Legado de la Revolución Mexicana en la reforma agraria cubana de 1959

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RESUMEN

La presente exposición trata una cuestión poco abordada por la historiografía mexicana y cubana, y tiene por objetivo revelar la impronta de la Revolución Mexicana, especialmente de sus transformaciones en el sector agrario, en las percepciones y actuaciones de los más importantes pensadores y hombres de acción cubanos respecto de los cambios que debían realizarse en Cuba, logrando demostrar que... (ver resumen completo)

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Rolando Pavó Acosta. Profesor Titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba. Correo electrónico: rpavo@fd.uo.edu.cu.

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Introducción

Resulta notoria la escasez de trabajos en los cuales se examinen –de manera exhaustiva y sistemática– los vínculos entre la reforma agraria mexicana y la cubana, en un contexto en el que las relaciones entre los pueblos y gobiernos de ambas naciones exhibieron un interesante curso histórico, especialmente durante el siglo XX. Esta cuestión la he abordado sólo de manera tangencial en un artículo anterior, apreciando entonces que en diversas fuentes historiográficas cubanas no se ha revelado suficientemente el lugar significativo que México ocupó en las luchas de los revolucionarios cubanos de la primera mitad del siglo XX.1

En este sentido, cabe observar que los trabajos que se escribieron en Cuba, sobre todo en las décadas de 1960 y 1970, al incursionar en los fundamentos teóricos e ideológicos de la nueva política agraria cubana desarrollada a partir de 1959, prestaron mayor atención a la influencia del pensamiento marxista leninista y de las experiencias de los países que formaban entonces la comunidad socialista,2 y esto se justificaba en buena medida por el cambio de proyección en los alcances de la reforma agraria que significó la puesta en vigor de la Ley del 3 de octubre de 1963.

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Lo cierto es que hasta hoy no se han dilucidado suficientemente los componentes teóricos e ideológicos nacionales e internacionales de la Ley del 17 de mayo de 1959 y, siguiendo esa línea, no se han esclarecido las fuentes que nutrieron al pensamiento cubano en la cuestión agraria. Desde esa perspectiva se desarrolla la presente exposición, teniendo como objetivo fundamental demostrar la influencia de la Revolución Mexicana –y muy particularmente de la reforma agraria iniciada en 1915– en las percepciones y actuaciones de los más importantes pensadores y hombres de acción cubanos respecto de los cambios que debían realizarse en Cuba y, por otro lado, corroborar que junto a las particularidades se pueden visualizar recepciones, conexiones esenciales y coincidencias entre la Ley de Reforma Agraria Mexicana de 1915 y la Ley de Reforma Agraria Cubana de 1959, propósito que resulta relevante si se asume el criterio de que en América Latina solamente han alcanzado el calificativo de Reforma Agraria, verdadera e integral, la mexicana y la cubana.

Los ecos de la reforma agraria mexicana en el desarrollo del pensamiento político-jurídico cubano
Julio Antonio Mella

Julio Antonio Mella (1902-1929),3 una de las figuras políticas más relevantes de la década de 1920, analizó profunda y reiteradamente el problema agrario como parte importante de los males de Cuba y de México.

En su artículo “¿Hacia dónde va Cuba?” denunció el crecimiento de la inversión y las propiedades yanquis, el trato preferencial que recibían los propietarios estadounidenses, lo nefasto de la subordinación de la agricultura cubana a los intereses extranjeros y la explotación despiadada sobre los colonos, los productores nacionales y los obreros agrícolas.4 En una serie de artículos publicados en México entre 1927 y 1928, analizaba los logros yPage 38 problemas de la Revolución Mexicana.5 En 1928, en el marco de las polémicas que tenían lugar entonces en torno a un Proyecto de nuevo Código Civil mexicano, se mostró crítico de la posición liberal sobre la propiedad, al expresar que “un bien rústico o urbano que esté abandonado durante diez años consecutivos, podrá ser denunciado [...] y que el propietario tiene el deber de ejercitar ese derecho de una manera que se obtenga un beneficio social [...] a lo cual se oponen lógicamente los picapleitos, dueños de casas y la jerarquía católica”.6

Antonio Guiteras Holmes y Lázaro Cárdenas: un puente entre México y Cuba

Antonio Guiteras Holmes (1906-1935) –una de las figuras políticas más prominentes de la década de 1930 en Cuba–7 no fue en lo esencial un pensador o filósofo sino más bien un hombre de acción; en su corto pero fructífero desempeño aportó ideas que merecen considerarse entre lo más trascendente del pensamiento político y jurídico cubano sobre el tema agrario en el siglo XX.8

