El chiste como paradigma hermeneutico. - Vol. 56 Núm. 67, Noviembre 2011 - Dianoia - Libros y Revistas - VLEX 411846882

El chiste como paradigma hermeneutico.

Autor:Castro, Sixto J.
 
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Resumen: En el presente artículo, una vez expuestas las diversas teorías de la risa, se defiende que la risa básica (la que no tiene función social) tiene como elemento necesario, aunque no suficiente, la incongruencia. Asimismo, se postula que el chiste, generado primariamente para hacer reír, se constituye en paradigma hermenéutico de comprensión que proporciona una nueva visión de un estado de cosas y rompe lo que naturalmente cabía esperar del decurso del relato. Aunque haya un entorno de interpretaciones posibles, sólo una es la correcta, y ésa es la que convierte al chiste en lo que es.

Palabras clave: risa, comprensión, incongruencia, sentido, ontología Abstract: In this paper, after introducing the different theories of laughter, we defend that basic laughter (that one without a social function) has incongruity as its necessary, though not sufficient, element. Besides, we propose the joke (made primarily to provoke laughter) as a hermeneutic paradigm of understanding that provides a new view of a state of affairs, and breaks with what should be naturally expected from the course of the narrative. Even though there is a series of possible interpretations, only one is the right one, and that is the one that makes the joke a joke. Key words: laughter, understanding, incongruity, meaning, ontology

  1. Analítica de la risa

    Aunque asociamos casi intuitivamente la risa a lo humorístico, la investigación científica ha mostrado que la mayor parte de la risa no se da en respuesta a construcciones divertidas, como chistes o comentarios graciosos, sino que ocurre como una especie de vínculo conversacional en el habla cotidiana. (1) Para enfatizar determinados momentos de la charla se utilizan breves estallidos de risa, que también sirven como retroalimentación (feedback) entre los interlocutores. Luego, no toda risa se da como respuesta a algo gracioso. Por otra parte, ni la risa ni una disposición a reír son condición necesaria para que algo se considere gracioso, ya que una observación graciosa puede estimular una sensación placentera en el oyente que no se traduce en risa. Además, la risa puede ser provocada por muchas causas que no tienen relación alguna con lo humorístico: la histeria, el óxido nitroso, determinadas drogas, la estimulación eléctrica, lesiones cerebrales, etcétera.

    1.1. Clasificación de la risa

    Conviene partir de una aproximación taxonómica a la risa, pues aunque las clasificaciones no nos dicen qué son las cosas, son un buen comienzo heurístico. Los investigadores distinguen entre dos tipos de risa, cada uno con un recorrido neural parcialmente disociable: (2) la risa Duchenne (generada por un estímulo y con valencia emocional, que se origina en regiones subcorticales y del tronco cerebral) y la risa no-Duchenne (generada por uno mismo y carente de emoción, sin conexión con la experiencia emocional--salvo por la retroalimentación facial--, que se origina en las áreas prefrontal, premotora y motora). Ejemplo de la risa no-Duchenne es la que se da entre extraños para facilitar la conversación y evitar malentendidos. Esta risa se aprende a emplear de modo automático, para llevar a cabo diversas funciones en la conversación, para contemporizar, para agredir, etc., y no guarda relación alguna con el chiste.

    En cambio, la risa Duchenne se desarrolla en cada individuo debido a una predisposición genética. Los principales generadores de la risa Duchenne--la sorpresa inofensiva (que surge en situaciones que no entrañan ningún tipo de riesgo), las cosquillas y el juego de los niños, y el humor conceptual basado en la incongruencia--(3) comparten una base estructural (la incongruencia social no sería) mediante la cual acceden a un generador común de la risa en el tronco cerebral.

    La risa humana está sometida a un proceso de aprendizaje. La determinan conjuntamente la biología y la cultura, puesto que las normas culturales establecen el objeto del humor, los contextos en los que la risa es apropiada--la risa puede inhibirse--y las ocasiones conversacionales en las que se debe emplear estratégicamente la risa no-Duchenne. Las diversas manifestaciones de la risa son, por lo tanto, "casos" de un "tipo" que comparten un elemento biológico que la cultura no elimina (puedo reconocer la risa de los melanesios sin conocer nada de su cultura, aunque no tenga acceso al significado de una risa sardónica melanesia), si bien la cultura es condición de posibilidad de los diversos ejemplares de risas. Si no hay un evento en el que los connoisseurs se encuentren, nunca se va a dar esa risa tan típica de las reuniones de especialistas.

    Así pues, las risas Duchenne y no-Duchenne no se distinguen en términos de espontaneidad, sino en términos de estímulos antecedentes, valencia emocional o fundamentos físicos. Puede decirse que la risa conversacional es no-Duchenne, mientras que la inducida por el humor es Duchenne, aunque en ocasiones no sea fácil distinguirlas. Pero lo fundamental es que la risa Duchenne se vincula a la experiencia emocional: gozo, diversión, regocijo, hilaridad y, en cualquier caso, a un afecto positivo. (4) La risa que responde al chiste que ha funcionado es la risa Duchenne. Si el chiste no se ha comprendido o no ha logrado su efecto (p.ej., si no es gracioso), el oyente esbozará, por cortesía, una risa no-Duchenne.

