Qué debe ser una Constitución

Revista TrilogíaNúm. 8, Abril 2009

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Abogados Civil

Resumen


Cuánta razón tiene el muy destacado abogado y Diputado Federal José Elías Romero Apis al sostener que la discusión sobre las posibles reformas constitucionales, que no una nueva Constitución, debe salir del espacio de un debate cerrado, especie de torre de marfil ajena al pueblo, para no circunscribirse a especialistas cargados de pesada erudición, casi siempre anquilosados intelectualmente por ella, ni a personajes del poder político que suelen manipular las cosas a su favor. Fuera bizantinismos y favoritismos burocráticos; lo que de ninguna manera implica, a mi juicio, improvisación ni mucho menos desconocimiento del asunto constitucional. Me parece imprescindible, y ya lo dijo Ferdinand Lassalle, entender que una carta constitucional reúne dos tiempos: el de la realidad y el de la especulación jurídica. Y cuidado con caer en la inicua tentación de suponer que el mundo de lo jurídico, del Derecho, es ajeno a la voz trepidante del pueblo o al apenas perceptible respirar, sólo oído por los más sutiles y delicados espíritus, de la cultura que fecunda y crece. La normatividad jurídica lo abarca todo, y con mayor razón la constitucional; incluso más allá de la época en que Aristóteles indagaba sobre las perdidas y empolvadas constituciones de su tiempo. No hay que perder de vista así mismo que la reforma del Estado de que hoy se habla poco o nada sería sin el sustento constitucional. No obstante, éste tiene un punto de apoyo, de referencia, como el numen de los poetas. Piedra miliar en que se apoya el edificio constitucional entero: las garantías individuales cuyo árbol genealógico se remonta a la famosa Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, preámbulo de la Constitución Francesa de 1791 cuyos principios de libertad, igualdad y respeto a la propiedad siguen siendo, a pesar de los avatares del mundo, el valor supremo de nuestra sociedad. En consecuencia, cualquier asunto o problema constitucional se debe plantear, primero, dentro del entorno de esos Derechos y garantías.

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Extracto


Qué debe ser una Constitución

Ahora bien, una posible reforma del Estado, como se ha dado en calificarla, comprende un amplio espectro; ya que aunque el Estado es un ente jurídico por naturaleza se desplaza hacia diversos puntos de acción o actividad. A esto se lo llama gobernabilidad o capacidad de gobernar. Sin embargo esos desplazamientos, esos caminos, han de ser forzosamente constitucionales y legales. Lo contrario sería desconocer la naturaleza del Estado y negar el discurso reiterado, hasta hoy bastante ambiguo y difuso, con marcados tintes de demagogia, acerca de un Estado de Derecho. Lo evidente es que desde hace varios sexenios se flagela al Estado de Derecho con violaciones constantes a la norma constitucional. Y se lo sigue flagelando ya sea por ineptitud, ignorancia o dolo. Pareciera que nos hemos acostumbrado a una metaconstitucionalidad que carcome el alma de la democracia. En tal virtud una reforma del Estado no es dable sin el sustento constitucional, razón por la que toda modificación constitucional de fondo afecta o afectaría la estructura del propio Estado. Lo que hay que hacer al respecto es poner la mayor atención en las fisuras que lastiman al tejido social, en ver cuáles son de mayor gravedad e imprescindible atención; pues de este trabajo dependerá que el cuerpo y el sistema v...

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