Economía global y gestión multicultural - Las finanzas y los negocios internacionales, su impacto en la competitividad - Libros y Revistas - VLEX 670853529

Economía global y gestión multicultural

Autor:Carlos E Pacheco Coello
Páginas:13-38
 
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El presente capítulo pretende demostrar, mediante el acopio y análisis de diversa literatura sobre el tema, que la globalización no ha producido el isomorismo institucional y organizacional ni la homogeneización de prácticas y fórmulas de intercambio que se anticipaban.

Diversas regiones y países continúan manteniendo diferencias políticas, económicas y sociales que les son propias, las cuales llevan a sus organizaciones a sintonizar sus modos y formas de gestión con tales rasgos; por otra parte, si bien la creciente integración de los mercados de mercancías y capitales brinda una oportunidad para insertarse en los circuitos de intercambio de gran alcance, su aprovechamiento es un desafío para los directivos, porque requiere una gestión multicultural que implica el conocimiento y manejo de las diferentes idiosincrasias económicas y organizacionales, que aún persisten en diversas regiones, así como la lexibilidad para adaptarse y aplicarlas a pesar de que sean diferentes a las propias.

Para abordar el tema, este capítulo se articula con las siguientes secciones: se inicia con el análisis de la globalización, sus límites y alcances, seguido por un repaso de la diversidad institucional que, paradójicamente, se ha fortalecido a su paso, dando lugar a los diferentes tipos de capita-lismos que prevalecen en las sociedades occidentales modernas. Una sección relevante de este trabajo es el estudio de dos niveles de cultura: el societal y el organizacional así como sus vínculos, como un conocimiento previo para abordar el punto inal: las diferentes prácticas y formas de gestión, que se han venido cultivando y que justiican el multiculturalismo en la empresa que quiera estar a la altura de la globalización, en su etapa actual.

1.1 LA GLOBALIZACIÓN, SUS EFECTOS Y CONSECUENCIAS

Los que estudian la gestión y los que están en puestos directivos en empresas, organismos y gobierno, requieren conocer los patrones económicos, sociales y ambientales a los cuales su actuación tendrá que afrontar; entre ellos se destaca el hecho de que, para bien o para mal, estamos viviendo un mundo en proceso de globalización, lo cual implica que cualquier persona o lugar está potencial o realmente ligado a múltiples personas o lugares, por las facilidades existentes para el intercambio distante de bienes y servicios.

LAS FINANZAS Y LOS NEGOCIOS INTERNACIONALES, SU IMPACTO EN LA COMPETITIVIDAD

Esto es importante cuando se involucran movimientos inancieros y la compra-venta de divisas, factores que afectan el precio de las mercancías. Pero la globalización también es importante por las consecuencias que de ella se derivan, por lo cual vale la pena tener una idea precisa y crítica al respecto, y a continuación se comenta.

A pocos días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, el inluyente semanario británico The Economist, publicó un interesante artículo con el título “Hermoso deporte, sucio negocio” (The Economist, 2014a) comentando los recientes escándalos provocados por la evidente falta de honestidad de los altos directivos de la Asociación de Federaciones Internacionales de Fútbol (FIFA, por sus siglas en inglés), la entidad organizadora del espectáculo-deporte, principalmente en lo que respecta a la designación de la sede de la competencia mundial, que por los millonarios ingresos que maneja, resulta ser muy codiciada.

Este problema de corrupción a gran escala, dice el semanario británico, le ha impedido a este deporte globalizarse, ya que a pesar que la publicidad reiere a un planeta futbol, no es un término preciso desde el momento en que no se ha popularizado ni en China, ni en India. Aún más, en Estados Unidos (EE.UU.) se juega, pero no se ve por los grandes medios, mientras que en India y China sucede lo contrario.

No obstante las protestas de los brasileños y las serias dudas sobre la ética de los directivos, la realización del torneo FIFA avanzaba de manera inexorable, es que los fanáticos son más “románticos nacionalistas” que economistas lógicos, concluye el semanario.

Este incidente asociado a la globalización, es uno más que vuelve imprescindible revisar las promesas de que el libre tránsito de mercancías y capitales, aunado a la integración de mercados facilitado por las tecnologías de comunicaciones y transportes, conduciría al mundo a una nueva era de progreso insospechado, Campbell (2004). Veamos las principales tesis en que se basan dichas promesas:

• Una gran competencia por el capital, que llevaría a los países a adoptar reformas neoliberales con el in de atraer y retener la mayor parte en sus fronteras. Como efecto de la desregulación que se genera, el Estado se verá reducido a su mínima expresión, volviéndolo más eiciente pero más vulnerable frente a las grandes empresas.

• Una transformación de las economías nacionales, los países más atractivos para el capital verían aumentar el empleo y su comercio exterior.

