Palabras en remembranza y homenaje póstumo al sr. Dr. D. Ignacio Burgoa Orihuela - Núm. 17, Diciembre 2006 - Iuris Tantum - Libros y Revistas - VLEX 54805995

Palabras en remembranza y homenaje póstumo al sr. Dr. D. Ignacio Burgoa Orihuela

Autor:Carlos G. Cabrera Beck
Cargo:Maestro investigador de la Facultad de Derecho, Universidad Anáhuac México Norte.
Páginas:389-395
 
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Estas palabras fueron pronunciadas en la Universidad Anáhuac de Jalapa en representación del Sr. Director de la Facultad de Derecho de la Universidad Anáhuac del Norte Maestro D. Ricardo Sodi Cuéllar, en presencia de distinguidos invitados y de la familia del ameritadísimo Maestro, particularmente de su hijo, el distinguido

Abogado D. Ignacio Burgoa Llano.

DISTINGUIDOS MIEMBROS DEL PRESIDIUM QUE HOY NOS HONRAN CON SU PRESENCIA

Apreciado auditorio

Agradecemos en todo lo que vale la honrosa invitación para participar en este justísimo homenaje convocado por esta prestigiada institución acerca de la vida, obra y trascendencia ejemplares, de uno de nuestros más distinguidos jurisconsultos mexicanos contemporáneos, protagonista sin duda de toda una época de nuestra mejor tradición jurídica, amparista superlativo, constitucionalista egregio, orador inigualable, Maestro Emérito y forjador ejemplar y admirado de incontables generaciones de abogados y juristas.

¿Quién de nosotros, incluso de profesionistas y ciudadanos de los ámbitos más diversos, no supo del Maestro Burgoa, de sus constantes y atinadísimas intervenciones en los asuntos jurídicos relevantes de nuestro país, de su docta y Page 390 prolija obra, de su defensa constante del ahora deteriorado Estado de Derecho, de su lucha incansable por la superación y la Justicia?

¿Quién no tuvo de nosotros alguna vez en sus manos, alguno de sus espléndidos, documentados, originales e insuperables textos, en los cuales nos legó lo mejor y más sacrificado de su fecunda vida académica, lúcida y brillante en todos sus aspectos?

El Maestro Burgoa fue sin duda uno de los más completos e ilustres Maestros, cuya pérdida reciente deja en el foro, en la academia y en la conciencia jurídica nacional, un hueco irreparable que será sin duda muy difícil de llenar y que plantea en los agitados, delicados y difíciles tiempos de nuestra transición nacional, nuevos retos para todos los mexicanos y para los juristas destacados en particular.

En su "Epítome Autobiográfico" que conservo autografiado, el distinguido Maestro nosinforma con la mayor espontaneidad y claridad, como lo hacía en sus cultas y deleitosas pláticas personales, que nació un trece de marzo de 1918 en la que él mismo califica entonces de plácida y tranquila Colonia Roma de la Ciudad de México, en la casa alquilada marcada con el Nº 82 de la calle de Guanajuato. Colonia de origen porfiriano, que fue autorizada con sus largos, vastos y angostos lotes originales, el año de 1902 y que se convertiría en décadas subsecuentes, en una de las zonas residenciales de arquitectónico influjo europeo, de la expansiva Cd. De México y en donde tuviera una residencia y viviera por esos años durante sus estancias capitalinas, el propio Gral. Álvaro Obregón Salido. Aunque diría después el General revolucionario, con su característico sentido del humor, que tenía tan buena vista, que alcanzaba a ver desde su natal hacienda de Siquisiva, municipio de Navojoa, la Cd. de México, el Palacio Nacional y la silla presidencial, que creo ya desde entonces con ese procedimiento cuidaba, al igual que su casa en la Avenida Jalisco, de la joven y elegante Colonia Roma.

No fue desde luego la de D. Ignacio Burgoa, de aquéllas familias porfirianas o neorrevolucionarias, políticas o comerciantes acomodadas, sino una clásica familia de clase media, que luchaba por su vida, no exenta de ciertos apremios económicos, pero eso sí, una familia en donde se valoraba la ilustración y la noble profesión de la abogacía. Fue D. Ignacio hijo de Dña. Eva Orihuela y del destacado abogado y también Maestro, D. Ignacio Burgoa Chavero, quien desposara en segundas nupcias a Dña. Eva y esperaba mejor que un hijo varón, a una mujercita, pues quedó muy decepcionado de los hijos varones habidos durante su primer matrimonio. Quién le iba a decir al entonces decepcionado Lic. Burgoa Chavero, que tendría por...

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