Invencion y realidad. La nocion de mimesis como imitacion creadora en Paul Ricoeur. - Vol. 51 Núm. 57, Noviembre 2006 - Dianoia - Libros y Revistas - VLEX 56841700

Invencion y realidad. La nocion de mimesis como imitacion creadora en Paul Ricoeur.

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Resumen: Muchas de las propuestas de Ricoeur en torno a la literatura, extensibles frecuentemente a sus tesis sobre el lenguaje en general, o dependientes de ellas, tienen su núcleo en una noción de mímesis originada en la Poética de Aristóteles. No se trata sólo de ideas afines a una teoría de la literatura o a una filosofía del lenguaje, sino que se adentran profundamente en el conjunto de su pensamiento, estableciendo vínculos entre distintos planos y cuestiones, que pueden conducir a una reflexión ética, apuntar el camino de una ontología, o desplegar un horizonte hermenéutico. Trataré de reconstruir la concepción de mímesis en Ricoeur, preguntándome por su alcance, su significado y sus limitaciones.

Palabras clave: hermenéutica, literatura, estética, Aristóteles

Abstract: Many of Ricoeur's proposals concerning literature, frequently extensible to his theses on language in general, or depending on them, have its core in a notion of mimesis originated in Aristotle's Poetics. Ir is not just a question of ideas related to a literary theory or to a philosophy of language, but they enter deeply into the whole of his thought, establishing links between different level and questions, which can lead to an ethical reflection, aim at the way of an ontology, of open a hermeneutic horizon. I will try to reconstruct the conception of the mimesis in Ricoeur, wondering about its scope, its meaning and its limitations.

Key words: hermeneutics, literature, aesthetic, Aristotle

La tensión de la mímesis: invención (ficción) y realidad

La interpretación ricoeuriana de la mímesis surge en el contexto de una teoría de la metáfora, de modo que, como veremos, toda mímesis tendrá algo de metáfora y toda metáfora será en alguna medida mimética. La recuperación de la mímesis aristotélica (1) parte del rechazo de la interpretación de la mímesis como mera copia, comenzando por la identificación de aquel]os rasgos que la separan de ésta. En primer lugar, Ricceur señala las diferencias entre el concepto platónico y el aristotélico. Platón no sólo aplica la mímesis a todas las artes, sino a las cosas en su conjunto, designando diversos grados de semejanza, mientras que Aristóteles limita su empleo a las ciencias poéticas, excluyendo por tanto las teóricas y las prácticas. Por otra parte, lo que caracteriza a la mímesis aristotélica no es la relación de semejanza (como en la mímesis-copia), sino un proceso de construcción, la construcción de la trama, del mythos. (2) La mímesis como proceso de construcción opone al carácter pasivo de la noción de copia el significado dinámico de la poiesis, que además la sitúa en el ámbito de la praxis: (3) "no cabe mímesis más que donde hay un hacer" (Ricoeur 1980, p. 61). Como se verá en Tiempo y narración, el mythos, al igual que la mímesis, no son entendidos como estructura, sino como "operación" (Ricoeur 1987a, p. 83). Desde el primer momento, Ricoeur advierte el aspecto paradójico de la concepción aristotélica que vincula mímesis y poiesis: (4) "¡Curiosa imitación, la que compone y construye aquello mismo que imita!" (Ricoeur 1980, p. 62). Imitar, en este sentido, no es duplicar la realidad, sino recomponerla, rehacerla, de modo que la cercanía a la realidad humana, que es lo imitado, se une a la distancia impuesta por la construcción de la trama. La dialéctica cercanía/distancia, que expresa la paradoja de la mímesis, nos ofrece la mejor perspectiva para entender la propuesta ricoeuriana, en tanto que la cercanía indica la dimensión referencial y la distancia el momento de la invención-ficción.

En estas páginas de La metáfora viva se manifiesta el que podría ser identificado como origen del interés esencial de Ricoeur por la mímesis: la capacidad del lenguaje para ir más allá de sí mismo, y especialmente la dimensión ontológico-referencial del lenguaje literario (por otra parte, defendido en numerosos lugares de su obra), de ahí que una cuestión fundamental en este libro sea la referencia metafórica. (5) En estas mismas páginas de la sección 5 del primer estudio (consagrado a la retórica y a la poética de Aristóteles) se producen decisiones exegéticas que van a marcar el conjunto de la interpretación ricoeuriana de la mímesis aristotélica: entre el mythos y la tragedia hay una "relación de esencia" (y no sólo de medio a fin o de causa natural a efecto); además, "el rasgo fundamental del 'mythos' es su carácter de orden" (6) (Ricoeur 1980, p. 58), lo que viene a confluir en uno de los dos rasgos que retiene de la mímesis: la idea de que "el 'mythos' es la mímesis. Más exactamente, la 'construcción' del mito constituye la mímesis" (Ricoeur 1980, p. 62). Por último, el segundo rasgo que el autor retiene en interés de su investigación es la idea de elevación, lo que supone una reducción de la mímesis a mímesis trágica: "El segundo rasgo que interesa a nuestra investigación se enuncia así: en la tragedia, a diferencia de la comedia, la imitación de las acciones humanas es una imitación que enaltece. Esta peculiaridad es la clave para entender la función de la metáfora" (Ricoeur 1980, p. 63). (7)