    Desde otro punto de vista, en un artículo ya clásico, Eugène Dupréel distingue entre la risa de acogida (rire d'accueil) y risa de exclusión (rire d'exclusion), es decir, la risa como mecanismo de inclusión o de ridiculización, respectivamente. (5) Dupréel sostiene que "no hay un problema sociológico del reír que sea preparatorio para un problema metafísico o complementario de un problema de psicología pura: el problema sociológico del reír es todo el problema del reír". (6) Así, toda la cuestión de la risa se reduce a este marco social, que es el mecanismo que la provoca. El chiste, según cabe deducir de la opinión de Dupréel, quedaría reducido a un acontecimiento social de generación grupal, de refuerzo de las relaciones intragrupales o de establecimiento de los límites exteriores del grupo.

    Hagamos un intento de listar una serie de risas y veamos si todas encajan en este esquema sociológico de Dupréel. Podemos detectar, sin afán de exhaustividad, los siguientes tipos: risa sarcástica; risa grupal --que manifiesta la lucha por el reconocimiento o el gozo por su obtención, entre cuyas subclases estaría la risa de los connoisseurs (que se da cuando el conferenciante hace un chiste erudito y el auditorio se ve obligado a reírse, no porque el chiste sea gracioso, sino para no excluirse a sí mismo del círculo de los sapientes); la risa de complicidad ignorante, que puede ser el envés de la anterior (cuando en una conferencia uno se ríe porque no sabe de qué se ríen los connoisseurs)--; risa de acogida entre gente que se aprecia; risa sardónica; risa de cortesía; risa despectiva; risa amorosa (de amantes); risa nerviosa; risa agresiva contra el extraño; risa triunfal; risa por el mal ajeno (lo que los alemanes llaman Schadenfreude); risa provocada por la incongruencia (semántica o del tipo que sea, como es la del chiste); risa de alivio (que se da por una descarga emocional de tensiones contenidas, como cuando se espera el resultado de un examen o un diagnóstico), etcétera.

    La risa provocada por lo que encontramos gracioso (por ejemplo, la risa que responde al chiste) se diferencia de la risa de los connoisseurs, entre otras cosas, en que no tiene por objeto generar un grupo, aunque eso pueda ser un efecto adicional no pretendido de la misma, un spandrel (usando la terminología de Stephen Jay Gould): el chiste excita la risa sin más finalidad que ella misma. Es un instrumento cuya finalidad primera es provocar la risa que surge en respuesta a la comprensión del mismo. Eso no excluye que la risa--también la provocada por el chiste--desempeñe muchas funciones en la sociedad humana moderna, como son: facilitar la estabilidad y la salud emocional, reducir el estrés, promover la socialización, lubricar la interacción social, aliviar las tensiones y la competencia, delinear y mantener las identidades grupales, coordinar los ánimos y los comportamientos de un grupo, etc. Sin duda, la risa funciona en múltiples niveles, desde la fisiología y la psicología individual hasta las interacciones diádicas y grupales. Pero también se sirve a sí misma, es decir, el chiste genera la risa porque la risa es valiosa por sí misma, y ésta es la principal razón de ser del chiste. Tal es el punto de partida de lo que pretendo defender.

    Ahora bien, parece que esto no encaja con la tesis que propone Dupréel. Para él, la metafísica y la psicología suponen que la causa de la risa explica la naturaleza de la risa y ésa es la razón de que los diversos autores encuentren diversas causas de la risa y descubran defectos en las etiologías de sus contradictores. Dupréel cree que lo que hay que investigar con respecto a la risa no es qué la causa, ya que cualquier cosa puede causarla, sino su mecanismo, que es siempre un mecanismo social: la relación del individuo con el grupo o de los grupos entre sí. (7) Pues bien, el mecanismo lo constituyen las relaciones de acogida y exclusión ligadas a la vida de los grupos. (8) Esto es, en su opinión, todo lo que hay que tener en cuenta, y lo explica así:

    Es como el molinillo colocado encima de un palomar o una glorieta. Lo que lo hace girar puede ser el viento o la lluvia, una rama que cae, una paloma que lo roza al pasar volando o el balón bien dirigido de un niño; pero en ninguna de esas causas hay nada que dé cuenta de la naturaleza de su movimiento giratorio; para explicar éste hay que considerar el mecanismo mismo. (9) Sin duda, esto es cierto, aunque la analogía falla, porque precisamente al preguntamos por la risa desde el punto de vista filosófico, no nos preguntamos por su mecanismo, sino por lo que precede a ese mecanismo, por lo que pone en marcha el mecanismo...

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