Inteligencia artificial y derecho de autor. La paradoja de Naruto, el macaco - Núm. 236, Diciembre 2018 - Revista el Mundo del Abogado - Libros y Revistas - VLEX 753076729

Inteligencia artificial y derecho de autor. La paradoja de Naruto, el macaco

Autor:Efraín Hernández González
Páginas:52-55
RESUMEN

Las disposiciones legales en materia de derechos de autor han quedado superadas por la aparición de las nuevas tecnologías y las nuevas formas de crear arte en un mundo cada vez más dependiente de la inteligencia artificial, como lo deja ver el autor de este artículo al analizar casos como los de El nuevo Rembrandt y los robots humanoides

 
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Antes abordar el tema al que hace alusión el título de estas líneas, quiero recodar a los lectores el ejemplo un tanto trillado, pero que ha sido de gran utilidad para analizar la creatividad de los seres de la naturaleza en relación con sus capacidades creativas, del mono que se tomó una selfie y cuyas imágenes recorrieron el mundo entero. En 2011 el fotógrafo británico David Slater, observando la curiosidad con la que los macacos atendían su trabajo en la selva, decidió dejar el interruptor de la cámara al alcance de uno de ellos y marcharse. A su vuelta, como

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había planeado, comprobó que uno de ellos se había acercado a manipular aquel aparato. Descartando varias tomas “inutilizables”, encontró dos joyas: una, una foto de cuerpo entero del ejemplar (del mono), y la otra, la famosa “sonrisa”.1Sería imposible desde un punto de vista práctico, y consecuentemente jurídico, asignar o reconocer derechos de autoría a la naturaleza, pero cuando un mono macaco (Rhesus) se toma selfie con un cálculo, un enfoque y una belleza impresionantes, con un cierto grado de talento, sin duda producto de una constante evolución biológica que le permitió gestionar impulsos o pensamientos complejos para lograr una cierta “conciencia creativa”, nos llama la atención si el sistema de derechos de autor, como lo conocemos ahora, no debiera tener algunos ajustes para resolver, en ciertos casos, estos cercos legales.

Desde luego, con sólo pensarlo rompemos todos los esquemas a los que legalmente nos hemos adaptado y acostumbrado.

Y es que en la legislación en materia de derechos de autor, específicamente en el caso de México, el autor es aquella persona física que ha creado una obra literaria y artística, por lo cual, en el caso de que el mono estuviera en México, su famosa obra fotográfica selfie sería de dominio público, porque desde el punto de vista legal esas famosas fotografías no tendrían autor, aunque sea algo complejo de asimilar desde el punto de vista material, y esas fotos formarían parte del acervo del dominio público, y por lo tanto disponibles para cualquiera que deseara hacer uso de ella, con o sin fines de lucro.

El nuevo Rembrandt

Otro caso emblemático, ahora éste sí relacionado con las nuevas tecnologías, es el de una pintura, o sea, una obra, creada por una inteligencia artificial, que con base en sus algoritmos “tomó sus propias decisiones”, para que, con un análisis informático de cientos de...

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