La consideracion del medio ambiente como asunto de seguridad nacional. - Núm. 107, Mayo 2010 - Relaciones Internacionales - Libros y Revistas - VLEX 238386950

La consideracion del medio ambiente como asunto de seguridad nacional.

Autor:Avila Akerberg, Andr
 
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Considerations about Environment as a Matter of National Security

Introducción

El fin de la confrontación Este-Oeste trajo consigo no sólo un nuevo orden mundial que tuvo que dar la cara a los grandes vacíos dejados por la desintegración del bloque comunista, sino que también dio origen al surgimiento o consolidación de amenazas a la seguridad y al bienestar de las naciones. Los nuevos retos dejaron de tener una etiqueta legible que indicaba qué nación presentaba riesgos potenciales a la estabilidad de otra, ya que en esta nueva época del sistema internacional las amenazas se caracterizaron por la dificultad de identificar al adversario. Los enemigos de la seguridad de los Estados más notables se ubicaron en la producción clandestina de estupefacientes o en los grupos político-religiosos con grandes resentimientos hacia el status quo; sin embargo, se hacía cada vez más presente otro desafío, aunque era menos vistoso que los anteriores, pues no implicaba bombas ni asesinatos, pero sí tenía la capacidad de desestabilizar territorios y poblaciones.

Una vez que el deterioro del medio ambiente comenzó a ser considerado un asunto de seguridad no sólo dentro de los círculos académicos, sino también en las altas esferas políticas, fue necesario avanzar en su análisis. Las voces de alarma, que en su momento fueron de gran trascendencia para generar conciencia acerca de los riesgos que la humanidad corría --y corre-- debido al deterioro ambiental, tenían que dar pie a un análisis más concreto y más teórico acerca de por qué, cómo y cuándo el deterioro ambiental podía convertirse en asunto de seguridad nacional. Así, se realizaron estudios para tratar de encontrar una relación entre conceptos que, en principio, no parecían tener nada en común. Por un lado, se requería encontrar una concepción de seguridad nacional que considerara como amenaza no sólo las agresiones militares de otras naciones, sino también otras que afectaran la seguridad, el bienestar, la estabilidad y la integridad de un país o que pudieran generar conflictos. También había que vislumbrar si sólo la escasez de un recurso natural estratégico podía llevar a las naciones a un estado de alerta o qué tipo de deterioro del entorno podía traer consecuencias graves a un Estado.

El presente ensayo analiza, desde el punto de vista teórico, los estudios que se han realizado en torno al tema del medio ambiente como un asunto de seguridad nacional, con el objetivo de especificar bajo qué circunstancias puede convertirse en una amenaza. En primer lugar, se hará un recuento de cómo los factores ambientales han sido considerados a través de la historia como una variable de importancia en las relaciones entre Estados, incluyendo la guerra. Se abordará el tema en cuestión desde la perspectiva de las teorías de Relaciones Internacionales, enfatizando cómo los dos grandes paradigmas de esta disciplina, el Idealismo y el Realismo, conceptualizan esta problemática. En segundo término, se examinan los estudios más recientes que analizan al medio ambiente como un asunto de seguridad nacional. Por un lado, están aquellos que abordan el tema bajo una total redefinición del concepto tradicional, generando la noción de seguridad ambiental, y por el otro quienes justifican la problemática ambiental como una cuestión en un sentido más tradicional; esto es, con el potencial para llevar a conflictos violentos.

En tercer lugar se analiza cómo la relación entre el medio ambiente y la seguridad nacional ha trascendido el ámbito académico para llegar a esferas políticas de alcance hemisférico, usando como ejemplo el caso de la Declaración de Seguridad Hemisférica en el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA). Finalmente, con base en el trabajo de autores que han estudiado el tema, se presenta un modelo teórico que recopila las diferentes visiones sobre los vínculos entre el medio ambiente y la seguridad nacional y presenta una alternativa para futuros análisis.

Medio ambiente y seguridad desde la teoría de Relaciones Internacionales

Las primeras consideraciones del medio ambiente en Relaciones Internacionales

Si bien el surgimiento de la disciplina de Relaciones Internacionales no tiene más de un siglo, pues sus inicios se remontan al periodo posterior a la Primera Guerra Mundial, (1) la consideración del medio ambiente como factor de influencia en el comportamiento de los Estados surgió varias centurias atrás. Por ejemplo, Aristóteles creía que el pueblo y su entorno eran inseparables y que el primero se veía afectado tanto por las circunstancias geográficas como por instituciones políticas. La ubicación cerca del mar estimulaba la actividad comercial sobre la cual estaba basada la ciudad-Estado; el clima templado favorecía el desarrollo del carácter nacional, la energía humana y el intelecto. (2) Por su parte, Montesquieu señalaba también diversos factores climáticos que creía habían influido en las divisiones políticas de Asia y Europa Occidental y contribuido a un espíritu de independencia política. Según él, las islas podían conservar su libertad más fácilmente que los países continentales porque estaban aisladas de influencias extranjeras. (3)

