Caos en criminología y criminalística. El caso de México - Efectos que ha generado CSI en México y España - Libros y Revistas - VLEX 745911509

Caos en criminología y criminalística. El caso de México

Autor:Martín Gabriel Barrón Cruz
Páginas:1-79
 
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Martín Gabriel Barrón Cruz*

Razón del texto

Lo peor es educar por métodos basados en el temor, la fuerza, la autoridad, porque se destruye la sinceridad y la confianza, y sólo se consigue una falsa sumisión.

ALBERT EINSTEIN

DESDE HACE un par de años, en la labor docente a nivel posgrado —que no es exclusiva— se percibe y palpa la enorme confusión que tienen los alumnos egresados de las licenciaturas en Criminología.1Es decir, que “el recorrido profesional de la criminología tiene mucho que ver con la manera en que se imparte”.2Lo más grave es que se enreda y genera caos al mezclarlo con la criminalística.

De acuerdo con la Association of Criminalists de California la “criminalística no debe confundirse con el campo de la criminología”.3

Las disciplinas no son excluyentes entre sí; pero tienen un campo de

* Profesor-investigador del Inacipe y el Conacyt. Pertenece asimismo al Sistema Nacional de Investigadores, nivel I.

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conocimiento muy específico. Un ejemplo de lo anterior, que sirve de refuerzo, es la siguiente anécdota: hace tiempo un alumno mío se acercó para solicitar una asesoría. Entre sus peticiones estaba la de efectuar una práctica en el laboratorio de criminalística del Inacipe, ya fuese de balística o dactiloscopia. La extraña pretensión recibió como respuesta que no había razón alguna para desarrollarla, puesto que él estudiaba Criminología. El alumno, contrariado, argumentó que de la universidad lo habían enviado a realizar diversas prácticas (servicio social) en el área de servicios periciales, tanto en la Procuraduría de Justicia estatal como en la delegación de la Procuraduría General de la República. Además, fue muy enfático al señalar que el programa de la universidad se enfocaba en su mayoría en el ámbito pericial.

Los comentarios del alumno me generaron estupor. Entonces decidí explicarle las diferencias entre ambos campos de conocimiento; pero mis esfuerzos estaban por demás: no comprendía el contraste. Posteriormente, le mostré una bibliografía criminológica, la cual —a esas alturas de la conversación— suponía desconocía. Una vez que la revisó, se comprobó que efectivamente no reconocía las teorías, ni los temas vinculados al quehacer criminológico. Es importante señalar que no toda la responsabilidad es del alumno, lo alarmante es que la universidad, al revisar su programa de estudio, no lo enseña.4Esta situación engendró preocupación sobre lo que actualmente acontece en el campo de la criminología a nivel universitario, para lo cual recuperé el incipiente análisis (inconcluso), realizado en 2008, de los distintos programas de estudio en Criminología y Criminalística de las

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universidades públicas y privadas del país. La intención era, y es, poder recalcar las diferencias naturales entre ambos campos de estudio.5

De tal forma, el objetivo del presente texto es mostrar la problemática que hay en los planes de estudio, esencialmente en aquellos de Criminología, por lo que la revisión de los diferentes planes de estudio es parte esencial del presente texto. Todo lo anterior toma como pretexto la influencia de las series televisivas, en la expansión del interés por los temas vinculados al análisis delictivo, los cuales están muy alejados o vinculados a la consolidación, al menos, de la criminología.6Derivado del análisis, en la currícula académica de Criminología se puede señalar que en términos generales hay varias posturas: 1) mez-

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clar y confundir ambos tipos de estudios sin hacer distinción alguna;

2) separar y diferenciar los campos de conocimiento completamente;

3) ofrecer estudios en Criminología, aunque en realidad el plan supera el 70% de la enseñanza criminalística; y 4) brindar materias optativas de Criminalística, pero que no rebasan el 20% del total de materias.

Lo anterior confirma lo que Zaffaroni sostenía hace años, que las fallas más notorias que presenta la enseñanza de la criminología provienen de la heterogeneidad de su contenido, que confunde a estudiantes y políticos. La concurrencia de discursos dispares hace de la criminología un ‘saber de cenáculos’, que rara vez trasciende al público, dominado por una manipulación de la comunicación que provoca la creciente violencia y que aparece ratificada por falsos criminólogos, sin que la comunidad científica criminológica tenga capacidad de reacción frente a las afirmaciones gratuitas de los peores aventureros.7

Por otra parte, algo que se deja fuera y quizá es aún más relevante —a la vez de mayor preocupación por la trascendencia que tiene en los alumnos— es cómo y quién enseña criminología, lo cual debería ser motivo de una amplia reflexión y de extenso estudio;8para ello

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habría que realizar una serie de preguntas, entre los alumnos que cursan y quienes ya concluyeron su formación universitaria. Por ejemplo: ¿por qué decidió usted estudiar Criminología? ¿Qué dificultades superó a lo largo de sus estudios? ¿Qué estudios están más cerca del ejercicio profesional? ¿Qué conocimiento aplica? ¿Cuáles fueron las materias más difíciles de cursar, y por qué? Todo esto, por supuesto, rebasa el objetivo del presente texto.9

Efecto CSI

No se percatan de que la televisión, es peor que la escuela obligatoria.

