Marco histórico y conceptual - Activos intangibles 2017 - Libros y Revistas - VLEX 702305973

Marco histórico y conceptual

Autor:Eduardo Michael Nacer Ramos
Páginas:25-50
 
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Antecedentes generales

La contabilidad es una técnica que se ocupa de registrar, clasificar y resumir las operaciones mercantiles de un negocio con el fin de interpretar sus resultados. El origen de la contabilidad surge a la par de la búsqueda de satisfactores del ser humano, es decir, cuando el hombre se dio cuenta de que su memoria no era suficiente para guardar la vasta información necesaria que generaba a lo largo de su existencia. Desde el año 6000 a.C., ya existían los elementos indispensables para la actividad contable; en Grecia, Egipto y en los Valles de Mesopotamia se llevaban registros de las operaciones financieras de las empresas, por lo que se deduce que desde que se inventaron los primitivos sistemas de escritura, el hombre los ha utilizado para llevar a cabo el registro de aquellos datos de la vida económica que le era preciso recordar.

A principios del siglo XIX la revolución industrial comenzaba su carrera de éxito; Adam Smith y David Ricardo, considerados padres de la economía, fueron quienes iniciaron el liberalismo; y es a partir de esa época, cuando la contabilidad comenzó a sufrir las modificaciones de forma y fondo estableciéndose los Principios de Contabilidad que hoy conocemos como Normas de Información Financiera.

Durante el siglo XIX, no sólo el auge económico trajo mayor desarrollo a las prácticas contables en lo referente a agrupaciones profesionales, centros docentes y mandatos legales sobre la disciplina contable, sino que hubo también cambios sustanciales. Fabio Besta, conocido en Italia con el nombre de “El Moderno Padre de la Contabilidad”, que ha sido, entre los teóricos, el que ha llegado a estructurar una nueva teoría llamada Teoría Positiva del Conto, gracias a una profunda y consistente búsqueda histórica de la contabilidad.

Besta comienza a explicar su teoría de la manera siguiente: “La contabilidad es un medio de una completa información referente a dinero, cuentas recibidas, activos, intereses, inversiones, etc., y es evidente que una rápida y certera información es imposible sin

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asentar en el mismo lugar las mutaciones ocurridas en cada uno de estos objetos”,2 y conceptúa la cuenta diciendo: “Es una serie de entradas y salidas referentes a un definido y claro objeto, conmensurable y mutable, con la función de registrar información acerca de las condiciones y monto del objeto en un momento particular y de los cambios que en él intervienen”, además afirma que “las cuentas son abiertas directamente a objetos, no a personas que intervienen, e indica valores monetarios”.

Hasta antes del siglo XIX la economía se generaba a partir de las grandes extensiones de tierra cultivables; los grandes latifundistas eran quienes poseían las riquezas. Esto terminó cuando inició la revolución industrial, que fue el momento en que quienes producían bienes a gran escala eran parte de la nueva burguesía.

Hoy en día los nuevos magnates son los que crean inmensas fortunas a partir de las tecnologías de la información. Kaplan y Norton afirman “que las oportunidades de crear valor están pasando de la gestión de activos materiales a la gestión de estrategias basadas en el conocimiento que despliegan los activos inmateriales de la organización”.3

Reilly y Schweihs (1998) refieren que la valuación de los Activos Intangibles se remonta a la época del economista clásico Adam Smith, quien en su celebre obra “La Riqueza de las Naciones”, publicada en 1776, considera aspectos relacionados al valor y la libertad en la creación de la riqueza. Consideran también a los economistas clásicos David Ricardo y Thomas Malthus; los neoclásicos John Stuart Mill, León Walras, Alfred Marshall e Irving Fisher. Marshall presentó la discusión más convincente y comprensiva de la teoría del valor en su reconocido texto de la economía publicado en 1890. Ya en la edad moderna, John Maynard Keynes, en su reconocida obra The General Theory of Employment, Interest and Money,4 establece las bases de la teoría de la valuación de los bienes, incluidos los intangibles.

