Exposición de motivos del Congreso Insurgente sobre la declaración de Independencia Mexicana. Chilpancingo, 6 de noviembre de 1813 - Fuentes históricas, Constitución de 1917. Volumen I - Libros y Revistas - VLEX 706831601

Exposición de motivos del Congreso Insurgente sobre la declaración de Independencia Mexicana. Chilpancingo, 6 de noviembre de 1813

Páginas:657-659
 
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MANIFIESTO QUE HACEN AL PUEBLO MEXICANO
LOS REPRESENTANTES DE LAS PROVINCIAS
DE LA AMÉRICA SEPTENTRIONAL
Conciudadanos: Hasta el año de 1810 una extraña
dominación tenía hollados nuestros derechos; y
los males del poder arbitrario, ejercido con furor
por los más crueles conquistadores, ni aun nos
permitían indagar si esa libertad, cuya articu-
lación pasaba por delito en nuestro labios, signi-
ficaba la existencia de algún bien, o era sólo un
prestigio propio para encantar la frivolidad de los
pueblos. Sepultados en la estupidez y anonada-
miento de la servidumbre todas las naciones
del pacto social nos eran extrañas y desconocidas,
todos los sentimientos de felicidad estaban aleja-
dos de nuestros corazones y la costumbre de
obedecer heredada de nuestros mayores, se había
erigido en la ley única que nadie se atrevía a que-
brantar. La corte de nuestros reyes, más sagrada
mientras más distante se hallaba de nosotros, se
nos figuraba la mansión de la infalibilidad, desde
donde el oráculo se dejaba oír de cuando en
cuando, sólo para aterrarnos con el majestuoso
estruendo de su voz. Adorábamos como los ate-
nienses un Dios no conocido, y así no sospechá-
bamos que hubiese otros principios de gobierno
que el fanatismo político que cegaba nuestra
razón.
Había el transcurso de los tiempos arraigado
de tal modo el hábito de tiranizarnos, que los virre-
yes, las audiencias, los capitanes generales y los
demás ministros subalternos del monarca, dispo-
nían de las vidas y haberes de los ciudadanos,
sin traspasar las leyes consígnalas en varios códi-
gos, donde se encuentran para todo. La legislación
de Indias, mediana en parte, pero pésima en su
todo, se había convertido en norma y rutina del
despotismo; porque la misma complicación de sus
disposiciones y la impunidad de su infracción,
aseguraban a los magistrados la protección de
sus excesos en el uso de su auto ridad y siempre
que dividían con los privados el fruto de sus de-
predaciones y rapiñas, la capa de la ley cubría
todos los crímenes. y las quejas de los oprimidos,
o no eran escuchadas, o se acallaban prestamente
con las aprobaciones que salían del trono para
honrar la inicua prevaricación de los jueces. ¿A
cuál de éstos vimos depuestos por las vejaciones
y demasías con que hacían gemir a los pueblos?
Deudores de su dignidad a la intriga, al favor y a
las más viles artes, nadie osaba emprender su
acusación, porque los mismos medios de que se
habían servido para elevarse a sus puestos les ser-
vían también, tanto para mantenerse en ellos,
como para solicitar la perdición de los que repre-
sentaban sus maldades. ¡Dura suerte a la verdad!
¿Pero habrá quien no confiese que la hemos pade-
cido? ¿Dónde está el habitante de la América
que pudo decir: yo me he eximido de la ley gene-
ral que condenaba a mis conciudadanos a los ri-
gores de la tiranía? ¿Qué ángulo de nuestro suelo
no ha resentido los efectos de su mortífero influjo?
¿Dónde las más injustas exclusivas no nos han pri-
*Fuente: J.E. Hernández y Dávalos, Colección de documentos para la historia de la guerra de independencia de México, México, Imp.
de José María Sandoval, 1877, t. V, núm. 92, pp. 215-217.
Exposición de motivos del Congreso nsurgente
sobre la declaración de ndependencia Mexicana*
Chilpancingo, 6 de noviembre de 1813
1813
TEXT O ORI GINA L

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