PIER PAOLO PASOLINI

En la actualidad hay una enorme proliferación de disciplinas vinculadas a la investigación delictiva. El auge de estos estudios tiene correlación con la difusión de los programas de televisión Crime Scene Investigation (CSI),10amén del cúmulo de series similares.11En 2006,

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en Estados Unidos, conforme al Weekly Nielsen Rating, se estimaba que “30 millones de personas habían visto un programa de CSI al menos una noche; 70 millones de personas habían visto una o las tres series de CSI; finalmente, otros 40 millones habían visto dicha serie o algún otro programa forense como Without a Trace o Cold Case”.12El resultado de esto es que hoy, en el léxico de la criminología, se le conoce como el Efecto CSI.13Éste consiste básicamente en

la percepción de infalibilidad de la ciencia forense [que tiene como respaldo] la serie de televisión [se afirma que] el término comenzó a aparecer en el léxico jurídico en 2003; más o menos tres años después de la emisión de la serie de televisión y de que se convirtiera en una de las opciones de televisión más populares para el público estadounidense.14

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Como parte de las repercusiones encontramos que las series han “sensibilizado” y “educado” a los televidentes sobre las prácticas de la ciencia forense, y en este sentido se incrementó el interés por estos temas.15El ejemplo más evidente es el que concierne al ácido desoxirribonucleico (ADN). El interés por el ADN ha aumentado considerablemente en los últimos años. A consecuencia de ello, es probable que las necesidades en materia de educación y promoción de los conceptos básicos relativos al ADN forense y las bases de datos sobre ADN sean menores que en el pasado. Sin embargo, estas series también parecen haber propiciado el aumento de las expectativas de los tribunales y concretamente de los jurados en relación con la velocidad y eicacia con la que el ADN forense puede resolver delitos. Hay que mostrarse prudente para contrarrestar esas percepciones artificiales y velar porque esas expectativas se mantengan dentro de los límites de la realidad.16

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A su vez en España se afirma que “el Efecto CSI se cuela en los juicios […] los jurados son gente de la calle y ven estas series. Están influenciados. Pero muchas veces son peores los abogados. Piden una avalancha enorme de pruebas vengan a cuento o no, contagian a sus clientes y alargan el proceso”.17La influencia no es sólo en los jurados. Un estudio realizado en Carolina del Norte, revela que

la policía percibe que existe un Efecto CSI entre el público [la encuesta aplicada a los agentes demuestra] una preocupación en la falta de pruebas en las investigaciones penales en los últimos cinco años. Los encuestados también informaron que los abogados están abordando los temas de la ciencia forense en sus argumentos de prueba más a menudo ahora que en los últimos cinco años. Los resultados de este estudio también revelan que los agentes del orden en los últimos cinco años han realizado cambios en la forma en que manejan las investigaciones criminales. Estos resultados ponen de manifiesto el apoyo a la existencia de un Efecto CSI, según la percepción de los agentes del orden.18

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El impacto también se percibe en el número de estudiantes que quieren estudiar una carrera universitaria vinculada a las ciencias forenses, tal como sostiene McManus.19En España se apuntaba que la serie CSI puede considerarse “como un interesante banderín de enganche para futuros científicos [se enfatiza que en USA se habla de éste] para describir el aumento del interés entre los estudiantes de todos los niveles por las ciencias forenses. El CSI se ha convertido en modelo y reclamo de campañas divulgativas educativas para promover el interés por la ciencia”.20Aunque no es el único país donde hay repercusiones entre los estudiantes. Ya en la encuesta realizada en el Reino Unido (2005) se indicaba “que el 62% de los jóvenes entre 16 y 24 años respondieron que dramas como CSI y Law & Order hacen que la ciencia forense parezca emocionante. Por esa razón considerarían dicha opción como una carrera profesional”. Pero es obvio que no todos eligen una carrera inspirados en la programación de la televisión. Para Michael Wysocki, profesor y tutor de ingresos de la Universidad Central de Lancashire y del Departamento de Ciencias Forenses y de Investigación, “sería bastante...

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