A partir y más allá de Luhmann: especialización concéntrica y sub/sobre integración en América Latina - Núm. 24, Enero 2014 - Andamios. Revista de Investigación Social - Libros y Revistas - VLEX 586628838

A partir y más allá de Luhmann: especialización concéntrica y sub/sobre integración en América Latina

Autor:Alexis Cortés Morales
Cargo:Doctor en sociología por el Instituto Universitario de Pesquisa do Rio de Janeiro (IUPERJ), Brasil
Páginas:289-312
RESUMEN

En este artículo serán revisados dos autores latinoamericanos que, utilizando un repertorio teórico basado en la Teoría de Sistemas de Niklas Luhmann, desarrollan una visión luhmanniana heterodoxa de la modernidad en el continente. Estos autores son: Aldo Mascareño, con su teoría de la diferenciación funcional concéntrica de la trayectoria a la modernidad latinoamericana, y Marcelo Neves, quien a ... (ver resumen completo)

 
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A PARTIR Y MÁS ALLÁ DE LUHMANN: ESPECIALIZACIÓN
CONCÉNTRICA Y SUB/SOBRE INTEGRACIÓN EN AMÉRICA LATINA
Alexis Cortés Morales*
RESUMEN: En este artículo serán revisados dos autores la-
tinoamericanos que, utilizando un repertorio teórico basado
en la Teoría de Sistemas de Niklas Luhmann, desarrollan una
visión luhmanniana heterodoxa de la modernidad en el con-
tinente. Estos autores son: Aldo Mascareño, con su teoría de
la diferenciación funcional concéntrica de la trayectoria a la
modernidad latinoamericana, y Marcelo Neves, quien a partir
de una teoría de la constitucionalización simbólica establece la
distinción entre sub-integración y sobre-integración para ex-
plicar la ausencia de ciudadanía en la región. Se podría decir
que ambos autores tienen como rasgo común pensar a partir,
pero también más allá de Luhmann, contribuyendo no sólo a
enriquecer las interpretaciones sobre América Latina, sino tam-
bién a ampliar la propia Teoría de Sistemas.
PALABRAS CLAVE: Teoría de Sistemas, especialización funcional,
sub-integración, sobre-integración, alopoiesis.
INTRODUCCIÓN
La Teoría de Sistemas de Niklas Luhmann es uno de los esfuerzos teó-
ricos más ambiciosos de refundación de la sociología contemporánea;
sin embargo, su penetración en el ambiente teórico latinoamericano ha
sido marginal. El “alto costo” pagado por Luhmann por la abstracción
de su teoría llevará a muchos académicos a negar su pertinencia pa-
ra comprender nuestras sociedades. Además, a pesar de la sofisticada
* Doctor en sociología por el Instituto Universitario de Pesquisa do Rio de Janeiro
(IUPERJ), Brasil. Correo electrónico: cortes.alexis@gmail.com
Volumen 11, número 24, enero-abril, p. 289-312
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ALEXIS CORTÉS MORALES
densidad teórica de la arquitectura lumhanniana, la Teoría de Sistemas
tendría como limitación su opción por la inhibición de la intervención
en la realidad, principalmente por la fuerza del concepto de “evolución”
como tendencia a la especialización funcional que resolverá todos los
problemas presentados por la complejidad, lo que determinaría un
fuerte trazo conservador en su perspectiva.
“Optimismo del intelecto, pero pesimismo de la voluntad”, así
fue como, invirtiendo la máxima asociada a Gramsci, Fréderic
Vandenberghe (1999) definió el modo de teorización luhamanniano.
La desmoralización que el autor realiza del mundo, la pérdida de es-
peranza presente en su perspectiva y su intento teórico de denuncia
de los fundamentos normativos del criticismo social serían los rasgos
que determinarían la particular forma de pesimismo de la Teoría de
Sistemas.
La sociedad es entendida por Luhmann (1991) como sistema, lo
que implica considerar la forma-sistema como la distinción entre sis-
tema y entorno. Y, como la Teoría de Sistemas incorpora el concepto
de autopoiesis, exige que se indique con claridad la operación au-
toproductora del propio sistema con la cual se delimita del entorno.
La operación distintiva cuyo proceso lleva a que se formen sistemas
sociales en sus entornos correspondientes son las comunicaciones. La
comunicación, para esta teoría, es la única operación auténticamente
social, pues no obstante que necesita la concurrencia de un gran nú-
mero de conciencias individuales, no se puede atribuir como unidad a
ninguna de ellas.
Esta descripción de la sociedad supone romper con cualquier apego
a un concepto humanístico de la misma, declarando como objetivo de
su teoría el paso a un concepto de sociedad radicalmente antihumanista,
antirregionalista y constructivista. Esto no significa ignorar la existencia
de seres humanos ni de las diferencias sociales, sino renunciar a mo-
vilizar estas categorías para describir a la propia sociedad (Luhmann,
2007).
Estas características llevaron a Jürgen Habermas, quizá el más notable
crítico de la Teoría de Sistemas, a afirmar que “La teoría de Luhmann, hoy
incomparable en cuanto a su fuerza de conceptualización, imaginación
teórica y capacidad de elaboración, despierta, sí acaso, dudas en la

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