40 Motivos para ser orgullosamente Inacipe - 40 años, 40 voces - Libros y Revistas - VLEX 745101617

40 Motivos para ser orgullosamente Inacipe

Autor:Jesús Rodríguez Almeida
Páginas:241-247
 
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Transcurría 1998, cuando ingresé al Instituto Nacional de Ciencias Penales de la Procuraduría General de la República (Inacipe) a estudiar la Maestría en Ciencias Penales, con especialización en Ciencia Jurídico Penal, con el propósito de ampliar mis conocimientos en Derecho Penal, sin saber -y mucho menos imaginar- lo importante y trascendente que sería en mi vida profesional y personal. Como un gran viaje en el que me encuentro hasta hoy

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inmerso. Recuerdo que en ese tiempo brindaba mis servicios como agente del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), en la Dirección General de Consignaciones.

En esos años estaba la discusión teórico-práctica sobre el cuerpo del delito y los elementos del tipo penal, y consecuentemente en los pliegos de consignación era obligado conocer a la perfección la "teoría del delito", que con elegancia, sabiduría y ejemplos claros impartía en las aulas del Inacipe un grande del Derecho penal: mi queridísimo, admirado y recordado Catedrático chileno, Dr. Álvaro Bunster Briseño, por lo que inmediatamente me enganché en descubrir las teorías desde el causalismo clásico, neoclásico, finalismo, funcionalismo, funcionalismo radical, modelo lógico matemático y la mismísima imputación objetiva, entre otras.

Profundizando en las formas de aparición del delito con grandes profesores como el Dr. Arturo Cossio Zazueta, haciéndonos relexionar y analizar sobre los diferentes supuestos de hecho y de derecho en la materia denominada "los elementos del tipo penal", también recuerdo con gran aprecio al Magistrado Salvador Avalos Sandoval, quien para la materia de Autoría y participación era dominante en las teorías y en los casos prácticos por su gran experiencia dentro del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Mención aparte y con justa razón conocimos al entonces muy joven y brillante Dr. Miguel Ángel Mancera Espinosa, quien nos impartía La teoría de la tentativa y el concurso aparente de normas de manera magistral, era y sigue siendo talentoso, así como didáctico, para enseñarnos los detalles y precisiones con respecto a estos temas, debido a su paciencia para explicar y amenizar la clase con su gran carisma y picardía que a la vez mostraba con nosotros, sus alumnos; tanto que desde entonces recuerdo que le comenté que "llegaría muy lejos", porque era admirable en el empeño que ponía a la clase para lograr el objetivo de sacudir nuestras conciencias.

Pero hubo otras materias complementarias donde también tuvimos grandes juristas como el Dr. Marco Antonio Díaz de León en Procesal penal, cuyo Código penal comentado en ese entonces era casi la Biblia del penalista, porque describía cada tipo penal a detalle y con gran exactitud.

Finalmente, tuvimos otras materias que en lo particular me abrieron el horizonte en las ciencias penales, provocando en quienes tuvimos el gran privilegio de estudiar en el Inacipe que profundizáramos en ello. A saber, son: Las consecuencias jurídicas del delito, que brillantemente impartía la Dra. Mercedes Peláez Ferruzca, y donde nos explicaba el garantismo penal de Luigi Ferrajoli, el Derecho y razón, el penitenciarismo y básicamente lo referente a las penas y medidas de seguridad; asimismo, el Dr. Sergio Correa García, un verdadero criminólogo y que con gran conocimiento teórico-práctico nos enseñó analizar obras tan importantes como El estado del control social de Darío Melossi, muchas de ellas relacionadas con la criminología crítica y las políticas criminológicas que nos ayudaban a comprender desde sus orígenes hasta la época moderna el crimen, el criminal y la criminalidad. Tampoco puedo dejar de mencionar a la Química Sara Mónica Medina Alegría, por muchos años titular de los servicios periciales de la Procuraduría General de la República (PGR), que en ese entonces impartía gran cátedra en los temas de Criminalística y de Medicina forense, que conjuntamente con quien fue por muchos años titular del entonces Servicio Médico Forense del Tribunal Superior de Justicia del

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Distrito Federal, Dr. José Ramón Fernández Cá-ceres, nos explicaban el quién y cómo se cometieron los delitos analizando la ciencia del pequeño detalle, así como los fenómenos cadavéricos y el cronotanatodiagnóstico.

No cabe duda, ¡recordar es volver a vivir el Inacipe!

Después de conocer a fondo el Derecho penal sustantivo y adjetivo, me decidí por la Criminalística y la Criminología, que me habían enseñado una perspectiva diferente y que gracias al Inacipe pude conocer; motivo por...

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