Conservación de bienes culturales: acciones y reflexiones. Luis Fernando Guerrero Baca - Núm. 59, Junio 2011 - Revista Trace - Libros y Revistas - VLEX 440076010

Conservación de bienes culturales: acciones y reflexiones. Luis Fernando Guerrero Baca

Autor:Elsa Jadot
Páginas:122-123
 
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reseña
compte rendu
D.R. © 2011. Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos. México, D.F. ISSN: 0185-6286.
TRACE 59 (Julio 2011): págs. 122-123 www.cemca.org.mx
Conservación de bienes culturales: acciones y
reflexiones
Guerrero Baca, Luis Fernando (coord.)
Colección Divulgación, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2009, 372 p.,
ISBN 978-607-484-025-4
Elsa
Jadot
Coordinado por Guerrero Baca, el presente libro se enfoca en un tema con-
siderado como un campo “auxiliar” en el estudio del patrimonio mexicano:
la protección y conservación de los bienes culturales. El autor nos señala,
desde un principio, que su libro no constituye un manual práctico, sino que
presenta algunos casos particulares que posibilitan una mejor comprensión
de la problemática relacionada con la protección del patrimonio.
Los 22 autores, todos profesionales de la Coordinación Nacional de
Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, exponen sus conceptos
teóricos y sus actividades prácticas. Así, cada artículo expone sucinta-
mente un trabajo de conservación, ubicándolo en su contexto histórico y
social. Utilizan diferentes herramientas arqueológicas, fuentes históricas
y etnológicas, seleccionadas dentro de la gran diversidad de los bienes
culturales mexicanos. De acuerdo a las problemáticas que aparecen como
centrales, podemos agrupar estos 17 artículos dentro de algunos rubros
principales.
El primero corresponde a la problemática de los saqueos, el tráfico
de bienes culturales, el vandalismo y la negligencia generalizada. El artí-
culo de Ruigómez (p. 365-370) denuncia estos aspectos cuando discute
el impacto y las repercusiones de los robos de bienes culturales sobre la
identidad y la memoria colectiva.
A través del desarrollo de esta idea, se volvió evidente que la sensibiliza-
ción de las poblaciones en contacto con los bienes culturales, a nivel local,
era indispensable para la protección de su propia herencia. En cuanto al
restaurador, es necesario que éste se dé cuenta de la importancia social
de los objetos sobre los cuales trabaja. Es lo que afirman los artículos de
Cruz Flores (p. 23-44), Macías Guzmán (p. 259-274) y Monteforte Iturbe
(p. 275-304) a través de tres ejemplos, respectivamente: la conservación
del sitio rupestre de Oxtotitlán (Guerrero), del patrimonio de Yanhuitlán
(Oaxaca) y la restauración del retablo de la Virgen del Rosario, de Jiutepec
(Morelos).
Los actores de la conservación constituyen el segundo tema de la obra.
Se trata de la colaboración entre las diferentes entidades profesionales del
patrimonio, entre las cuales se encuentran los arqueólogos y los restau-
radores. El diálogo entre estos especialistas permite anticipar los riesgos
de deterioro y actuar rápidamente para contrarrestar estos procesos. Los
estudios de Schneider Glantz (p. 165-198) y de Hatchondo R. (p. 199-

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