Una idea y un impulso - 40 años, 40 voces - Libros y Revistas - VLEX 745101481

Una idea y un impulso

Autor:René González de la Vega
Páginas:123-127
 
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Hace 40 años, al nacer a la vida pública el Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe) el país vivía una exaltación académica, legislativa y política muy importante -y lastimosamente no repetida- en los temas relacionados con el Derecho penal en sus diver-sas modalidades -sustantivo, procesal y ejecutivo- de la criminología y de la criminalística, básicamente. No era gratuito ni espontáneo aquello, pues reconocía un eje y un motor gene-

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rador con nombre y apellido: Sergio García Ramírez. No hay hipérbole al airmar que el maestro fue la mente maestra para conducir trabajos muy importantes, novedosos para su época y trascendentales en el desarrollo de las disciplinas científicas de nuestras preferencias.

En efecto, todo se inició -para poner un punto de fuga que logre perspectiva- con los trabajos de un moderno penitenciarismo, de un muy joven García Ramírez en la cárcel abierta de Almoloya, en el Estado de México, que en su hora y gracias a sus trabajos esforzados, arriesgados y diligentes, fue reconocida, esa institución carcelaria, por la ONU como prisión modelo. Eso le valió al penitenciarista reconocimiento nacional e internacional y desde luego, llamó la atención del nuevo Gobierno Federal que iniciaba funciones en diciembre de 1970, urgido -tras el movimiento estudiantil de 68- de jóvenes capaces y talentosos. García Ramírez fue designado entonces un Procurador de Justicia del fuero común en la Capital del país y territorios federales, de apenas 33 años de edad. Eso nos motivó e impulsó a muchos jóvenes a emprender carreras en el servicio público y precisamente en las áreas de justicia penal.

Mi vida, desde entonces, se liga con la de don Sergio -mi mentor- desde aquellos años tempranos, cuando yo cumpliría 24 años de edad y estaba recién desempacado de la UNAM, de Buenos Aires y unos estudios de especialización y de redactar proyectos de sentencias con el maestro Porte Petit en el Tribunal de Justicia del Distrito Federal. No tuvo empacho -y lo agradezco- el joven Procurador en distinguirme con un cargo relevante en la institución que encabezaba. Pude unirme a un equipo de trabajo formidable y exitoso. El tiempo lo demostró.

Desde esa atalaya, el maestro concibió y diseñó trabajos legislativos de primera importancia: primero, una reforma a las leyes penales, fundamentalmente en materia de delitos culposos, que en 1971 coincidían con el centenario del Código Martínez de Castro, y se diseñó y redactó la primera ley en serio sobre ejecución de sanciones, llamada Ley de Normas Mínimas para la Readaptación Social de Sentenciados, que incorporó nuevas figuras del penitenciarismo moderno, como la remisión parcial de la pena y emergió una primera legislación moderna sobre menores infractores de la ley penal, que reguló con buenas cuotas de respeto a los derechos básicos, la creación de los Consejos Tutelares para Menores Infractores.

Estas bases ejemplares explican en mucho el ambiente que se generó en torno a nuestras materias tan sensibles. Por ello, no se puede hablar del Inacipe sin hablar de don Sergio García Ramírez y la generación que lo acompañó. Recordar estos precedentes del Inacipe, le dan contexto y justiicación histórica, pues nunca fue un pronto o una ocurrencia; nació el Instituto de medidas especíicas, bien planeadas y mejor ejecutadas. No existía, mediada la década de los 70´s en México, nada parecido -ni de cerca- a esta institución que hoy nos enorgullece.

Para 1976, año de nacimiento del Inacipe, don Sergio era un activo Subsecretario de Gobernación que nunca dejó de trabajar en nuestros temas. Con lo mejor de la Academia y del servicio público supo rodearse de personas...

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