Conclusiones generales - Nación, patrimonio cultural y legislación - Libros y Revistas - VLEX 691828897

Conclusiones generales

Autor:Bolfy Cottom
Páginas:359-374
 
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Después del largo recorrido de más de cien años, en donde el eje con-
ductor de este trabajo nos ha llevado a observar, desde la perspectiva
de la historia jurídica, cómo se construyó el marco legal sobre monu-
mentos en México, concluyo en lo siguiente:
1. Empiezo por afirmar que la justificación de tomar como antece-
dente normativo al siglo XIX para hablar de un tema delimitado tempo-
ralmente al siglo XX como es el caso de las leyes federales en materia
de monumentos, radica en que el fondo o la base conceptual de todo
aquel marco jurídico y su ideología se originaron en el siglo XIX. A su
vez, todo el contexto sobre este campo indica que fue en ese periodo
histórico cuando se abrió el canal más importante para hacerse de los
elementos teóricos y jurídicos que le dieron al recién nacido Estado
mexicano la justificación para preservar elementos que política e ideo-
lógicamente le serán útiles para su legitimación.
2. Fue en aquel contexto que se generaron diversos factores que,
sin ser exclusivos de dicho periodo, marcaron el rumbo de las insti-
tuciones administrativas y legales que dieron vida a la normatividad
jurídica del siglo XX. Puede mencionarse, sólo por poner un ejemplo,
la necesidad de construir una identidad de carácter nacional,494 que se
expresó en el ámbito político como una herramienta del poder político,
494
No es el caso en este momento, derivado de tal afirmación, discutir si fue correcta o no
tal idea o identidad, o si estoy de acuerdo o no con dicho plant eamiento que sin duda resulta
polémico. En esta parte me interesa únicamente señalar que, como quiera que sea, sí existió ese
proyecto de nación, que consideró en ese momento que un conjunto de bienes culturales resulta-
ba fundamental para la identidad de un país que políticamente buscaba su independencia.
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no necesariamente inventada por el propio Estado sino apropiada por
aquél. Así se generó un discurso ideológico que se buscó transmitir,
en una sociedad altamente desigual y diferente en su dinámica cultural,
una idea de unidad nacional.
En ese sentido, es verdad que el contexto en el que surge la tradi-
ción jurídica protectora de los monumentos es el del Estado liberal,
que tiene el apremio de homogeneizar a la sociedad para poder gober-
nar y buscar su desarrollo económico. En esa lógica la idea era clara: a
cada nación correspondía una cultura.
3. Sin embargo, me parece que en el caso de México influyen otros
elementos de orden cultural (no homogenizadores) sobre los que el
Estado liberal construyó su proyecto; esos otros elementos hacen notar
la existencia de una nación cultural que logró sobrevivir al embate de la
nación política liberal. Desde este punto de vista afirmo que sí se de-
fendió no sólo la grandeza de un pasado remoto, del indio muerto, sino
también testimonios que daban cuenta de la nación cultural mexicana,
la cual a la larga se fue valorando en las tenues ideas de heterogeneidad
social planteadas por Andrés Molina Enríquez a finales del siglo XIX y
principios del siglo XX mexicano.
4. Debido a esto la preservación de un conjunto de bienes que
derivaban del sector social más desfavorecido en la nueva sociedad,
pero que sin duda eran los de mayor solidez histórica y significación
cultural por su particularidad y alcance valorativo, fue fundamental
en la incipiente vida independiente de la nación, aunque formalmente
no la haya reconocido el Estado liberal. Es decir que, sin una idea y un
proyecto de nación, entendida como comunidad (no uniformidad) de
origen histórico y de destino, donde los valores multiculturales desem-
peñan un papel preponderante, la existencia discursiva y formal de la
protección de aquellos bienes no habría tenido sentido, siendo enton-
ces esa idea de nación la que les dio el carácter de monumentos (parte
del patrimonio cultural) y la que sigue siendo el argumento más sólido
para demandar del Estado la protección de dichos bienes, en tanto que
serían considerados el origen de la identidad nacional.
5. En un segundo momento, la intervención del Estado se explica
por una serie de acontecimientos reales que tuvieron que ver con la

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