La recomposición mimética, por tanto, posee en la tragedia un rasgo específico: es una imitación que enaltece, realza o eleva aquello que imita, por esta vía la estructura de la mímesis coincide con la de la metáfora, ya que en ella también se da la unión de la recomposición con la elevación, y de la apelación a lo real (cercanía) con la invención (distancia). La combinación de estos elementos y la tensión que implica definen la función referencial de la metáfora. (8) La elevación que Aristóteles aplicaba a la tragedia es comprendida por Ricoeur como elevación de sentido, que es, a su vez, asimilada al desplazamiento de sentido propio de la metáfora, de manera que la mímesis es interpretada desde la metáfora y la metáfora desde la mímesis. (9) Se establece así un paralelismo entre la metáfora y el mythos, o trama, de manera que el desplazamiento de sentido constitutivo de la metáfora es visto como la elevación de sentido operada por la mímesis mediante la construcción de la trama. El paralelismo se hace extensivo a la "katharsis", considerada como una elevación del sentimiento. (10)

La interpretación de la mímesis creadora puede encontrar un obstáculo en la afirmación aristotélica de que el arte imita la naturaleza, en el hecho de que la mímesis es mimesis physeos. Según Ricoeur, esta expresión no supone una negación o una restricción de la función creadora de la mímesis, sino que su propósito es solamente distinguir lo poético de lo natural (y, a la vez, coordinarlos). Por otra parte, los griegos tienden a pensar la physis como algo vivo más que como algo inerte; tal vez por eso, opina el autor, es posible "la imitación de la naturaleza mediante la composición y la creación" (Ricoeur 1980, p. 68). (11)

En la composición de la trama, la naturaleza imitada es la acción humana. La relación mimética entre el arte y la naturaleza, entre el poema trágico y la acción, no socava la autonomía del arte, ni lo reduce a mera copia, sino que establece su dimensión referencial (la mímesis garantiza que el mythos nos hable de la realidad). La referencia ha de ser aquí entendida en el sentido de nuestra pertenencia al mundo: el ser en el mundo es el horizonte de toda mímesis, especialmente en su significado dinámico y creativo. Esta mímesis desvela la capacidad cognoscitiva de la imaginación e introduce una forma de verdad en la poesía como poder de detección ontológica, como revelación de lo real, de manera que al ver-como del enunciado metafórico corresponde un ser-como en el orden extralingüístico. La noción de mímesis implica así una teoría de la verdad, que inicialmente se plantea como verdad metafórica, y se aparta de la concepción de la verdad-adecuación propia de la noción de representación. (12)

La referencia en la mímesis creadora

Si la mímesis es invención, no puede referirse al mundo como si lo representara en términos de copia. (13) El problema de fondo es, en general, el de la referencia de la ficción, y específicamente de la referencia literaria. La respuesta de Ricoeur está ya apuntada en las líneas anteriores: la referencia se sitúa en el plano de nuestro ser en el mundo.

La concepción desarrollada por el autor supone, en primer lugar, pasar al nivel superior del texto, lo que en su opinión constituye la transición de la semántica a la hermenéutica, en el sentido de interpretación ejercida sobre el texto como obra: (14) "La hermenéutica no es otra cosa que la teoría que regula la transición de la estructura de la obra al mundo de la obra. Interpretar una obra es desplegar el mundo de su referencia en virtud de su disposición, de su género, y de su estilo" (Ricoeur 1980, p. 298). La cuestión de la referencia da un giro esencial cuando pasamos del plano de la palabra o de la frase al del texto y la obra, ya que es sólo entonces cuando podemos hablar de la referencia en términos de mundo, entonces la semántica resulta insuficiente y accedemos a la hermenéutica.

El interés hermenéutico por la referencia se ilumina retrospectivamente en nuestro autor en el contexto de sus diferencias con las tendencias estructuralistas que protagonizaron, en gran medida, el escenario cultural francés durante los años sesenta. Si bien su intención no era oponer hermenéutica y estructuralismo (más bien lo incorporó en cierto modo en su articulación de explicación y comprensión), ya señalaba que, frente a la lingüística, "en hermenéutica no hay clausura de los signos". (15) Del mismo modo, en el artículo "Mimesis et représentation" (1982), la tarea hermenéutica contrasta con la empresa semiótica (en especial la de Greimas) al rebasar el aislamiento del texto, la específica configuración...

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