El estudio de las relaciones internacionales estuvo en gran parte motivado por la búsqueda por entender las causas de la guerra, misma que ha sido una constante en los vínculos entre Estados. Bajo esta lógica, la consideración del medio ambiente o los factores naturales dentro de la dinámica de la guerra es, en consecuencia, también un asunto de las relaciones internacionales. Sun Tzu y Carl von Clausewitz, dos de los teóricos más importantes de la guerra, señalaron en sus obras la importancia de los factores naturales en el resultado de los conflictos bélicos. Por ejemplo, en su obra El arte de la guerra, Sun Tzu (quien escribió hacia el años 500 de nuestra era) hace referencia al clima, las fuerzas naturales, la naturaleza, el terreno y sus características, los árboles y ríos como factores determinantes en el desarrollo de la guerra. En cuanto al terreno, señala que "se entiende [como] las distancias y la facilidad o la dificultad que hay para recorrerlas; también el considerar la naturaleza de éste, si es angosto o despejado, y las oportunidades que ofrece de vivir o morir". (4) En este mismo tenor, Sun Tzu señalaba que "si ocupas una posición y te enfrentas al enemigo después de haber atravesado las montañas, quédate cerca de los valles. Levanta tu campamento en un terreno elevado enfrente de la ladera bañada por el sol", o bien "después de haber atravesado un río debes alejarte un poco" y "si un enemigo que avanza atraviesa una corriente, no le ataques al borde del agua. Es conveniente que la mitad de las tropas haya cruzado y, luego, atacar". (5) Como se constata, para este autor las características del terreno y sus componentes son elementos cuyo dominio puede hacer la diferencia entre el vencedor y el vencido. Él, al igual que otros autores, incorpora las variables ambientales como factores de gran relevancia en aspectos que involucran las relaciones entre Estados, en este caso la guerra.

Por otra parte, Carl von Clausewitz también contemplaba en 1806 que los factores ambientales eran variables de trascendencia para el desenlace de las acciones beligerantes entre naciones. En su obra On War, Clausewitz hace referencia al terreno, el cual, además de ser una importante fuente de abastecimiento de víveres, en su perspectiva geográfica tiene una influencia decisiva en el desenvolvimiento y resultado de los enfrentamientos. Para Clausewitz el principal efecto del terreno se basa en el espacio de las tácticas, pero el resultado es un asunto de estrategia. "El enfrentamiento en las montañas es en sí mismo y en sus consecuencias bastante diferente a uno en las llanuras". (6) También señalaba: "la geografía y el terreno pueden afectar las operaciones militares en tres formas: como un obstáculo hacia el objetivo, como impedimento para la visibilidad, y como protección contra el fuego enemigo. Todas las demás propiedades se desprenden de estas tres". (7) Posteriormente, Clausewitz argumentaba que distintos tipos de terreno favorecen o afectan el desarrollo de una batalla: por ejemplo, las áreas montañosas permiten, a quien está instalado más alto, la posibilidad de dominar en batalla, pero también reducen la velocidad de avance.

Así como la visión de los autores citados sirve como referencia para la contemplación de asuntos ambientales en las relaciones internacionales, en el caso de quienes escriben sobre la guerra existe otro elemento que proporciona argumentos para vincularlos con la seguridad nacional. Basándonos en el concepto tradicional, mismo que considera entre sus pilares el desarrollo de las fuerzas militares y su eventual uso, es decir, la guerra, el hecho de que los factores naturales sean un elemento trascendente en la guerra también los hace, bajo esta lógica, un asunto de seguridad nacional.

Thomas Malthus fue otro autor que relacionó los factores naturales con el comportamiento de las sociedades, y que de hecho argumentó sobre la escasez de recursos como potencial fuente de conflicto. Malthus fue un clérigo inglés del siglo XVM convertido en economista que argumentaba que la aparición de grandes infortunios era inevitable, ya que la población mundial crece exponencialmente si no es limitada, mientras que la producción de alimentos crece de manera lineal. También señalaba que las poblaciones tienden a crecer hasta el límite de la subsistencia, por lo cual existe el riesgo de enfrentarse a hambrunas, enfermedades y guerras. El modelo de Malthus, aunque ha sido muy debatido, sigue teniendo amplio uso entre los científicos biológicos. (8)

Muchos especialistas de los siglos XIX y XX estaban también convencidos de la importancia del clima como un condicionante del comportamiento político. Por ejemplo, Ellsworth Huntington (1876-1947), geógrafo y explorador estadounidense, señaló que era determinante no...

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