Las propuestas de medidas que formuló resultan sumamente adelantadas para su época; se hace posible afirmar que en la base de sus planteamientos estuvieron presentes algunas ideas de V.I. Lenin, N. Bujarin y otros seguidores de Marx; además, se advierte la impronta de la paradigmática Reforma Agraria mexicana, recibiendo la influencia de las nuevas teorías jurídicas de entonces, que cuestionaban la concepción liberal del dominio y que preconizaban la función social de la propiedad.9 De esta manera, el pensamiento de Guiteras esPage 39 el fruto de múltiples influencias. El profesor Tabares del Real, en su excelente obra, ha acreditado que Guiteras, entre los años 1924 y 1928:

Durante su estancia en La Habana como estudiante universitario fue un lector infatigable, leyendo en ese entonces a Bergson, Henry Barbuse, a Victor Hugo, Oscar Wilde y a otros novelistas. Estudió las revoluciones europeas de los siglos XVIII y XIX, y analizó los estudios históricos del socialista francés Jean J. Jaurés. Buscó afanosamente información acerca de la Revolución Mexicana y los movimientos que encabezaron Sun Yat-sen y M. Kemal Atatürk.10

Tabares del Real comenta que cuando Guiteras cumplió presidio político en 1931 en la ciudad de Santiago de Cuba:

Empleó sus ratos de descanso en la prisión leyendo todo lo que pudo. Obtuvo una obra titulada Las constituciones del mundo, un ejemplar de la Constitución soviética, otro de la mexicana y volvió a estudiar dichos textos. Clandestinamente consiguió El ABC del comunismo, de Bujarin, y un libro sobre la Revolución de Octubre y La Guerra Civil en la Rusia Soviética, los cuales estudió y discutió con varios presos.11

En el documento denominado “Manifiesto al pueblo de Cuba”, posiblemente elaborado en 1932, propone el reparto de tierras del Estado a los indigentes –a quienes no se les concederá más que el usufructo–, la obligación de cultivar sus tierras a todos los terratenientes nacionales o extranjeros –so pena de perder su derecho de propiedad– y leyes contra los latifundios para recuperar la tierras en poder de grandes compañías extranjeras.12

Un mes despúes del derrocamiento de la dictadura militar del general Gerardo Machado, se instauró un gobierno provisional que rigió los destinos del país durante el periodo del 10 de septiembre de 1933 al 15 de enero de 1934 –conocido como el “Gobierno de los 100 días”; no reconocido por Estados Unidos y otros países, pero sí por México, Uruguay, Panamá y España. Se trataba de un gobierno de composición heterogénea al que Guiteras, por sus méritos en la lucha antimachadista, fue llamado a formar parte, convirtiéndose en líder indiscutible del grupo más radical y progresista de sus integrantes. En dicho gabinete ocupó los cargos de secretario de Gobernación, de GuerraPage 40 y Marina y de Comunicaciones. Guiteras, desde su posición, desempeñó un papel decisivo en la aprobación de importantes medidas legislativas referidas a la implantación de la jornada de ocho horas, el establecimiento de un jornal mínimo, sistemas de seguros y retiros obreros, el derecho y el deber de sindicalización, repartos de tierras, municipalización de los bateyes, la autonomía universitaria, la rebaja de tarifas eléctricas y telefónicas, la intervención de la Compañía Cubana de Electricidad y de los centrales azucareros Chaparra y Delicias, entre otras medidas.13 Entre las acciones menos conocidas de este gobierno, podemos mencionar que el 20 de septiembre de 1933, entre otras muchas designaciones de gobernadores y alcaldes, nombró a dos alcaldesas –las dos primeras de Cuba y probablemente de toda América Latina–, y el 10 de enero de 1934 dictó un decreto que reconoció el derecho de las mujeres al voto.14 Otro logro de este gobierno fue la participación de la Delegación Cubana a la Séptima Conferencia Panamericana en diciembre de 1933, en Montevideo, donde su representante denunció la injerencia estadounidense en los asuntos internos de Cuba y defendió el derecho a la autodeterminación de los pueblos, así como los principios de no intervención y no injerencia de un Estado en los asuntos de otro.15

Antonio Guiteras, entrevistado por el diario El País, en La Habana, el 13 de septiembre de 1933, declaró que

[...] la función social de la tierra figurará en el estatuto primero del actual gobierno, contra el latifundio, contra los elementos que ocuparon las tierras y las hacen improductivas. La propiedad será respetada, pero tendrá que haber una mejor distribución de la tierra para el cultivo de la misma entre el campesino pobre. Se reglamentaría el cultivo forzoso de la tierra, no podrán permanecer improductivas las tierras.16

Entrevistado por el periódico Ahora, el 14 de septiembre anunció una investigación sobre las fortunas privadas en el campo para descubrir robos,Page 41 abusos, deslindes fraudulentos y para combatir el latifundio; dijo que las recuperaciones se emplearían en la reconstrucción agrícola, y anunció también la publicación de un plan agrícola para...

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