Las revoluciones burguesas del último tercio del siglo XVIII: la emancipación de las trece colonias británicas de América del Norte. La caída del 'Ancien Regime' con la Revolución francesa. 'La Déclaration des droits de l'homme et du citoyen' de veintiséis de agosto de 1789 - La democracia en la era de la globalización - Libros y Revistas - VLEX 737442993

Las revoluciones burguesas del último tercio del siglo XVIII: la emancipación de las trece colonias británicas de América del Norte. La caída del 'Ancien Regime' con la Revolución francesa. 'La Déclaration des droits de l'homme et du citoyen' de veintiséis de agosto de 1789

Autor:Pamela Lili Fernández Reyes
Cargo del Autor:Doctora en Derecho Universidad Complutense de Madrid
Páginas:119-139
 
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Cuando el Parlamento de Rabadilla abolió la Camara de los Lores y la dignidad real, es nombrado para gobernar a Inglaterra un Consejo de Estado constituido por parlamentarios y por oficiales del ejército, cuyo dirigente fue

Oliver Cromwell un líder político y militar inglés, que convirtió a Inglaterra en una República denominada Commonwealth of England (1649), que significa literalmente patrimonio común. Es importante mencionar que ésta república no surge precisamente del voto popular, sino de la imposición de los independientes que constituían una minoría dentro de Inglaterra, pero que dominaban totalmente en el ejercito. Cromwell sin duda, reveló singulares dotes de estadista. Comanzó por asegurar el orden, reprimiendo rebeliones o levantamientos en Escocia y en Irlanda, con implacable crueldad; poco después promovió la prosperidad del país, estimuló el desarrollo del comercio y promulgó un acta de navegación en 1651.1En el reinado de Carlos II (1660-1685), se favorece el catolicismo con el que simpatizaba secretamente, propiciando la tolerancia religiosa, mientras que su hermano Jacobo, heredero del trono, era abiertamente católico. El parlamento temeroso del renacimiento católico, voto la ley de la prueba (Test Act), con la que se exigió la adhesión a la iglesia anglicana para poder desempeñar cualquier cargo público. Con esto no solo Jacobo renuncia al cargo, sino que al votar la mayoría de la Camara de los Comunes el bill de exclusión por el que se excluye del trono al católico Jacobo.

Con esta decisión se ocasiona la formación de dos partidos rivales que se llamaron whigs y tories. Los primeros sostuvieron el bill de exclusión, eran seguidores de la llamada ideología “cabezas redondas”, hicieron todo lo posible por disminuir el poder del rey en beneficio del parlamento; mientras que los tories contrarios al bill

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de exclusión, continuaron la acción del partido de los “caballeros”, pues trataron siempre de consolidar el poder monárquico. Apoyados por la mayoría de la Camara de los Lores impidieron que el bill de exclusión se convirtiera en ley. Desde entonces los whigs y los tories son agrupaciones adversarias y ocupan toda la historia política inglesa, al llegar al siglo XIX, se denominan liberales y conservadores respectivamente.

Mientras se daban los acontecimientos de los partidos rivales mencionados, el parlamento votó una de las más importantes leyes de la historia de Inglaterra, la ley de hábeas corpus (1679), la cual tiene su significado del latín “tener el cuerpo”, es decir, con esta ley los jueces podían exigir la comparecencia ante sus tribunales de cualquier persona que estuviese detenida, para examinar si la detención era justa, pues nadie que no estuviera acusado o convícto de un delito podía ser privado de su libertad. Esta ley significó una garantía fundamental para la libertad individual, pues impidió las detenciones arbitrarias, por capricho del rey o de cualquier funcionario. Este sistema del hábeas corpus se extendió a otros países, y hoy es admitida por la legislación universal.

Jacobo II (1685-1688) comenzó a suspender las leyes contra los católicos, los ingleses toleraron la situación porque pensaban que el rey pronto fallecería, -pues contaba con sesenta años- y que lo sucedería su hija María, esposa del príncipe Guillermo de Orange, quien era estatúder o gobernador de Holanda; sin embargo, la segunda esposa de Jacobo dio a luz a un hijo varón (1688), lo que de alguna manera aseguraba el predominio del catolicismo en Inglaterra. Pero los tories y whigs de común acuerdo invitan a Guillermo de Orange a dirigir las islas británicas y expulsar a los Estuardo; Jacobo II huye a Francia donde pasa el resto de su vida como huésped de Luis XIV, y el parlamento declara vacante el trono porque Jacobo II “había violado las leyes fundamentales del reino y huído vergonzosamente”, 2 en seguida se aprueba la Declaración de los Derechos, Guillermo y María prometen respetarla y son proclamados reyes.

