Émile Durkheim y la teoría sociológica de la acción - Núm. 26, Septiembre 2014 - Andamios. Revista de Investigación Social - Libros y Revistas - VLEX 653466449

Émile Durkheim y la teoría sociológica de la acción

Autor:Federico Lorenc Valcarce
Cargo:Profesor en la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Mar del Plata
Páginas:299-322
RESUMEN

El problema de la acción humana en la obra de Durkheim ha sido frecuentemente ignorado. El presente artículo pretende abordar dicho problema. Para ello, se introduce primero una lectura simple pero radical de las principales categorías de la sociología Durkheim -hecho social, representaciones colectivas, moralidad- para encontrar en ella los elementos de una teoría de la acción social; luego se... (ver resumen completo)

 
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Andamios
Émile Durkheim y la teoría sociológica De la acción
Federico Lorenc Valcarce*
Vivre, c’est, avant tout, agir, agir sans
compter, pour le plaisir d’agir.
Émile Durkheim
resumen. El problema de la acción humana en la obra de
Durkheim ha sido frecuentemente ignorado. El presente artículo
pretende abordar dicho problema. Para ello, se introduce primero
una lectura simple pero radical de las principales categorías de
la sociología Durkheim —hecho social, representaciones colec-
tivas, moralidad— para encontrar en ella los elementos de una
teoría de la acción social; luego se reconstruye el modo en que
el autor utiliza categorías propias de la semántica de la acción
(motivo, medio, fin, esfuerzo, voluntad, intención). Final mente,
se presentan algunos análisis concretos que raramente son consi-
derados como elementos de un discurso teórico, pero pueden
servir como referencia para enriquecer los lineamientos gene ra-
les de la teoría de la acción.
Palabras clave. Durkheim, acción, teoría sociológica, normas,
representaciones.
introDucción
Las interpretaciones corrientes de la tradición sociológica suelen ubicar
a Émile Durkheim entre aquellos autores que parten de la observación
de la totalidad social y buscan explicar los hechos sociales a través de
* Profesor en la Universidad Nacional del Litoral, la Universidad de Buenos
Aires y la Universidad Nacional de Mar del Plata. Dirección electrónica:
federico.lorenc@gmail.com
Volumen 11, número 26, septiembre-diciembre, 2014, pp. 299-322
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Federico Lorenc VaLcarce
relaciones causales (Nisbet, 1969; Zeitlin, 1970; Gouldner, 1973;
Giddens, 1992; Habermas, 1987). Junto con autores tan distintos como
Karl Marx, Talcott Parsons y Claude Lévi-Strauss, Durkheim es con side-
rado como uno de los principales defensores de una visión es truc tu ral
de la realidad social, que desarrolla una perspectiva interesada sobre
todo en el peso de los condicionamientos objetivos y aboga por una
ciencia social que capte las regularidades empíricas en el funcio na-
miento de las instituciones colectivas.
Al contrario, en las presentaciones canónicas de la obra de Durkheim,
la acción humana tiende a disolverse en sus determinaciones estruc-
turales y no existe espacio para un comportamiento significativo
susceptible de interpretación. Esta última perspectiva ha sido, sin
embargo, la clave en las teorías sociológicas de la acción. Tanto la sociología
comprensiva (Weber, 1922; Schütz, 1972 y 1974) como el interaccio-
nismo simbólico (Mead, 1973; Blumer, 1982; Goffman, 1997) parten
de la concepción de un individuo que interviene en un mundo com-
partido con otros, para luego procurar una aproximación cualitativa y
singular de los pro blemas relativos al significado que afloran en el desa-
rrollo de la acción. Si la primera perspectiva es el punto de partida de
una sociología crí tica que puede revelar los mecanismos ocultos de fun-
cionamiento de la sociedad, la segunda ofrece herramientas para una
concepción diná mica de la realidad que evita la naturalización de lo que
se presenta como dado y permite pensar el cambio social desde la pers-
pectiva de la agencia de los seres humanos en su mundo compartido.
En esta clasificación de las principales corrientes del pensamiento
social, otros autores —tan complejos, ricos y contradictorios como el
propio Durkheim— aparecen reducidos a una visión toscamente indi-
vidualista y reacia a aceptar la existencia de objetivaciones sociales más o
menos duraderas. En cierto modo, objetivismo y subjetivismo, holismo
e individualismo, estructuralismo y accionalismo, naturalis mo y
comprensivismo, son dos polos que organizan un sistema de clasifi cación
que sirve a fines pedagógicos, pero que difícilmente hace justicia a los
objetos clasificados (en este caso, autores como Durkheim, Marx, Weber
o Simmel), ni permite necesariamente un uso crítico y reflexivo de las
herramientas ofrecidas por esos autores para producir razona mientos
sociológicos o hipótesis de investigación (Lado y Lorenc Valcarce, 2010).

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