Criminología de la posmodernidad. Una lectura de derecho penal regional

CriminogenesisNúm. 6, Marzo 2010

Enlazado como:
Abogados Penal

Resumen


1.-Posmodernidad y Justicia Penal. 2. Criminalidad Común y Organizada: Dos Realidades Distintas Vinculantes. A) Trata de Personas. B) Robo de vehículos. C) Robo de identidad, secuestro y tráfico de órganos. Turismo sexual. D) Narcomenudeo. E) Terrorismo. F) Delincuencia organizada y recursos de procedencia ilícita. 3.-El Derecho Penal Posmoderno. 4. La Criminalidad que se Avecina: Una Visión Reflexiva.

Ver el contenido completo de este documento

Extracto


Criminología de la posmodernidad. Una lectura de derecho penal regional

Alejandro Carlos Espinosa. Profesor de Criminología y de Derecho Militar por oposición de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México; profesor de la materia Criminología en la Maestría en Ciencias Penales en la Universidad de Guanajuato, experto en seguridad, autor de diversas obras sobre Derecho Militar y Director General y Presidente del Consejo Editorial de la Revista Especializada en Criminología y Derecho Penal Criminogenesis.

A la notable Dra. Emma Mendoza Bremauntz1

1.-Posmodernidad y Justicia Penal

México se ha sumado a novedosos modelos latinoamericanos de justicia2 basados en oralidad, juicios abreviados, justicia alternativa, justicia integral para adolescentes, además de figuras que privilegian la solución de conflictos; y ha sucumbido a las tentaciones de aplicar Derecho Penal del Enemigo, bajo un doble discurso, garantista3 y de presunción de inocencia, en el marco del llamado Derecho Penal del ciudadano así como un Derecho Penal de excepción, dicho más claramente, la política penal legislativa ha adoptado dos modelos distintos para criminalizar, uno atenuado basado en la presunción de inocencia, que considera la calidad de persona en su aplicación a los ciudadanos4 y otro sustentado en la presunción de la culpabilidad, sin decirlo expresamente, es irracional, nugatorio de garantías y de uso de fuerza institucionalizada, considerado para aplicarse a “los otros” como lamentablemente se les ha llamado a los que son captados en este segmento con cierta discrecionalidad aplicativa,5 con el propósito de dar una mejor respuesta a temas de criminalidad, violencia, impunidad, reducción de índices delictivos, delincuencia organizada y un más sensato control social punitivo institucionalizado, por parte del Estado en temas de seguridad y justicia.6 El punto es, ¿Cómo enfrentar con éxito a la nueva criminalidad?, a la sistémica, a la multiplicadora, a la inmersa en los ciudadanos y que de pronto brota para sumarse a las organizaciones delictivas, a la identificada con éxito, poder, dinero y sexo, a la carente de valores, a la cada vez más joven y violenta, en fin a la que está silenciosa en miles de hombres apartados de la cultura de la legalidad, que cursan crisis económicas y de valores, siempre latentes amenazan con despertar de un momento a otro; “el delincuente potencial que se agazapa en cada persona”; qué decir de la criminalidad que emana de las propias fuerzas del orden y la disciplina, la incrustada en la cúpula del poder7, la que obedece a intereses o bien aquélla encriptada en ideologías que se sustentan en lógicas políticas y estratégicas8, sin dejar fuera la que acompaña la avalancha global de la que el crimen en su sentido antisocial y de delito no pueden exceptuarse, al formar parte de la industria del delito, capaz de generar cuantiosos montos económicos.

Valga dar el beneficio de la duda, así como un voto de confianza y reconocimiento al Estado Mexicano, a sus instituciones, planes y programas por impulsar reformas constitucionales bien intencionadas, que tal vez deban ser mejor trabajadas en el ámbito legislativo, para su aplicación en la normatividad secundaria o leyes reglamentarias, y en la política penal forense, esto es en la práctica, para enfrentar el fenómeno que más drásticamente azota a su actual administración9.

Sin embargo, no se ha identificado con claridad que las políticas públicas en materia de criminalidad son una subpolítica pública de gobierno, se piensa que es posible terminar con los mosquitos sin secar antes el pantano, como lo expresó Bernardo Bátiz Vázquez, otrora Procurador General de Justicia del Distrito Federal, en el marco de los trabajos de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia de la administración de Vicente Fox Quezada, esto significa que es menester voltear a revisar las causas de la antisocialidad del delito e implementar con fuerza real y no simplemente discursiva las garantías sociales y de sus mecanismos de organización pública para atender el fenómeno desde sus orígenes10 a la par de desarrollar capacidad de respuesta, inteligencia, profesionalismo policial y aún militar frente a la puesta en riesgo de la seguridad interior y exterior del Estado Mexicano.

La posmodernidad en América Latina, y México no es la excepción, muestra el mosaico de la diversidad y lo...

Ver el contenido completo de este documento

Enlaces patrocinados




ver las páginas en versión mobile | web

ver las páginas en versión mobile | web

© Copyright 2012, vLex. Todos los Derechos Reservados.

Contenidos en vLex México

Explora vLex

Para Profesionales

Para Socios

Compañía