La aviación militar durante la posrevolución - Fuerza aérea mexicana. La aviación militar un siglo de historia (1915-2015) - Libros y Revistas - VLEX 684099533

La aviación militar durante la posrevolución

Autor:Martha Teresa Méndez Santos
Cargo del Autor:Sargento 1/o. A. A. Historiadora
Páginas:97-134
 
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LA AVIACIÓN MILITAR DURANTE
LA POSREVOLUCIÓN
Sargento 1/o. A. A. Historiadora Martha Teresa Méndez Santos
INTRODUCCIÓN
El presente capítulo se ubica en la primera mitad del siglo XX, propiamente en las décadas de 1920
y 1930, también conocidas como el periodo posrevolucionario, el cual fue el marco de constantes
rebeliones, en su mayoría, producto de las deficiencias del sistema democrático manifestadas en las
sucesiones presidenciales y que a su vez fueron consecuencia del proceso conocido como la Revo-
lución Mexicana (1910-1920).1
En este contexto, la aviación militar de la posrevolución colaboró realizando actividades de
abastecimiento, esparciendo propaganda, efectuando reconocimientos y sobre todo ejecutando ame-
trallamientos y bombardeos con mucha más eficacia que en el periodo revolucionario, aunque aún
pasarían algunos años para que los ataques aéreos tuvieran el efecto que conocemos hoy en día:
Es poco probable que esos ataques hubieran provocado daños considerables a la tropa y las obras de
defensa enemigas. En primer lugar, no todas las bombas ex plotaron al impactarse con algún objeto. Por
otro lado, como en el caso de las bombas aéreas utili zadas durante los años iniciales de la Primera Gue-
1. “Una Rebelión es un al zamiento armado dir igido contra el Jefe de Estado o Gobierno, y en el que h a de concurrir uno de
los siguientes s upuestos: que al frente del movim iento se encuentren fuerz as del ejército; que la rebelión se lleve a c abo por militares”.
Enciclopedia Salvat, Tomo 11, España, Salvat, 1971, p. 2838.
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rra Mundial, eran relativamente pequeñas en tamaño. Debido a su poco peso (10 lb o casi 3 kg), tenían
poco efecto contra estructuras de cemento y ladrillo. Los aviones de la época tampoco eran capaces de
llevar cargamentos pesados; esto era espec ialmente el caso respecto a los aviones de dos pasajeros debido
al peso extra de la persona que iba como observador o bombardero. No había manera de mejorar la
puntería hasta que fueran desarrolladas miras de bombardeo en picada.2
La importancia de este periodo, para el tema que nos ocupa, consiste en que fue en la posrevo-
lución cuando la aviación militar ingresó formalmente en las operaciones militares, dando como re-
sultado su sistematización, desarrollo y reorganización, siendo esta experiencia bélica la que más
tarde le daría los elementos necesarios para consolidarse como una fuerza armada.
LA AVIACIÓN MILITAR ANTE LAS REBELIONES
REBELIÓN DELAHUERTISTA (1923-1924)
Tras la promulgación del Plan de Agua Prieta (23 de abril de 1920) y el asesinato del presidente Ve-
nustiano Carranza en Tlaxcalaltongo, Puebla (20 de mayo de 1920), Adolfo de la Huerta se desempe-
ñó como Presidente Interino, hasta que el general Álvaro Obregón fue electo para ocupar dicho cargo,
lo cual efectuó el 1 de diciembre de 1920.3
2. Lawrenc e Douglas, et al., “Los orígenes de la Fuer za Aérea Mexicana, 1913-1915” en Historia Mexicana, México, Colegio de
México, No. 1, julio-septiem bre 2006, Vol. LVI p. 186.
3. Adolfo de la Huerta (1881-1955) nació en Hermosillo, Sonora. E n 1908 actuó como repres entante del antirreelecc ionismo
en diferentes zon as del país. En 1913 acompañó al presidente Francis co I. Madero, junto con los Cadetes del Colegio Milit ar desde
