El aprendizaje más que una teoría - Los entornos virtuales en el proceso de enseñanza y aprendizaje - Libros y Revistas - VLEX 698099097

El aprendizaje más que una teoría

Autor:Esperanza de Jesús García Ayala
Páginas:153-216
 
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Los Entornos Virtuales en el Proceso de Enseñanza y Aprendizaje
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3. EL APRENDIZAJE MÁS QUE UNA TEORÍA
La palabra aprendizaje es un término muy amplio que abarca fases
distintas de un mismo y complejo proceso, cada uno de los modelos y
teorías existentes enfoca el aprendizaje desde un ángulo distinto.
Cuando se contempla la totalidad del proceso de aprendizaje se percibe
que esas teorías y modelos aparentemente contradictorios entre sí no
lo son tanto e incluso se complementan. (Coll, 1990, 2003).
La forma como se aprende tiene mucho que ver con un enfoque o
perspectiva cognitiva del aprendizaje (principalmente se fundamenta
en las formas como piensan y procesan la información los estudiantes).
El aprendizaje es un proceso de naturaleza extremadamente compleja,
cuya esencia es la adquisición de un nuevo conocimiento, habilidad o
capacidad. Para que dicho proceso pueda considerarse realmente como
aprendizaje, en lugar de una simple huella o retención pasajera, debe
poder manifestarse en un tiempo futuro y contribuir, además, a la
solución de problemas concretos, incluso diferentes en su esencia a los
que motivaron inicialmente el desarrollo del conocimiento, habilidad o
capacidad.
El aprendizaje, si bien es un proceso, también resulta un producto por
cuanto son, precisamente, los productos los que atestiguan, de manera
concreta, los procesos.
Aprender, para algunos, no es más que concretar un proceso activo de
construcción que realiza en su interior el sujeto que aprende (teorías
constructivistas), en el cual entre otras cosas visualiza al proceso de
aprendizaje como una construcción de significados a partir de la
experiencia, concepto altamente relacionado con la educación de
adultos. La manifestación en el aprendizaje del adulto en esta corriente
se concreta a través del aprendizaje experiencial, la perspectiva
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transformacional, la práctica reflexiva y por supuesto, el aprendizaje
autodirigido. (Cazares, 2004).
La mente del estudiante, su esencia material-neuronal, no se comporta
como un sistema de fotocopia que reproduce en forma mecánica, más
o menos exacta y de forma instantánea, los aspectos de la realidad
objetiva que se introducen en el referido soporte. El individuo, ante el
influjo del entorno, de la realidad objetiva, no copia simplemente, sino
que también transforma la realidad de lo que refleja, o lo que es lo
mismo, construye algo propio y personal con los datos que la realidad
le aporta. Si la transmisión de la esencia de la realidad, se interfiere de
manera adversa o el educando no pone el interés y la voluntad
necesaria, que equivale a decir la atención y concentración requerida,
sólo se lograrán aprendizajes frágiles y de corta duración. (Coll, 2005).
Por ello, Ausubel concibe al alumno como un procesador activo de la
información, y dice que el aprendizaje es sistemático y organizado,
pues es un fenómeno complejo que no se reduce a simples asociaciones
memorísticas. Plantea que el aprendizaje del alumno depende de la
estructura cognitiva previa que se relaciona con la nueva información
(debe entenderse por estructura cognitiva, al conjunto de conceptos,
ideas que un individuo posee en un determinado campo del
conocimiento, así como su organización). (Ausubel, 2009).
Ya que no sólo se trata de saber la cantidad de información que posee
el individuo, sino cuales son los conceptos y proposiciones que maneja
así como el grado de estabilidad. Los principios de aprendizaje
propuestos por Ausubel, ofrecen el marco para el diseño de
herramientas metacognitivas que permiten conocer la organización de
la estructura cognitiva del educando, lo cual permitirá una mejor
orientación de la labor educativa, ésta ya no se verá como una labor
que deba desarrollarse con ‘mentes en blanco’ o que el aprendizaje de
los alumnos comience de ‘cero’, pues no es así, sino que, los educandos
tienen una serie de experiencias y conocimientos que afectan su
aprendizaje y pueden ser aprovechados para su beneficio. (Ausubel,
2009).
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Dentro de esto proceso puede distinguirse entre el significado lógico
y psicológico; La significatividad lógica: exige algunas condiciones, no
siempre fáciles de cumplir. En primer lugar, el material de aprendizaje
debe ser potencialmente significativo, debe prestarse la construcción
de significados.
Para ello, el material debe ser lógicamente significativo, es decir, debe
poseer una cierta estructura, una lógica interna, no debe ser arbitrario
ni confuso. Esta significatividad lógica depende no sólo de la
estructura interna del contenido, sino también de la manera como se
le presenta al alumno. Así, un material potencialmente poco
significativo puede ser presentado de forma que su lógica interna sea
puesta de relieve, y, al contrario, un contenido significativamente
lógico puede ser presentado de tal forma que los alumnos lo
encuentren confuso, poco organizado.
Ahora bien, no basta con que el contenido de aprendizaje posea una
elevada significatividad lógica; para que el alumno pueda atribuir
significado resulta imprescindible que sea capaz de relacionarlo con lo
que ya conoce, de engarzarlo en las redes de su estructura
cognoscitiva, de seleccionar un esquema de conocimiento que pueda
aplicarse a él, con todo lo que ello implica (modificaciones y
enriquecimiento de los esquemas activados y de las redes de relaciones
que se establecen entre ellos). Si no se dispone de esquemas adecuados,
o si éstos, por la razón que sea, no pueden ser activados, el proceso de
atribución de significados no se produce y el aprendizaje se bloquea o,
si se fuerza, cristaliza en un aprendizaje memorístico.
La significatividad psicológica: deben estar presentes en la estructura
psicológica del alumno elementos pertinentes y relacionables, por muy
relevante que sea un contenido, es necesario que el alumno lo trabaje,
lo construya y, al mismo tiempo, le asigne un determinado grado de
significación subjetiva para que se plasme o concrete en un aprendizaje
significativo que equivale a decir, que se produce una real asimilación,
adquisición y retención de dicho contenido. (Ausubel, 2009).
El aprendizaje significativo es el proceso según el cual se relaciona un
nuevo conocimiento o información con la estructura cognitiva del que

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