Los ajustes en la agricultura de Sinaloa - Apertura comercial y (sub)desarrollo regional. La experiencia de Sinaloa - Libros y Revistas - VLEX 441149346

Los ajustes en la agricultura de Sinaloa

Autor:Héctor Gaxiola Carrasco/Juan de Dios Trujillo Félix
Páginas:49-71
 
ÍNDICE
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Introducción

En el presente texto se pone la atención en los cambios experimentados por los sectores agropecuario, silvícola y pesquero, así como en el tipo de ajuste realizado por los productores para continuar en la actividad durante el periodo posterior a la puesta en marcha del proceso de apertura económica. En principio, el sector es abordado a través de un enfoque agregado de las ramas que lo componen y que son importantes dentro de la estructura económica de Sinaloa, después se entra en mayor detalle en la actividad agrícola, por ser ésta la de mayor relevancia para el estado.

El análisis de la actividad agrícola se centra en dos grupos de cultivos: hortalizas frescas y producción de granos, pero sólo se hace una reflexión de mayor detalle en el caso del producto maíz, debido a su importancia económica y social, y porque absorbe la mayor parte de la superficie de cultivo. El

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eje de construcción del ensayo son los recursos y, más específicamente, el suelo de uso agrícola.

El sector agropecuario y pesquero

En lo referente a actividades primarias, el estado de Sinaloa es fundamentalmente agrícola, ya que sus ramas pecuaria, forestal y pesquera son comparativamente pequeñas. Según la información disponible, la agricultura representó en 2002-2003, 73.2% del pib agropecuario, silvícola y pesquero, la ganadería 13.1%, la pesca 13.5% y la actividad forestal 0.2%. El proceso de apertura no alteró de manera significativa tal estructura, aunque, en general, se esperaba que aumentara el peso de las actividades pecuarias en el país, a partir de cambios en el patrón de consumo de la población.

Según datos del siap, en el escenario nacional, la entidad federativa más importante en la actividad agrícola del país es Sinaloa, con 9% del valor de la producción agrícola del país en el periodo 2005-2007, seguido de cerca por Michoacán, con 8.8%. Dicho estado ha tendido a disputar a Sinaloa el primer lugar durante los años noventa. Esas dos entidades federativas son seguidas por Jalisco, con 7.6%, y Veracruz, con
7.4%. En cuanto a valor de la producción pecuaria del país para el mismo periodo, Sinaloa contribuyó con 3.3%, lo cual define el tamaño de su sector pecuario. En este grupo de actividades destacan Veracruz, Jalisco y Sonora.

Antes de los años noventa, Sinaloa no estaba ubicada entre los estados importantes en lo que se refiere a las actividades pecuarias del país, más allá de la exportación de ganado en pie. La depresión de la actividad agrícola atrajo hacia la ganadería capital de origen agrícola, así como capital comer-cial. Una consecuencia de este proceso fue el desarrollo de la

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engorda de bovinos altamente tecnificada, de manera que, en ciertos años, mientras la ganadería nacional padecía la crisis, en Sinaloa se experimentaba un momento de auge. En 2007, de acuerdo con cálculos del siap, este estado ocupaba el sexto lugar en la producción de carne de bovino en canal, que es su mejor posición en lo que se refiere a actividades pecuarias.

En cuanto a la pesca, durante el periodo de apertura comercial se desarrolló la acuicultura en el país, siendo Sinaloa pionera en esa trayectoria. Como la ganadería, la acuicultura atrajo, en su momento de despegue, capital de otras áreas en depresión, como la actividad agrícola. Sin embargo, a lo largo de su periodo de expansión, Sinaloa perdería la posición de primer orden que detentaba, al ser desplazada por Sonora, entidad que en 2006 produjo 44.4% del valor de la producción de la acuicultura (Conapesca, 2007). En ese año, Sinaloa produjo 20.8%; además, a consecuencia de este cambio, el estado pasaría a representar sólo 20.7% del valor de la producción pesquera del país, en tanto Sonora tendría 24.8 por ciento.

Conforme a las cifras de 2006, Sinaloa continúa siendo el estado más importante del país por su participación en el valor total de la pesquería extractiva, con 20.7% del total (frente a 12.7% de Sonora, su competidor más cercano), pero el desarrollo de la acuicultura en Sonora ha hecho que dicho estado sea el más importante en la pesca. La acuicultura representa
38.4% de valor de la producción pesquera en Sinaloa, y la actividad extractiva 61.6% (para Sonora sucede lo inverso, las proporciones respectivas son 68.3 y 31.7 por ciento).

