Una propuesta de modelo para la evaluación de los proyectos de cooperación al desarrollo basado en el análisis de políticas públicas - Núm. 21, Enero 2013 - Andamios. Revista de Investigación Social - Libros y Revistas - VLEX 488369390

Una propuesta de modelo para la evaluación de los proyectos de cooperación al desarrollo basado en el análisis de políticas públicas

Autor:Manuel Ignacio Martínez Espinoza
Cargo:Doctor en Procesos Políticos Contemporáneos por la Universidad de Salamanca
Páginas:119-150
RESUMEN

Los estudios de políticas públicas permiten examinar el diseño, proceso y resultados de una intervención pública evaluando el contexto de su implementación. No obstante, tales estudios han sido ignorados en las evaluaciones de la cooperación al desarrollo. Partiendo de lo anterior, el presente artículo expone una propuesta de modelo de análisis de la gestión de los proyectos de cooperación al... (ver resumen completo)

 
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UNA PROPUESTA DE MODELO PARA LA EVALUACIÓN DE LOS
PROYECTOS DE COOPERACIÓN AL DESARROLLO BASADO EN EL
ANÁLISIS DE POLÍTICAS PÚBLICAS1
Manuel Ignacio Martínez Espinoza*
RESUMEN: Los estudios de políticas públicas permiten examinar
el diseño, proceso y resultados de una intervención pública
evaluando el contexto de su implementación. No obstante,
tales estudios han sido ignorados en las evaluaciones de la
coo peración al desarrollo. Partiendo de lo anterior, el presente
artículo expone una propuesta de modelo de análisis de la ges-
tión de los proyectos de cooperación al desarrollo basada en el
campo de las políticas públicas. La propuesta se basa en una
perspec tiva interdisciplina ria y analiz a la organiza ción gesto-
ra del proyecto de desarrollo y la interacción con su contexto en
tres fases de políticas públicas (formulación, implementación y
evaluación). Se concluye que el análisis de lo público debería
incorporarse a las evaluaciones de la cooperación al desarrollo.
PALABRAS CLAVE: Políticas públicas, gestión pública, evaluación,
cooperación al desarrollo, interdisciplinariedad.
1 El autor agradece al Programa de Becas Posdoctorales de la UNAM, en concreto, a la
Coordinación de Humanidades y al Instituto de Investigaciones Antropológicas de
la Universidad Nacional Autónoma de México por el invaluable apoyo recibido para
llevar a cabo su investigación posdoctoral en el Programa de Investigaciones Multidisci-
plinarias sobre Mesoamérica y el Sureste. Asimismo, reconoce los eruditos comentarios
de la Dra. Edith Kauffer Michel, los cuales contribuyeron a mejorar ostensiblemente la
calidad del texto.
* Doctor en Procesos Políticos Contemporáneos por la Universidad de Salamanca.
Posdoctorando de la Universidad Nacional Autónoma de México. Correo electrónico:
manuel.martinez.espinoza@gmail.com
Volumen 10, número 21, enero-abril, 2013, pp. 119-150
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MANUEL IGNACIO MARTÍNEZ ESPINOZA
INTRODUCCIÓN
Resulta redundante, casi tautológico, afirmar que la evaluación es una
fase imprescindible dentro de la gestión pública puesto que es un proceso
que pretende coadyuvar a la eficiencia, eficacia y legitimidad de ésta
mediante la retroalimentación objetiva de sus acciones.2 Efectivamente,
resaltar la importancia de la evaluación dentro de la gestión pública
puede ser un ejercicio reiterado pero no siempre innecesario, sobre
todo, si se tiene en cuenta que la evaluación dista mucho de ser una la-
bor plenamente articulada dentro de los ámbitos de la gestión pública.
Gracias a la diversidad innata de todo quehacer operativo, existen
numerosas tipologías de evaluación según sus objetivos, diseños, me-
todología y estrategias.3 Sin obviar tales tipificaciones, una clasificación
de las evaluaciones que resulta útil es la que reconoce tres modelos
generales: evaluación conceptual o de diseño, evaluación del proceso
y evaluación de resultados.4 La primera tiene como objetivo analizar la
racionalidad y coherencia en el diseño. La segunda consiste en examinar
la forma en que se gestiona y ejecuta el programa. La tercera trata de
conocer el alcance de los objetivos establecidos. Evidentemente, son
tipos puros que en muchos casos se combinan en la práctica.
