Ladrillos ideológicos para un muro anti-inmigrantes

Epikeia. Revista de Derecho y PolíticaSumario

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Resumen


El trasfondo político-cultural en los Estados Unidos es una variable determinante en el diseño y ejecución de las políticas que el aparato estatal de ese país aplica a los inmigrantes. El creciente número de inmigrantes latinos y, entre ellos, de centroamericanos, ha despertado la alarma de ciertos sectores estadounidenses y, en consecuencia, las construcciones ideológicas que buscan convertirse en un dique cultural y que abonan argumentos a los diques físicos opuestos al flujo migratorio. A la luz de la información estadística más reciente disponible y de las reflexiones y escenarios presentados en la más importante elaboración conceptual sobre "la amenaza latina" a la identidad estadounidense (Who are we? de Samuel Huntington), exploraremos y analizaremos el trasfondo cultural en el que se forman las políticas migratorias estadounidenses para sugerir algunas vías de salida al callejón ideológico y qué propuestas podrían ser benéficas para los inmigrantes y adecuadas al contexto.

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Ladrillos ideológicos para un muro anti-inmigrantes

1. Hoy como ayer: diques, muros, vallas para esos "otros amenazantes"

El 6 de agosto de 1890, William Kemmler, un inmigrante alemán, fue el primero en estrenar la silla eléctrica en la Prisión de Auburn en Nueva York. Un inmigrante tunecino residente en Francia fue el último en padecer la guillotina en 1977. Los inmigrantes jamás han sido the cup of tea de las sociedades que con escaso tino y justicia suelen ser llamadas de "acogida". El historiador estadounidense Arthur Meier Schlesinger sostuvo que en los Estados Unidos los hombres de más antiguo linaje colonial vieron a los recién llegados con una especie de alarma que fue repetida en cada nueva generación. Los inmigrantes caucásicos no han sido la excepción. También suscitaron temor y deprecio. Benjamín Franklin declaró que los inmigrantes alemanes derramados sobre Pennsylvania eran generalmente los más estúpidos de su propia nación: al no estar habituados a la libertad, ignoran cómo hacer un recatado uso de la misma. Según Schlesinger, las objeciones más repetidas contrala inmigración, aquellas que apelan a la no asimilabilidad, el pauperismo y a la criminalidad, se originaron durante esos tempranos años, dejando para los años posteriores y más congestionados el desarrollo de argumentos derivados del miedo a la competencia económica.1

Ocasionalmente, el terror y el rechazo ante los inmigrantes brotan con renovados bríos, y se multiplican las políticas, mecanismos, discursos y recursos para controlar, expulsar y criminalizar. Construir un enemigo aglutina y forma parte de la estrategia demagógica de los partidos de derecha para cosechar votos. George W. Bush construyó un enemigo afuera -los musulmanes- y un enemigo adentro -los inmigrantes- La tensión es evidente: los políticos quieren rechazarlos, los empresarios necesitan contratarlos. La contradicción es aparente y se disuelve mostrando que el costo de la mano de obra es inversamente proporcional a la cantidad y efectividad de las medidas que restringen el ingreso de inmigrantes, es decir, que "a mayor irregularidad, mayor rentabilidad". Las medidas restrictivas redistribuyen los costos de la presencia de los inmigrantes: los contribuyentes financian la construcción de la irregularidad y los empresarios la capitalizan.

Para engrasar este lucrativo sistema -máquina que produce votos y dólares- en 2006 se dieron pasos que expresan hasta qué punto ha subido la temperatura de las políticas hacia los inmigrantes. El 16 de diciembre de 2005 la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó el proyecto de ley HR 4437 (Ley de 2005 para la Protección Fronteriza, Antiterrorismo y Control de la Inmigración Ilegal)2, mejor conocida como Ley Sensenbrenner, por su promotor, el representante republicano de Wisconsin, James Sensenbrenner. Este proyecto propone, entre otras cosas, la construcción de un muro de 1,120 kilómetros a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México en los puntos con mayor cruce de inmigrantes indocumentados; entrega al gobierno federal la custodia de los "¡Ilegal aliens" -extranjeros ¡legales- detenidos por autoridades locales -con el propósito de evitar que sean liberados sin ser procesados por carencia de recursos -; obliga a que los empleadores verifiquen el estatus legal de sus trabajadores a través de medioselectrónicos; requiere el envío de informes al Congreso para asegurarse de que esas verificaciones están siendo realizadas; elimina las concesiones al gobierno federal o a los gobiernos estatales y locales para aplicar una política de santuario -ciudades como Chicago o Nueva York han tenido este tipo de políticas particulares que hacen caso omiso de disposiciones generales más restrictivas -; incorpora las comunicaciones satelitales entre oficiales de inmigración; requiere que todo los uniformes de las patrullas fronterizas sean hechos en los Estados Unidos para evitar falsificaciones; requiere que el Departamento de Segundad Nacional -the Department of Homeland Security (DHS)- reporte al Congreso el número OTMs -(Otherthan Mexicans, por sus siglas en inglés), los nos mexicanos, aprehendidos y deportados, y el número de aquellos provenientes de estados que promueven el terror; obliga a que todos los indocumentados -antes de su deportación- paguen 3 mil dólares si están de acuerdo en salir v...

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