El desplazamiento de Sinaloa está asociado más específicamente al camarón de acuicultura, que es la pesquería de mayor comercialización en el país, donde el estado ocupa ahora la segunda posición, si bien conserva primeros lugares en la extracción de atún, jaiba y tiburón (inegi, 2009). En general,

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por tradición Sinaloa ha tenido mejores condiciones naturales para la pesquería extractiva, lo cual explica de manera parcial la orientación en tal sentido; sin embargo, su desplazamiento relativo ha estado asociado a problemas de organización en el sector social de la acuicultura que condujeron al endeudamiento y a la crisis en el sector, a problemas sanitarios no manejados adecuadamente y con oportunidad, debido en buena medida al crecimiento explosivo de la acuicultura del camarón, a un problema de indefinición de derechos de propiedad en las zonas con potencial de aprovechamiento, y a fallas en la visión empresarial de la actividad.

La base de recursos para el ejercicio de la actividad agrícola

La mayor parte del territorio de Sinaloa es inadecuado para la agricultura, ya que su superficie de uso agrícola, de 1.486 millones de hectáreas, sólo representa 14% de su extensión total. De no ser por la infraestructura hidráulica construida, la mayor parte de su área territorial tendría un uso ganadero. Actualmente, son adecuadas para la ganadería 2.202 millones de hectáreas y para actividades forestales 1.039 millones. De la superficie abierta al cultivo, 1.083 millones corresponden a tenencia ejidal y 404 mil al régimen particular; y son de riego 832 mil y de temporal 655 mil. La superficie de riego es también en su mayor parte ejidal (553 mil). Ésta ha venido incrementándose, aunque a ritmo más lento que el registrado en el periodo anterior a las reformas estructurales. Eventualmente, el área bajo riego podría llegar a ser de 1.044 millones de hectáreas, ya que aún queda margen de ampliación.

La superficie agrícola se distribuye entre seis distritos, siendo el más grande el que tiene como cabecera a Los Mochis, con

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345 mil hectáreas. Después le siguen Culiacán, con 334 mil; Guasave, con 270 mil; Guamúchil, con 194 mil; La Cruz, con 190 mil; y Mazatlán, con 154 mil (Aguilar, 2007). Por tanto, la actividad agrícola se sitúa en su mayor parte del centro al norte del estado, donde hay mayor amplitud de valles. En esa extensión territorial se localiza la mayor parte de las siembras de granos. El sur es menos adecuado para el aprovechamiento de granos y ha mostrado mayor vocación frutícola. La horticultura está en todas las regiones, pero es particularmente importante para Culiacán, donde se sitúan los grupos exportadores más fuertes. A partir de su apertura, el distrito de La Cruz, en la parte sur, ha ganado importancia debido al desarrollo de la actividad hortícola y a la posibilidad de ampliar la ventana de comercialización en Estados Unidos a través de su producción.

La combinación de un sistema montañoso, cerca de áreas costeras relativamente planas y situadas en un área susceptible de ciclones, con un régimen de lluvias corto e intenso en vera-no, fue causa de que se tuvieran las condiciones adecuadas para la construcción de grandes presas y el ejercicio de una agricultura bajo riego. En Sinaloa los temporales no son en extremo malos, pero no son de los mejores, ya que las precipitaciones pluviales anuales son en promedio de entre 600 y 800 mm, de manera que su desarrollo agrícola no sería explicable sin esas grandes obras. El agua es captada por el sistema de presas en verano para ser utilizada en otoño-invierno, y eventualmente en primavera-verano, dependiendo de su disponibilidad. Además, las condiciones climáticas en otoño-invierno son relativamente benignas, ya que las temperaturas no suelen bajar en exceso y no es tan frecuente la ocurrencia de heladas o lluvias intensas, como en otras áreas territoriales del país. Por todos estos factores, Sinaloa mantiene ventajas en la producción de hortalizas de invierno.

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El sistema de riego es predominantemente de gravedad, de manera que hasta ahora no ha habido un problema de sobre-explotación del agua del subsuelo, según ha sucedido en Sonora o en los estados de la península de Baja California. Tampoco se tiene un problema de competencia entre usos alternativos para el agua, ya que el desarrollo de la industria, las actividades turísticas y el crecimiento urbano no han sido tales como para obligar a restringir severamente su uso agrícola.

Durante los años ochenta, con mayor importancia de la siembras de primavera-verano, en el marco de políticas de fomento que inducían siembras en ese ciclo, hubo competencia entre usos alternativos del agua entre cultivos, dado...

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