Extracto
¿Quién lee los edictos?
Como se sabe, Moisés había ordenado grabar en piedras grandes, revocadas con cal, las palabras de la ley. 1 Constituía ésta, sin duda, una forma de hacer publicidad. Pero aun mucho tiempo después, en Roma, las leyes continuaban siendo secretas y sólo un puñado de pontífices conocía su texto. Tiberio Coruncanio fue el primero que se atrevió a profesar públicamente la ciencia del Derecho: "los que le precedieron -dice el Digesto- procuraban mantener el derecho civil como en secreto". 2 Fue así como el conocimiento del derecho dejó de ser un asunto sagrado. Suetonio comenta que Calígula exigía muchos impuestos (ahora hasta los litigantes debían pagar una parte de la cantidad demandada) y no tuvo más remedio que dar a conocer públicamente el texto de estas leyes, pero -añade Suetonio- "las hizo escribir en letra tan menuda, y las expuso en sitio tan estrecho, que era imposible sacar copias". 3 Durante...
Ver el contenido completo de este documento
Enlaces patrocinados