En el caso de la cooperación internacional para el desarrollo, aquel
territorio programático-normativo donde coinciden varios niveles pú-
blicos (internacional, nacional, local y comunal), se ha buscado que
las intervenciones de los múltiples donantes contengan un cierto ni-
vel homogeneidad.5 Es así que se ha acordado un método de trabajo
2 Siguiendo a Ballart, en este artículo se concibe a la evaluación de la gestión pública
como “la aplicación de métodos de investigación sistemáticos con el objeto de examinar
el diseño, la implementación y la utilidad de las políticas y programas públicos” (Ballart,
1993: 200).
3 Véase las tipologías que proponen Gómez Galán y Sainz Ollero (2006), Guerrero Am-
parán (1995), Mény y Thoening (1992), Souto-Otero (2006) y Vedung (1996).
4 Esta clasificación de las evaluaciones proviene de Osuna y Márquez (2000). Para otros
autores como Ballart (1993), IUDC (1997) y Vedung (1996), los modelos de evaluación
son de dos tipos: de resultados y de procesos.
5 Utilizando las ideas de Iglesia-Caruncho (2005), la cooperación internacional al de-
sarrollo puede entenderse como un subsistema dentro del sistema de relaciones in-
ternacionales, que tiene el objetivo de colaborar en el crecimiento económico y en el
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UNA PROPUESTA DE MODELO PARA LA EVALUACIÓN DE LOS PROYECTOS DE COOPERACIÓN
nombrado como Gestión del Ciclo de Proyecto (en adelante, GCP).6 La
GCP su sustenta en el Enfoque del Marco Lógico (EML), el cual puede
definirse como una herramienta analítica para la planificación y ges-
tión de proyectos orientados por objetivos. Esta herramienta, entonces,
es empleada en la mayoría de organizaciones que llevan a cabo proyec-
tos de cooperación al desarrollo (entre ellas, la Unión Europea y el
Banco Mundial).7
De manera que las evaluaciones que se realizan en la cooperación
internacional al desarrollo, si bien es cierto que han contemplado diversas
modalidades,8 han tomado como su eje al EML, y particularmente a
los llamados criterios de evaluación del mismo,9 por lo que, retomando
la clasificación atrás asentada, han sido más evaluaciones de resulta-
dos o de diseño que de proceso. Esto significa que, por un lado, las
bienestar de los países en desarrollo (Iglesia-Caruncho, 2005: 35). Este subsistema se
desenvuelve en diferentes esquemas (Ayuda Oficial al Desarrollo, Financiación Oficial
al Desarrollo, Ayuda al Desarrollo no Oficial) y modalidades (bilateral y multilateral;
reembolsable y no reembolsable) (Iglesia-Caruncho, 2005). Las intervenciones al desa-
rrollo se definen como el conjunto de acciones que la cooperación realiza para cumplir
con su cometido. Las intervenciones pueden tomar forma de proyectos, programas,
estrategias o políticas.
6 La Comisión Europea adoptó la GCP como método de trabajo desde 1993 y ha reco-
mendado a sus estados miembros usar esta metodología. Asimismo, también el Comité
de Ayuda al Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Econó-
mico (OCDE) ha sugerido el uso de la GCP.
7 El EML es una metodología de estructuración de los principales elementos de un
proyecto, subrayando los lazos lógicos entre los insumos previstos, las actividades pla-
neadas y los resultados esperados. El EML considera seis fases en el ciclo de intervención
(programación, identificación, formulación, ejecución, seguimiento y evaluación) y
tres componentes en la matriz de cada intervención: la jerarquía de objetivos, los cri-
terios de evaluación y los factores de desarrollo. Para profundizar en el EML, consúltese
IUDC (1993).
8 Las evaluaciones en la cooperación internacional pueden ser de distintas catego-
rías. Tal vez la tipología más completa proviene de MAE (2001: 116-121), en donde las
eva luaciones han sido divididas en seis modalidades: evaluaciones de inter venciones
puntuales, evaluaciones sectoriales, evaluaciones geográficas, evaluaciones de instru-
mentos, evaluaciones de programas y evaluaciones temáticas.
9 Los criterios de evaluación son componentes que se utilizan como conceptos guía para
enfocar las evaluaciones. En el EML se asientan cinco: Eficacia, Eficiencia, Pertinencia,
Impacto y Viabilidad.

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