ¿cuáles son esos problemas? Al menos tres: la naturaleza de los juicios negativos, la naturaleza de la cópula y la predicación, y, por último, el problema de la verdad. Además, una lógica de este tipo tampoco tiene en consideración la cuestión de su fundamentación. El estudio de las condiciones de posibilidad de la matemática y de la lógica, afirma Heidegger, no tiene cabida en ninguna de estas dos disciplinas. (11) Este enfrentamiento con la lógica matemática conduce a Heidegger al desarrollo gradual de una lógica filosófica. En opinión de Heidegger, esta lógica filosófica ha alcanzado su máximo apogeo en autores como Aristóteles, Leibniz, Kant y Hegel. Considera que entre sus contemporáneos destaca Lask, de quien afirma que ha sido el pensador que de forma más consciente ha perseguido una comprensión filosófica de la lógica, mientras que reprocha a Husserl no haber aprovechado las posibilidades contenidas en la fenomenología para un tratamiento filosófico de la lógica, pues considera a ésta una ciencia separada, una disciplina formal independiente de la filosofía.

    Entonces, ¿cuáles son las tareas y los problemas que Heidgger cree que son propios de la lógica filosófica? Ante todo, no es una disciplina nueva; más bien actualiza un telos que ha caracterizado a la historia de la lógica. (12) Ahora bien, ¿cómo acometemos el estudio de una lógica filosófica? ¿Acaso determinamos primero qué es filosofía y luego aplicamos este concepto a la lógica? O, por el contrario, ¿empezamos por la lógica tradicional y abordamos los principales problemas contenidos en ella de tal manera que nos guíen a la filosofía? Heidegger apuesta por la segunda opción, porque sin duda poseemos ya cierta comprensión histórica de la lógica. A partir de esta comprensión previa podemos interrogar a la lógica por sus potencialidades filosóficas.

    Además, ¿qué elementos nos trasladan de...

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