La Declaración de los Derechos (1689) figura conjuntamente con la Carta Magna y con la Petición de Derechos, entre los más importantes documentos legislativos de la historia de Inglaterra. Fue una nueva afimación de libertades y derechos tradicionales de la nación inglesa, estableció nuevas limitaciones al poder real y dio nuevos poderes al parlamento. La Declaración de Derechos fue completada con al Acta de Tolerancia (1689), con la que se trató de solucionar los problemas religiosos de Inglaterra. Esta ley permitió el libre ejercicio de creencias, sin ambargo, se vedo el acceso a cargos públicos, pues estos solo se destinaron para los anglicanos. Ingla-terra se transforma considerablemente en el transcurso del siglo XVIII, después de la revolución de 1688, en lo político, económico, social e internacional. Se consolidan los poderes del parlamento y se establece el llamado “gobierno de gabinete”, se inicia

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la llamada Revolución industrial, y se define la preponderancia colonial y naval de Inglaterra en el mundo entero.3

Cuando nos referimos históricamente a los tiempos modernos de América del Norte, hacemos referencia al periodo fundamental conocido como, el colonial (del siglo XVI hasta mediados del siglo XVIII), en el que varias naciones europeas como España, Inglaterra y Francia fundaron numerosos establecimientos y se presentó la revolución de los Estados Unidos (1775-1783), en donde trece de las colonias inglesas ribereñas del Atlántico se rebelaron contra su madre patria y lograron, finalmente, constituir los Estados Unidos, primera nación independiente del Nuevo Mundo.

En la colonización de América del Norte se reconocen tres grandes e importantes episodios: el primero del siglo XVI, caracterizado por la penetración española; el segundo en el siglo XVII caracterizado por la fundación de importantes establecimientos ingleses y de algunos franceses; y el tercero, el cual se caracterizó por largas luchas entre ingleses y franceses que terminaron con la eliminación de estos últimos de la América del Norte en 1763.4

Las colonias inglesas establecidas en América del Norte en el siglo XVII, fueron fundadas unas por las llamadas Compañias; otras por pocas o por una sola persona a los que se les denomino propietarios. Unos y otros debían estar autorizados por el rey, sus derechos y obligaciones eran consignados por el monarca en documentos llamados “cartas”. Los propietarios eran personas ricas e influyentes. Varias colonias como Maryland, Pennsylvania, Delaware, fueron creadas por los propietarios.5

En el año 1606 se organizaron en Inglaterra dos Compañias para colonizar la región de Virginia, que se llamaron, respectivamente, por los lugares donde tenían sus sedes de Londres y de Plymouth. Virginia fue la primera colonia inglesa en que se introdujeron como esclavos, negros de África, lo que crearía graves problemas más adelante. La Compañía de Plymounth obtuvo una carta análoga a la de Londres para colonizar las tierras que denominaron Nueva Inglaterra, y en 1620 iniciaron la construcción de una ciudad los nuevos colonos que habían partido desde Mayflower. En 1628 los humildes “padres peregrinos” partieron hacia América del Norte, y un grupo de adinerados e influyentes puritanos constituyeron la Compañía la bahía de Massachusetts, para colonizar Nueva Inglaterra. Una carta real les aseguró las tierras que necesitaban, en las que comenzaron a fundar la ciudad de Boston, rápidamente crearon otras poblaciones entre las que se contó la de Massachusetts. Prácticamente crearon una obsoluta intolerancia religiosa y gobernaron a modo despótico. Esto provocó una gran cantidad de conflictos y muchos de los pobladores de Massachusetts se alejaron, unos voluntariamente y otros de manera forzada. 6

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Así nacieron las nuevas colonias de Rhode Island (1636), Connecticut (1636), New Haven (1638), esta última se fusionó con la anterior y con New Hampshire (1639), Maryland (1634), Las Carolinas (1663), Nueva York y Nueva Jersey (1664), Pennsylvania y Delaware (1681). Y Georgia fue la última de las colonias fundada en 1732, ya en pleno siglo XVIII por Jacobo Oglethorpe, filántropo inglés que consiguió una concesión de tierras al sur de la Carolina, para establecer ahí a los criminales que habían cumplido con sus condenas en las cárceles de Inglaterra y tenían dificultad para integrarse a la vida ciudadana. Así termina la colonización inglesa de América del Norte.

La rivalidad existente entre Francia e Inglaterra produjo en el siglo XVIII las luchas coloniales, en este duelo se contaron cuatro guerras, la primera llamada “del rey Guillermo” (1686-1697), que correspondió a la guerra de la liga de Augsburgo; la segunda guerra fue la de “la reyna Anna” (1701-1713), fase americana de la guerra de Sucesión de España; en la “guerra del rey Jorge” (1740-1748), correspondió a la guerra de sucesión de Austria, Inglaterra conquistó algunas plazas francesas, pero las devolvió al firmarse la paz. La última guerra y la decisiva de los franco-indios contra los ingleses de 1754 a 1763, a mediados del siglo XVIII. En esta misma época existían a lo largo de la costa norteamericana del Atlántico, trece importantes colonias inglesas.7La declaración de la independencia de los Estados Unidos fue redactada en 1776, por un comité en el que se encontraban: Benjamín Franklin y Tomás Jefferson. Esta declaración se apoyaba en los principios del filosofismo entonces en boga. Exponía las razones que inducían al pueblo americano a separarse de Inglaterra, y enumeraba minuciosamente los actos agresivos de Jorge III, a quien se calificó como “indigno de dirigir un pueblo libre”.

La solemne declaración tuvo repercusión universal, proclamando tres principios universales: el primero decía que todos los hombres han recibido de Dios ciertos derechos naturales como la vida, la libertad y la conquista de la felicidad. Los llamados “derechos naturales” se incorporaron –más tarde- a la Declaración de...

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