• Mejores empresas, aquellas capaces de extender sus operaciones y permanecer más allá de las fronteras nacionales difundiendo sus formas avanzadas de organización y gobierno.

• Una homogeneización económica y organizacional con mayor consumo y más empleo a escala mundial.

Varios economistas célebres han cuestionado las tesis a favor de la globalización, uno de los más consistentes y contundentes ha sido el premio nobel estadounidense Joseph E. Stiglitz, quien desde sus principales obras: el malestar de la globalización (2002) y cómo hacer que funcione

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CAPÍTULO 1: ECONOMÍA GLOBAL Y GESTIÓN MULTICULTURAL

la globalización (2003) ha denunciado sus efectos perversos como la desigualdad y sus falsos supuestos, temas al que recientemente dedicó un libro: El precio de la desigualdad (2012), en el cual concluye que en Estados Unidos la globalización y el libre mercado han generado un nivel de desigualdad más alto que en otros países industrializados avanzados. Pese a ello, EE.UU., hacen mucho menos por paliar esta desigualdad con impuestos y programas de gasto, es más, airma, a medida que la desigualdad ha ido aumentando, el gobierno ha venido haciendo cada vez menos.

En un artículo aparecido en el diario New York Times en marzo de 2014, titulado “En el lado erróneo de la globalización”, Stiglitz se reiere a las negociaciones secretas de 12 países de la Cuenca del Pacíico —incluidos los EE.UU.— para irmar un tratado (Transpacíica Partnership o TPP) que de concretarse, daría como resultado la zona de libre comercio más grande del mundo, pero conforme a la tendencia actual ello llevaría a una mayor desigualdad, porque —razona Stiglitz— como los aranceles han sido prácticamente disminuidos en todo el mundo, el foco de los tratados comerciales se concentra ahora en las “barreras no arancelarias”, y las más importantes entre éstas —al menos para las empresas que impulsan los tratados— son las regulaciones.

Las grandes empresas se quejan de que la inconsistencia de las regulaciones eleva los costos, sin embargo, argumenta Stiglitz, si bien las regulaciones son perfectibles, en su mayoría, existen para proteger a los trabajadores, a los consumidores, a la economía y al medio ambiente, por lo tanto, su desmantelamiento o disminución, los vulnera.

Frente a este panorama, en Francia ha surgido un grupo de economistas auto-denominados atterres, es decir, consternados, quienes se oponen sistemáticamente a las políticas neoliberales a partir de su Maniiesto publicado en octubre 2010. En uno de sus más recientes trabajos (Les liens qui liberent, 2011), los atterres expresan que los remedios neoliberales instrumentados hasta ahora por los gobiernos nacionales o las agencias multilaterales, obedecen al mismo principio: se trata de “tranquilizar los mercados inancieros”, radicalizando las políticas de austeridad y actuando en consecuencia en lo iscal y en lo social, no obstante sus fracasos patentes, repetidos y sistemáticos.

Las alternativas que proponen tienen en común el rechazo a una globalización al servicio de lo inanciero y la crítica a una re-construcción donde el empleo, el trabajo y la protección social, sean los factores de ajuste frente a las exigencias de rentabilidad insensibles, de los accionistas. No están de acuerdo con un modelo de desarrollo que se basa en la destrucción de recursos y en el desperdicio de talentos, por ello maniiestan su oposición a una reforma iscal que siempre está al servicio de los más ricos.

Recientemente, los efectos contraproducentes de la globalización, fueron puestos de maniiesto, de manera indirecta y sorpresiva, por la aparición del libro de un joven economista francés Thomás Pikkety (2013), dedicado a demostrar que los pagos al capital crecen más rápido que el crecimiento de la economía, lo cual genera una mayor desigualdad y esta, a su vez, inestabilidad y crisis. Pronto, la obra de Piketty fue traducida al inglés, rompiendo records de ventas y provocando la denominada “iebre Piketty”.

Para el semanario inglés The Economist, (2014b), el libro ha sido muy criticado por varias cosas, empezando por el título: El capitalismo en el siglo XXI, que es una clara alusión a la magna obra de

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Karl Marx y sugiere tanto inmodestia como una antipatía medieval por las críticas a la idea del mercado y, sobre todo, a que el capital inanciero reciba un pago o retorno. La parte inal del libro, dedicada a la propuesta de crear un impuesto global a la riqueza, ha sido la más cuestionada bajo el argumento que está motivada más por cuestiones ideológicas, que económicas.

Respecto a Piketty, Silva-Herzog (2014) manifestó en un artículo publicado en el diario Reforma, que su obra derrumba el mito crucial del capitalismo: que el mercado estimula el lorecimiento natural de la meritocracia, es decir, el talento, la inteligencia y la creatividad....

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