el Castillo de C hapultepec hasta la fotogr afía Daguerre en la C alle de Plateros (hoy Madero), y cooperó durante la D ecena Trágica. El
20 de febrero se presentó en Monclova, C oahuila, ant e Venustiano Car ranza par a apoyar el movim iento constitucion alista cont ra
Victoriano Huer ta. Tras la firma de los Tratados de Teoloyucan (1914) ocupó el cargo de Oficial Mayor de la Se cretaría de Gobern a-
ción (1915-1916) y fue Gobernador Provision al de Sonora (1916-1917); nuevamente Oficial Mayor de la Secr etaría de Gob ernación
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No obstante, en vísperas de las elecciones presidenciales de 1924 se suscitó una división polí-
tica que dio lugar a la primera rebelión de la década, originada en el seno del “triunvirato sonorense”
Álvaro Obregón, Adolfo de la Huerta y Plutarco Elías Calles. El conflicto inició cuando el general
Obregón favoreció al general Calles como candidato para sucederle y así continuar con el proyecto de
gobierno obregonista, mientras que algunos políticos consideraban que debía existir un cambio por
lo cual apoyaron la candidatura de Adolfo de la Huerta.4
El 24 de septiembre de 1923 de la Huerta renunció a su cargo a la cabeza de la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público y el 19 de octubre aceptó su candidatura. No obstante, aún antes de efec-
tuarse los comicios y ante la plena seguridad de que el general Obregón apoyaría al general Calles, los
primeros días del mes de diciembre de 1923, militares que apoyaban a de la Huerta se levantaron en
armas en el estado de Veracruz. A estos se unieron 102 generales, de los cuales 36 tenían mando de
tropas como Salvador Alvarado, Cándido Aguilar, Antonio I. Villarreal, Manuel M. Diéguez y Manuel
García Vigil;5 a los cuales se sumaron 573 jefes, 2 417 oficiales y 23 224 elementos de tropa. Además,
latifundistas y caciques de diferentes estados aportaron 30 000 hombres al movimiento, para sumar
un total de casi 56 000 hombres.6
La reacción del gobierno fue inmediata. Se aumentaron los efectivos del Ejército con 162 Re-
gimientos de Caballería, más 35 Cuerpos Irregulares; 29 Batallones de Línea y 5 Auxiliares; un
(1917); Senador de la República y Cón sul en Nueva York (1918); Gobernador Cons titucional de Sonor a (1919-1920); Secretario de
Hacienda y Créd ito Público (1920-1923). Tras la derrot a de su rebelión huyó a los Estados Unidos de Amér ica donde abrió una aca-
demia de canto. A su reg reso a México ocupó el car go de Visitador General de Consu lados y Director General de Pen siones Civiles de
Retiro. José Rogelio Á lvarez (dir.), Enciclopedia de México, México, S ecretaría de Educación Públic a, 1987, Tomo VII, p. 4093.
4. Ya desde 1923 el presidente Obregón había ordenado u na nueva división territor ial militar y se elevó el número de Jef atu-
ras de Operacione s Militares a 35, en ampliación de la s 20 que había. Miguel A. Sánchez L amego, et al., El Ejército Mexicano, México,
Secretar ía de la Defensa Nacional, 1979, p. 452.
5. Enrique Pl asencia de la Parra, “ El exilio delahuert ista”, en Estudios de historia moder na y contemporánea, México, s/e, No. 43.,
enero-junio 2012, p. 3; José Rogelio Álvare z, op. cit., Tomo VI, p. 3651.
6. Exi sten fuentes que menciona n que el 70% del Ejército se unió a la rebelión. Véas e Martha Beatr iz Loyo, “La reorgani zación
Militar dur ante los años veinte”, en Historia de los Ejércitos Mex icanos, México, INEHRM, 2013, p. 371; Miguel A. Sánche z Lamego, op.
cit., p. 453; José Rogelio Álvarez, op. cit., Tomo 7, p. 4073 y Tomo 10, p. 5953.

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