Resumen
1. Introducción. 2. Panorama general de la banca en México. 2.1 Banca múltiple. 2.2 Empresa controladora. 2.3 Banca de desarrollo. 3. Perfil de negocios de la banca en México. Principales instrumentos de las operaciones activas. Principales instrumentos de las operaciones pasivas. Cuentas de orden. 4. La estructura de mercado de la banca en México. 5. Modalidades de la participación de la banca extranjera en México. 6. Riesgos y oportunidades del sistema financiero ante la banca extranjera; a manera de conclusión. Bibliografía.
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Extracto
La globalización en el sector bancario mexicano
1. Introducción En la actualidad1 nadie soslaya el papel crucial que juega el sistema financiero para el desarrollo económico de una nación, en tanto que permite conjuntar a aquellos que demandan fondos prestables con quienes están dispuestos a ofrecerlos a un cierto precio, y que al hacerlo contribuyen a elevar la eficiencia de una economía. Lo anterior opera porque los demandantes del ahorro cuentan con mejores opciones de inversión que les permiten alcanzar una rentabilidad mayor de la que podrían obtener por sí mismos los oferentes, quienes en general carecen de las alternativas de inversión de que disponen aquéllos; nótese que la tasa de interés es, desde la perspectiva del demandante, menor al beneficio que le proporcionará la utilización de los fondos, pues de otro modo no los solicitaría. En ese sentido, la posibilidad que brinda el sistema de hacer fluir el ahorro entre los distintos agentes contribuye a que éste se asigne a las inversiones más rentables que elevan con ello la eficiencia de la economía, incrementándose así el nivel de producción y elevándose el nivel de bienestar de la sociedad. El sistema contribuye también a darle viabilidad a proyectos de largo aliento porque permite conjuntar importantes montos de ahorro que un solo inversionista no podría aportar, y hace posible diversificar el riesgo entre una amplia variedad de opciones de inversión. Debido a lo anterior, las economías con sistemas financieros maduros presentan en general tasas de crecimiento más elevadas, y en el mismo sentido, una mayor participación del sector financiero en la economía, esto es, una mayor profundización financiera, coadyuva a alcanzar esas tasas de crecimiento superiores. En lo sustantivo, ese es el planteamiento central del llamado paradigma de la liberalización financiera iniciado en los años setenta, según el cual las otrora economías con sistemas financieros reprimidos (caracterizados por un fuerte encaje legal, asignación del crédito a cajones preferenciales y topes a las tasas de interés, entre otras medidas) debieron enfrentar tasas de crecimiento del producto más bajas, atribuidas así a las distorsiones impuestas a los mercados financieros locales que, a la postre, redujeron el nivel de ahorro y, con él, el nivel de inversión y crecimiento económico. Lo anterior se puede apreciar en el cuadro 1, donde se observa una clara correlación entre la tasa de crecimiento de los activos financieros con la tasa de crecimiento del producto en un grupo selecto de países en desarrollo. El incremento de la participación de los activos financieros está en función de una adecuada retribución al ahorro, por lo que la tasa de interés real se vuelve una variable relevante, tal y como se aprecia en el cuadro. Ahora bien, aun cuando es deseable que haya un sano crecimiento de los intermediarios financieros, y habida cuenta de los riesgos en que éstos pueden incurrir así como los estímulos que tienen para mantener inadecuados niveles de capitalización, en las economías modernas se enfatiza la importancia de que el sistema financiero se encuentre adecuadamente regulado. Ésta es ciertamente una labor que le compete a las agencias gubernamentales, y como instancias supervisoras y de regulación del sistema, ellas son consideradas parte integral del mismo. Por su parte, el banco central, además de ser autoridad financiera, es el proveedor de medios de pago que fluyen vía el sistema financiero, y tiene como principal función mantener bajo control, vía la política monetaria, las presiones inflacionarias. De este modo, dentro de la estructura institucional del sistema financiero mexicano que aparece en la gráfica 1 se encuentran los organismos reguladores que dependen del gobierno (del poder Ejecutivo) a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), y se encuentra también el Banco de México (Banxico), que es un organismo independiente del poder Ejecutivo, pero que usualmente opera en sintonía con la SHCP porque ambos tienen entre sus distintos objetivos una meta común: contribuir a la estabilidad...
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