La focalización de los inversionistas al capital, estaba basada en los activos materiales porque eran fáciles de medir, identificar, inventariar y registrar en la información financiera, pues como la economía estaba basada en un entorno industrial-tangible, producían una rentabilidad confiable. Representaban hasta un 85 por ciento de la rentabilidad de las empresas. Esto fue decayendo hacia finales del siglo XX hasta representar un 35 por ciento y “en la economía actual, sin embargo en la que los Activos Intangibles son las fuentes más importantes de ventaja competitiva, se necesitan herramientas,

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que describan los activos basados en el conocimiento y las estrategias de creación de valor que estos activos hacen posible. Sin estas herramientas, las empresas han tenido dificultades para gestionar lo que no podían describir o medir”.5 A principios del siglo XXI llegaron a representar de un 10 por ciento hasta un 15 por ciento, porque fueron diseñados para empresas industriales del siglo XX, siendo actualmente obsoletas en su aplicación, en un mundo lleno de cambios radicales continuos que se dan en períodos cada vez más breves, en el que predominan los activos inmateriales sobre los materiales.

En el siglo XX, inmersas en una economía global, las organizaciones se plantean retos y se ha demostrado que el presente es de quienes se adapten más agresivamente a las nuevas realidades del contexto social y económico; que los nuevos valores y creencias, tienen sentido cuando se aplican adecuadamente; que los retos del futuro son superables cuando se toma conciencia del papel de la innovación en los entornos cambiantes.

Una gran marca está conectada a un entendimiento profundo de las fuerzas de crecimiento del negocio, que ayudará a acelerar la organización y su desarrollo”, comenta Isabel Blasco, Directora General de Interbrand México & CARICAM, “la gente: su crecimiento, sus capacidades, su entendimiento, su habilidad para trabajar juntos; los procesos: la manera como haces las cosas, cómo utilizas a la gente para hacerlas; y los productos y servicios que traes al mercado: cómo creas procesos de innovación para asegurarte de que tus capacidades crecerán año con año”. Esto lo vemos reflejado en las empresas más valiosas como son Corona, Telcel, Oxxo, Telmex, Bimbo, Banorte, Televisa, Bodega Aurrera, Lala, Mexichem y Liverpool, que han logrado su posicionamiento gracias a una cultura organizacional sólida, flexible y adaptable con base en el desarrollo de modelos de trabajo basados en el conocimiento.6

De igual forma que hace medio siglo, las empresas desarrollaban su actividad sin tener en cuenta el conocimiento, la especialización y el marketing; o como hace tres décadas, la calidad no formaba parte de las orientaciones principales de la actuación empresarial; hoy en día las empresas son cada vez más conscientes de la necesidad de incorporar las preocupaciones sociales, laborales, medioambientales y de derechos humanos, como parte de su estrategia de negocio.

Las organizaciones con visión proactiva e innovadora tienen la capacidad de percibir y entender los cambios y efectos de su propio devenir; por lo tanto, su ajuste de valores y creencias les otorgará la facilidad de competir en el mercado de los sistemas culturales fuertes y no en el de los bienes y servicios. El proceso de reeducación de las organizaciones, enfocada a los nuevos

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valores organizacionales (gestión del conocimiento, aprendizaje organizacional, nuevas tecnologías y responsabilidad social), asegura que el nuevo estado del comportamiento organizacional sea relativamente adecuado a las demandas actuales del entorno; por lo que los cambios, es decir, las nuevas actitudes en las empresas, tales como la globalización de la economía, la conciencia ambientalista, la aceleración de las privatizaciones, las alianzas estratégicas, el avance tecnológico y el mundo de las TICS,7 conforman un ineludible conjunto de condiciones que afectan las entidades, por lo que la supervivencia de éstas, puede depender de la forma como adapte su cultura a un ambiente de continuos cambios. Por lo tanto las transformaciones son el producto del crecimiento de las organizaciones, en cuanto a los planes que desarrollan, por la diversificación de sus acciones, especialización de sus actividades y el liderazgo de sus direcciones.

Podemos apuntar que el cambio se relaciona con las necesidades que se plantean los entes, cuando éstos quieren crecer y desarrollarse. Es decir, para que las organizaciones alcancen altos niveles de rendimiento tendrán que gestionar el conocimiento, aprender e innovar, además de saber qué sienten y qué piensan las personas, con la finalidad de mejorar el comportamiento (la responsabilidad social) y así estar dispuestas a la adaptación de los cambios del entorno. Para entrar a ese proceso deben, a su vez, transformarse a sí mismas, lo que equivale a transformarse a la luz de los nuevos valores organizacionales.8

La integración de esfuerzos, el conocimiento, el beneficio compartido, el trabajo colaborativo, la innovación, la permanente disposición a aprender y cambiar, las organizaciones responsables, el aplanamiento de las estructuras organizacionales, la disminución de los niveles jerárquicos y la necesidad de...

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