Extracto
Esquema de política regional como elemento estratégico para el desarrollo de una integración equilibrada en Iberoamérica
La comunidad iberoamericana o Iberoamérica está compuesta por 21 países que son: Andorra, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Representan un poco menos de 600 millones de habitantes (9.3% de la población total) y una extensión territorial de 20’623,904.76 km2, que significa 15.2% de la superficie en el mundo. Esta comunidad responde más bien a una denominación para los países del centro y sur del continente americano que tiene que ver con la configuración histórica de la identidad de estos pueblos. El término connota la influencia de los países de la península ibérica, de España y Portugal en esa zona geográfica, el mestizaje cultural y lingüístico que tuvo lugar a través del proceso de colonizaciones; como tal, no coincide exactamente con los conceptos de Latinoamérica e Hispanoamérica. Los modelos de desarrollo económico aplicados en Iberoamérica a lo largo del siglo XX1 se han enfrentado a la decisión de adoptar tres formas de crecimiento distintas: primero, el de orientación exportadora a los mercados mundiales; segundo, de industrialización para sustituir importaciones a cualquier costo; y tercero, el neoliberal, basado en el Consenso de Washington.2 La franja de cambio del primero al segundo de los modelos ocurrió en los años treinta, durante la Gran Depresión, que terminó con el sector exterior como principal motor del crecimiento. Para pasar a la industrialización de cara a un consumo interno muy limitado, y por consiguiente con altos costos y dificultades exportadoras de manufacturas. Luego, en los años ochenta, con características y efectos similares a los de la Gran Depresión, llegó el colapso del segundo modelo, con la crisis de la deuda externa. Y a partir de ahí, todos los países de la región iniciaron la senda hacia el tercer modelo, con profundas reformas liberalizadoras, cambiando, una vez más, la orientación general, ahora en la senda de un cierto laissez faire (“dejad hacer, dejad pasar”). Sin embargo, se hacen esfuerzos para encontrar puntos comunes en la evolución económica de los países; no puede obviarse el hecho de que la aplicabilidad de los tres modelos es muy distinta según los diferentes países del área. El primero, exportador, es generalizable; pero el de sustitución de importaciones, no tanto. Centroamérica, por ejemplo, apenas pudo llegar a una escasa industrialización. En contraste, Argentina, Brasil y México, en distintos grados, pudieron efectivamente industrializarse sustituyendo importaciones. De todos esos países, sólo Brasil y México consiguieron avanzar hacia la entrada en sectores industriales más complejos, que demandaban mayor esfuerzo financiero y tecnológico. Los condicionantes internos, especialmente el tamaño del mercado (en el caso de México, como una provincia de Estados Unidos) y la evolución de la estructura política e institucional, son las bases explicativas de esas diferencias. Por otro lado, las medidas aperturistas y desreguladoras propiciadas por el Consenso de Washington tampoco siguieron pautas de idéntica intensidad para cambiar el marco institucional: de un Estado intervencionista y casi planificador, a una economía de mercado, liberal y con políticas económicas que significaran menor injerencia estatal, descuidando siempre la distribución del ingreso y la riqueza, que necesariamente desempeñan un papel determinante de cualquier proyecto verdadero de modernización de la economía y la sociedad. Por otra parte, el desarrollo regional ha utilizado a través de la historia, principalmente dos grandes esquemas analíticos: a) La teoría tradicional o neoclásica.3 b) Las nuevas teorías del crecimiento endógeno y de la localización.4 Dentro de la teoría de la localización se incluyen tanto la teoría urbana como otros modelos de aglomeración, o lo que se conoce actualmente como “nueva geografía económica”. En cada tipo de enfoque las condiciones que determinan el desarrollo económico de las regiones son diferentes. De acuerdo con la teoría tradicional de la ventaja comparativa, la eliminación de barreras al intercambio de bienes y cap...
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